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viernes, 10 de junio de 2011

Se avecina una nueva crisis global. Por Joseph Halevi

Joseph Halevi

Traducido por Gorka Larrabeiti
Una nueva ola de crisis mundial, distinta de esa absurda disputa sobre Grecia que est谩 hundiendo la UE en arenas movedizas, parece cada vez m谩s probable. El foco de la crisis radica, de un lado, en la relaci贸n entre precios de las materias primas y productos alimenticios; de otro, en el crecimiento de India y China, y en c贸mo se integran estos dos fen贸menos en las decisiones especulativas de los mercados financieros.
Crisis Econ贸mica MundialA mediados de abril, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, refiri茅ndose al aumento de precios de los productos alimenticios, afirm贸 que decenas de millones de personas en los pa铆ses en desarrollo est谩n a un paso del precipicio. Adem谩s, la inflaci贸n estimula burbujas especulativas en los mercados de productos alimenticios, es decir, especulaciones actuales sobre cosechas futuras. El crecimiento de China, y en menor medida el de la India, constituye el principal factor de la expansi贸n de la demanda de productos alimenticios y materias primas. Sin embargo, los precios no est谩n siguiendo la din谩mica de la demanda real de los productos en cuesti贸n, sino que crecen de acuerdo con las expectativas de lucro que se derivan de la compra de productos financieros derivados emitidos sobre materias primas. Un componente creciente de la demanda proviene de las sociedades financieras occidentales que colocan fondos que obtienen del Estado en instrumentos derivados. Ello se aplica tambi茅n a los campos destinados a cultivos.
Una reciente investigaci贸n de la BBC ha revelado que el precio de una hect谩rea de tierra cultivada con trigo en Kansas, cuya producci贸n se exporta en gran parte, ha pasado en poqu铆simo tiempo de $ 750 a alrededor de $ 1300. Los agricultores sostienen que quien compra un campo a ese precio no puede esperar beneficio alguno. Sin embargo, el aumento de valor de la tierra no se debe a la entrada de nuevos productores, sino a inversores financieros que esperan, debido al crecimiento de China y la India, una ulterior inflaci贸n de los precios de los cereales.
Centr谩ndonos en China, observamos que la inflaci贸n de materias primas industriales importadas comprime los m谩rgenes de beneficio de las empresas, mientras que la de los precios agr铆colas recorta los salarios en un contexto en el que el factor alimentario representa una gran proporci贸n del gasto familiar, muchas veces superior al porcentaje occidental. As铆 pues, la inflaci贸n de productos alimenticios crea en China una ruptura social peligros铆sima, ya que en muchas partes del pa铆s se dan situaciones de revuelta. Adem谩s, la inflaci贸n general est谩 inflando la asombrosa burbuja inmobiliaria, que supera ya la de hace cuatro a帽os en EE.UU.
Esta coyuntura acelera la necesidad de reorientar todo el proceso de acumulaci贸n en China, lo cual es extremadamente dif铆cil de llevar a cabo; tanto es as铆 que Pek铆n no parece ser capaz de cambiar este r茅gimen de crecimiento sin pasar por una crisis. En cualquier caso, China s贸lo puede mitigar el impacto inflacionario de los precios de los productos alimenticios y materias primas reduciendo sustancialmente su tasa de crecimiento econ贸mico, de lo contrario no har铆a sino reforzar las expectativas especulativas referidas a un exceso de demanda estructural de productos primarios.
Volvamos ahora de Pek铆n a Chicago y Nueva York, pero tambi茅n a Londres, Zurich y Frankfurt. Desde que los precios de las materias primas y de los productos alimenticios comenzaron a subir sistem谩ticamente, se emiti贸 una gran cantidad de productos derivados que versan sobre ellos. Las operaciones en los mercados de futuros son globales y no pueden controlarse f谩cilmente mediante el reglamento puesto en marcha en Basilea 3. Escapan a cualquier supervisi贸n. La especulaci贸n en los mercados de futuros y, por extensi贸n, en los campos de trigo de Kansas, resulta hoy posible gracias tanto a la amplia liquidez proporcionada por los Estados a los bancos a tasas de inter茅s casi nulas como al hecho de que el mercado inmobiliario occidental carece ya de impulso, por no hablar del estancamiento de la inversi贸n industrial. Las sociedades financieras que invierten en productos financieros derivados sobre el cacao y el trigo de Kansas lo hacen porque la revalorizaci贸n de la tierra puede financiar dividendos, am茅n de fondos de pensiones, y dar capacidad para efectuar pagos, lo cual es importante en los EE.UU.
Si China lograra controlar la inflaci贸n, todo el mecanismo de los mercados de futuros tender铆a a la baja con una deflaci贸n en los precios de las materias primas, productos alimenticios, campos de trigo y dem谩s. Los fondos de pensiones se ver铆an descubiertos como en el caso de los cr茅ditos subprime, pero a escala global, de Australia a Brasil pasando por otros pa铆ses de Am茅rica Latina. El peso de China en los precios y los mercados de futuros de materias primas y productos alimenticios es tal que incluso la idea de una peque帽a reducci贸n en su tasa de crecimiento conlleva una grave disminuci贸n de los precios de los productos b谩sicos, lo que vaciar铆a de nuevo los derivados del valor potencial en el que se basan, hoy m谩s que nunca, las finanzas globales. La otra alternativa es la continuaci贸n de la burbuja de los mercados de futuros y de los campos de Kansas que conducir铆a r谩pidamente al cumplimiento de la predicci贸n de Zoellick.

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