Seg煤n el libro La decisi贸n de usar la bomba at贸mica y la arquitectura de un mito estadunidense (Knopf, 1995), de Gar Alperovitz, basado en documentos desclasificados, Estados Unidos lanz贸 sus dos bombas radiactivas para prevenir una invasi贸n de la URSS a Jap贸n, sin haber importado el "da帽o colateral". ¡La demencia total!
El primer accidente en la isla de Tres Millas (Estados Unidos) en 1979 fue de corte neoliberal y su propiedad pertenec铆a a la antecesora burs谩til de First Energy Co.
La planta de Chernobil, manejada por la URSS, es la 煤nica en haber alcanzado "el nivel 7" en la Escala Internacional de Eventos Nucleares (INES, por sus siglas en ingl茅s) de la Agencia Internacional de Energ铆a At贸mica (AIEA), hoy fat铆dicamente dirigida por el japon茅s Yukiya Amano (tan duro con el proyecto civil at贸mico iran铆 y cu谩n d贸cil con la planta b茅lica clandestina israel铆 de Dimona).
Chernobil devast贸 la econom铆a sovi茅tica y fue uno de los detonantes de su disoluci贸n tres a帽os m谩s tarde.
La empresa privada TEPCO -primera entre 10 de Jap贸n y cuarta del mundo (detr谩s de las germanas E.ON y RWE, y Electricit茅 de France)- es a la industria el茅ctrica lo que la anglosajona BP es al mundo petrolero: sus depredaciones y mendacidades no son "accidentales", sino adictivos.
Hace nueve a帽os la contaminadora nuclear TEPCO hab铆a ocultado y falsificado anomal铆as en sus plantas, lo que llev贸 al cierre de 17 reactores.
Stephanie Cooke documenta en su libro, que result贸 premonitorio -En manos mortales: una historia preventiva de la era nuclear (Bloomsbury, 2009)-, que TEPCO confes贸 "m谩s de 200 (¡s煤per sic!) incidentes durante dos d茅cadas entre 1977 y 2002 de haber sometido falsos datos t茅cnicos a las autoridades".
En un caso sensiblemente tan delicado como el nuclear, donde se encuentran en riesgo la salud y la integridad sico-f铆sica de los ciudadanos, no se puede confiar en los datos de trasnacionales volcadas en maximizar el lucro, ni mucho menos, en los "avales" y "vales" de gobiernos coludidos.
Con la venia de las hilarantes "reguladoras" seudoestatales –que vigilan m谩s la continuidad de las ganancias de las depredadoras empresas privadas que la seguridad y salud de los ciudadanos, a quienes falsamente pretenden proteger–, TEPCO ocult贸 numerosos "incidentes" nucleares, entre ellos uno "muy cr铆tico" en 1978.
El terremoto de 2008 ya hab铆a orillado a que TEPCO cerrara la planta nuclear de Kashiwazaki-Kariwa.
Wikileaks ha filtrado que las obsoletas plantas niponas (de "segunda generaci贸n", cuando nos encontramos en la "cuarta generaci贸n") no est谩n dise帽adas para soportar un temblor mayor a los 7 grados Richter. El terremoto, al un铆sono del tsunami, que da帽贸 los reactores de Fukushima, fue de 9 grados Richter, es decir, sucedi贸 lo que "t茅cnicamente" ten铆a que acontecer.
Hechos
Est谩 bien que no sean responsables de la conducta de los p茅rfidos vientos en su propagaci贸n radiactiva de is贸topos nocivos para la salud, ni de su decantaci贸n aleatoria en los suelos, ¿pero c贸mo permiti贸 el gobierno de Jap贸n que TEPCO contamine unilateral y deliberadamente el oc茅ano, que no es su propiedad? ¿Goza TEPCO de licencia neoliberal para asesinar?
El periodista israel铆 Victor Kotsev es sumamente feroz, aunque un tanto exagerado (Asia Times, 7/4/11), y cita a Yukio Edano, secretario del jefe del gabinete nip贸n, quien admiti贸 que el derrame incontrolado (sic) de contaminaci贸n radiactiva "tendr谩 un inmenso (sic) impacto en el oc茅ano".
Las olas de los mares son tan p茅rfidas como la direcci贸n de los vientos y se teme que el is贸topo cesio 137, con una vida media de 30 a帽os, se incorpore a la cadena alimentaria local y regional. ¿Qui茅n desear谩 degustar sushi radiactivo?
Quiz谩 sea excesivo cesar la compra de aparatos electr贸nicos y autom贸viles japoneses, pero tales son las reacciones de los consumidores presas del p谩nico radiactivo.
Mas all谩 de la construcci贸n de carros el茅ctricos, es hediondamente sical铆ptica la confabulaci贸n de TEPCO con el Ministerio de Econom铆a, Comercio e Industria (METI, por sus siglas en ingl茅s), que supuestamente "regula" los 59 reactores nucleares de Jap贸n.
Toru Ishida, anterior funcionario de energ铆a de METI, es ahora prominente asesor de TEPCO (The Economist, 31/3/11). ¿No es acaso la t贸nica imperante en el “M茅xico neoliberal itamita”?
Con tantas mentiras radiactivas de TEPCO, ¿qui茅n garantiza a los ciudadanos del norte asi谩tico que los reactores de Fukushima no se encuentren ya en el "nivel 7" de percance nuclear?
El peor escenario: el destino del plutonio 239 (¡con una vida media de 24 mil 200 a帽os!), proveniente de la fisi贸n del uranio y principal componente de las bombas at贸micas.
Un millon茅simo de gramo de plutonio, el qu铆mico m谩s t贸xico conocido hasta ahora, puede provocar c谩ncer. Peor a煤n: vivir con este temor basta para un duradero trauma sicol贸gico.
En forma cobarde, Masataka Shimizu, director malhadado y maligno de TEPCO, se fue a esconder a un hospital con sus datos falsos.
TEPCO ha perdido "casi 85 por ciento de su capitalizaci贸n de mercado desde el inicio de la crisis" (The Financial Times, 6/4/11) y ha sido amenazada por un miembro del gobierno, Koichiro Gemba, con ser nacionalizada.
Reporteros de Der Spiegel (14/3/11) aducen que "el hecho que un desastre nuclear pueda (sic) ocurrir en la tierra de robots y carros el茅ctricos marca el punto de inflexi贸n en la historia de la tecnolog铆a"; concluyen que "sea probable que Fukushima simbolice el fin del sue帽o de una energ铆a nuclear manejable y la concientizaci贸n de que esta forma de energ铆a se encuentra fuera de control".
Y eso que a煤n no est谩 resuelto el grave problema de los desechos nucleares…
Conclusi贸n
Sin contar las indelebles cicatrices radiactivas de Hiroshima y Nagasaki, el 煤ltimo pa铆s de la V铆a L谩ctea que deba y pueda poseer plantas nucleares es Jap贸n, debido a sus condiciones adversamente inh贸spitas en un ambiente de terremotos, tsunamis y tifones y, m谩s que nada, a su entorno neoliberal salvaje que coloca el lucro por encima de la inalienable seguridad sico-fisiol贸gica de los ciudadanos y la intransferible seguridad ecol贸gica de todos los seres vivientes de la creaci贸n.
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