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domingo, 6 de marzo de 2011

Las consecuencias de una intervenci贸n armada en Libia. Por Fidel Castro



En sus Reflexiones, el l铆der de la Revoluci贸n Cubana se帽ala que la Revoluci贸n en el mundo 谩rabe, que tanto temen Estados Unidos y la OTAN, es la de los que carecen de todos los derechos frente a los que ostentan todos los privilegios, llamada, por tanto, a ser m谩s profunda que la que en 1789 se desat贸 en Europa con la toma de la Bastilla

04 de marzo de 2011 08:51:18
Cuando Gaddafi, coronel del ej茅rcito libio, inspirado en su colega egipcio Abdel Nasser, derroc贸 al Rey Idris I en 1969 con solo 27 a帽os de edad, aplic贸 importantes medidas revolucionarias como la reforma agraria y la nacionalizaci贸n del petr贸leo. Los crecientes ingresos fueron dedicados al desarrollo econ贸mico y social, particularmente a los servicios educacionales y de salud de la reducida poblaci贸n libia, ubicada en un inmenso territorio des茅rtico con muy poca tierra cultivable.
Bajo aquel desierto exist铆a un extenso y profundo mar de aguas f贸siles. Tuve la impresi贸n, cuando conoc铆 un 谩rea experimental de cultivos, que aquellas aguas, en un futuro, ser铆an m谩s valiosas que el petr贸leo.
La fe religiosa, predicada con el fervor que caracteriza a los pueblos musulmanes, ayudaba en parte a compensar la fuerte tendencia tribal que todav铆a subsiste en ese pa铆s 谩rabe.
Los revolucionarios libios elaboraron y aplicaron sus propias ideas respecto a las instituciones legales y pol铆ticas, que Cuba, como norma, respet贸.
Nos abstuvimos por completo de emitir opiniones sobre las concepciones de la direcci贸n libia.
Vemos con claridad que la preocupaci贸n fundamental de Estados Unidos y la OTAN no es Libia, sino la ola revolucionaria desatada en el mundo 谩rabe que desean impedir a cualquier precio.
Es un hecho irrebatible que las relaciones entre Estados Unidos y sus aliados de la OTAN con Libia en los 煤ltimos a帽os eran excelentes, antes de que surgiera la rebeli贸n en Egipto y en T煤nez.
En los encuentros de alto nivel entre Libia y los dirigentes de la OTAN ninguno de estos ten铆a problemas con Gaddafi. El pa铆s era una fuente segura de abastecimiento de petr贸leo de alta calidad, gas e incluso potasio. Los problemas surgidos entre ellos durante las primeras d茅cadas hab铆an sido superados.
Se abrieron a la inversi贸n extranjera sectores estrat茅gicos como la producci贸n y distribuci贸n del petr贸leo.
La privatizaci贸n alcanz贸 a muchas empresas p煤blicas. El Fondo Monetario Internacional ejerci贸 su beat铆fico papel en la instrumentaci贸n de dichas operaciones.
Como es l贸gico, Aznar se deshizo en elogios a Gaddafi y tras 茅l Blair, Berlusconi, Sarkozy, Zapatero, y hasta mi amigo el Rey de Espa帽a, desfilaron ante la burlona mirada del l铆der libio. Estaban felices.
Aunque pareciera que me burlo no es as铆; me pregunto simplemente por qu茅 quieren ahora invadir Libia y llevar a Gaddafi a la Corte Penal Internacional en La Haya.
Lo acusan durante las 24 horas del d铆a de disparar contra ciudadanos desarmados que protestaban. ¿Por qu茅 no explican al mundo que las armas y sobre todo los equipos sofisticados de represi贸n que posee Libia fueron suministrados por Estados Unidos, Gran Breta帽a y otros ilustres anfitriones de Gaddafi?
Me opongo al cinismo y a las mentiras con que ahora se quiere justificar la invasi贸n y ocupaci贸n de Libia.
La 煤ltima vez que visit茅 a Gaddafi fue en mayo de 2001, 15 a帽os despu茅s de que Reagan atac贸 su residencia bastante modesta, donde me llev贸 para ver c贸mo hab铆a quedado. Recibi贸 un impacto directo de la aviaci贸n y estaba considerablemente destruida; su peque帽a hija de tres a帽os muri贸 en el ataque: fue asesinada por Ronald Reagan. No hubo acuerdo previo de la OTAN, el Consejo de Derechos Humanos, ni el Consejo de Seguridad.
Mi visita anterior hab铆a tenido lugar en 1977, ocho a帽os despu茅s del inicio del proceso revolucionario en Libia. Visit茅 Tr铆poli; particip茅 en el Congreso del Pueblo libio, en Sebha; recorr铆 los primeros experimentos agr铆colas con las aguas extra铆das del inmenso mar de aguas f贸siles; conoc铆 Bengasi, fui objeto de un c谩lido recibimiento. Se trataba de un pa铆s legendario que hab铆a sido escenario de hist贸ricos combates en la 煤ltima guerra mundial. A煤n no ten铆a seis millones de habitantes, ni se conoc铆a su enorme volumen de petr贸leo ligero y agua f贸sil. Ya las antiguas colonias portuguesas de 脕frica se hab铆an liberado.
En Angola hab铆amos luchado durante 15 a帽os contra las bandas mercenarias organizadas por Estados Unidos sobre bases tribales, el gobierno de Mobutu, y el bien equipado y entrenado ej茅rcito racista del apartheid. 脡ste, siguiendo instrucciones de Estados Unidos, como hoy se conoce, invadi贸 Angola para impedir su independencia en 1975, llegando con sus fuerzas motorizadas a las inmediaciones de Luanda. Varios instructores cubanos murieron en aquella brutal invasi贸n. Con toda urgencia se enviaron recursos.
Expulsados de ese pa铆s por las tropas internacionalistas cubanas y angolanas hasta la frontera con Namibia ocupada por Sud谩frica, durante 13 a帽os los racistas recibieron la misi贸n de liquidar el proceso revolucionario en Angola. Con el apoyo de Estados Unidos e Israel desarrollaron el arma nuclear. Pose铆an ya ese armamento cuando las tropas cubanas y angolanas derrotaron en Cuito Cuanavale sus fuerzas terrestres y a茅reas, y desafiando el riesgo, empleando las t谩cticas y medios convencionales, avanzaron hacia la frontera de Namibia, donde las tropas del apartheid pretend铆an resistir. Dos veces en su historia nuestras fuerzas han estado bajo el riesgo de ser atacadas por ese tipo de armas: en octubre de 1962 y en el Sur de Angola, pero en esa segunda ocasi贸n, ni siquiera utilizando las que pose铆a Sud谩frica habr铆an podido impedir la derrota que marc贸 el fin del odioso sistema. Los hechos ocurrieron bajo el gobierno de Ronald Reagan en Estados Unidos y Pieter Botha en Sud谩frica.
De eso, y de los cientos de miles de vidas que cost贸 la aventura imperialista, no se habla.
Lamento tener que recordar estos hechos cuando otro gran riesgo se cierne sobre los pueblos 谩rabes, porque no se resignan a seguir siendo v铆ctimas del saqueo y la opresi贸n.
La Revoluci贸n en el mundo 谩rabe, que tanto temen Estados Unidos y la OTAN, es la de los que carecen de todos los derechos frente a los que ostentan todos los privilegios, llamada, por tanto, a ser m谩s profunda que la que en 1789 se desat贸 en Europa con la toma de la Bastilla.
Ni siquiera Luis XIV, cuando proclam贸 que el Estado era 茅l, pose铆a los privilegios del Rey Abdul谩 de Arabia Saudita, y mucho menos la inmensa riqueza que yace bajo la superficie de ese casi des茅rtico pa铆s, donde las transnacionales yankis determinan la sustracci贸n y, por tanto, el precio del petr贸leo en el mundo.
A partir de la crisis en Libia, la extracci贸n en Arabia Saudita se elev贸 en un mill贸n de barriles diarios, a un costo m铆nimo y, en consecuencia, por ese solo concepto los ingresos de ese pa铆s y quienes lo controlan se elevan a mil millones de d贸lares diarios.
Nadie imagine, sin embargo, que el pueblo saudita nada en dinero. Son conmovedores los relatos de las condiciones de vida de muchos trabajadores de la construcci贸n y otros sectores, que se ven obligados a trabajar 13 y 14 horas con salarios miserables.
Asustados por la ola revolucionaria que sacude el sistema de saqueo prevaleciente, despu茅s de lo ocurrido con los trabajadores de Egipto y T煤nez, pero tambi茅n por los j贸venes sin empleo en Jordania, los territorios ocupados de Palestina, Yemen, e incluso Bahrein y los Emiratos 脕rabes con ingresos m谩s elevados, la alta jerarqu铆a saudita est谩 bajo el impacto de los acontecimientos.
A diferencia de otros tiempos, hoy los pueblos 谩rabes reciben informaci贸n casi instant谩nea de los sucesos, aunque extraordinariamente manipulada.
Lo peor para el estatus quo de los sectores privilegiados es que los porfiados hechos est谩n coincidiendo con un considerable incremento de los precios de los alimentos y el impacto demoledor de los cambios clim谩ticos, mientras Estados Unidos, el mayor productor de ma铆z del mundo, gasta el 40 por ciento de ese producto subsidiado y una parte importante de la soya en producir biocombustible para alimentar los autom贸viles. Seguramente Lester Brown, el ecologista norteamericano mejor informado del mundo sobre productos agr铆colas, nos pueda ofrecer una idea de la actual situaci贸n alimentaria.
El presidente bolivariano, Hugo Ch谩vez, realiza un valiente esfuerzo por buscar una soluci贸n sin la intervenci贸n de la OTAN en Libia. Sus posibilidades de alcanzar el objetivo se incrementar铆an si lograra la proeza de crear un amplio movimiento de opini贸n antes y no despu茅s que se produzca la intervenci贸n, y los pueblos no vean repetirse en otros pa铆ses la atroz experiencia de Iraq.
Final de la Reflexi贸n.
Fidel Castro Ruz
Marzo 3 de 2011
10 y 32 p.m.

1 comentario:

  1. Muy interesante esta intervenci贸n de Fidel Castro demos la cara los revoluciarios del mundo para que no se sigan cometiendo atropellos con impunidad de ning煤n tipo y que lleven a la corte internacional a Busch Toni Bleir y a Aznar, por los cr铆menes contra la humanidad y contra el derecho internacional cometido en la invasi贸n de Irak, Como la puesta en jaque en la que pusieron a la Comunidad Econ贸mica Europea, y en tantos atropellos contra la libertad, la democracia, y los derechos de la humanidad en los que los estados unidos han estado implicados, y los Israelitas o sea Israel que pasa que no s茅le mete mano a ese miserable pa铆s por tantos cr铆menes y por tantos atropellos que comete

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