Entrada destacada

¿Y si la siguiente fuese Nicaragua y no Cuba?

Por Magencio ¿Y si el siguiente en la lista de blancos de Trump en el Caribe no fuese Cuba sino Nicaragua? A estas alturas deberíamos estar ...

lunes, 15 de abril de 2019

Solidaridad y Paz para Nicaragua desde Italia


El Auditorio Atrion, en la ciudad de Carugate, Milán, ha sido sede de un encuentro dedicado a Nicaragua, bajo el lema “Paz, Solidaridad y Autodeterminación de los Pueblos”, organizado por la Asociación La Comune Luigi Bottasini, con la participación de grupos de solidaridad con Nicaragua.

Esta asociación con gran entusiasmo y compromiso solidario lleva a cabo proyectos sociales en Nicaragua, desde 1984, y actualmente están presentes en la Comarca el Bonete, ubicada en Villa Nueva, departamento de Chinandega así como en Jinotega y Managua. En el 2018 y este año, han realizado un viaje 5 voluntarios italianos para dar apoyo en los proyectos en curso.

Durante el evento, Edoardo Verderio (Dino), Responsable de Proyectos, quién en el pasado mes de enero participó en el IV Foro de Amor, Paz y Solidaridad con Nicaragua, ha patentizado su fuerte compromiso en contribuir con el desarrollo de nuestro pueblo, desde una perspectiva integral y  apoyando el proceso de diálogo impulsado por el Gobierno de nuestro Presidente Comandante Daniel Ortega y de nuestra Vice Presidenta Cra. Rosario Murillo.

Asimismo, Marika Bragato y Andrea Perugini, ambos voluntarios que estuvieron en Nicaragua el año pasado, han compartido su experiencia , destacando que a pesar de las incertezas iniciales durante su estadía con el pasar de los días pudieron constatar como Nicaragua recuperaba la paz y armonía, logrando incluso realizar más tareas de las propuestas inicialmente.

En este sentido, la Cra. Monica Robelo, embajadora de Nicaragua en Italia, invitada especial del encuentro, ha reafirmado la determinación de nuestro gobierno de encontrar un camino para reestablecer una paz estable y duradera en Nicaragua. “La voluntad de nuestro Gobierno con el diálogo y la concertación se ha mantenido firme, invitando y llamando formalmente a organismos internacionales neutrales como garantes y acompañantes  de este proceso. El diálogo nacional, gracias a este compromiso del gobierno de Nicaragua al apoyo del Papa Francisco,  a través de su representante el Nuncio Apostólico,  busca un entendimiento entre todas las fuerzas políticas y los actores sociales, con el fin de salvaguardar la paz y la seguridad de los y las  nicaragüenses”, recalcó la Cra. Robelo.

Asimismo, en representación de nuestro gobierno, ha hecho llegar el afectuoso saludo del pueblo nicaragüense a los participantes. “Deseo agradecer a los asistentes por su presencia y, en particular, a Dino y Gloria por su amor por Nicaragua y por haber organizado esta reunión, que resume los esfuerzos y la pasión durante más de 35 años de arduo trabajo, realizando proyectos de gran impacto social para nuestras comunidades” manifestó nuestra embajadora.

A la vez que reiteró los fuertes lazos que unen Italia y Nicaragua así como la trascendencia de la fraternidad, el respeto de la autodeterminación  y la solidaridad entre los pueblos, especialmente en el actual escenario mundial.

La Asociación La Comune Luigi Bottasini realiza distintos proyectos sociales en Nicaragua, tanto en salud, como educación y cultura. Recibe su nombre en honor del homónimo Luigi Bottasini, quien fue uno de los primeros italianos en viajar a Nicaragua, inmediatamente después de la victoria sandinista el 19 de julio de 1979.


Para Luigi Bottasini, la revolución en Nicaragua no fue únicamente la liberación de un pueblo de la dictadura de Somoza, sino una verdadera esperanza para todos los pueblos latinoamericanos. Bottasini murió a la edad de 44 años, el 15 de enero de 1997, con el deseo de comprender y experimentar los acontecimientos del mundo y de "su" Nicaragua.

A su muerte, Dino Verderio y Gloria Chiaratti idearon un proyecto para recordarlo en una de las muchas comunidades nicaragüenses que había visitado.

Posteriormente se unieron Nadia Volpi y  otros amigos dando origen entre otros al proyecto en El Bonete.


Siguenos en twitter:
https://twitter.com/DifusionRebelde
 


lunes, 4 de marzo de 2019

Una breve historia de la contrarrevolución cubana. Por Michael Moore


Traducción libre: Andrés Capelán

¿Alguna vez se preguntaron como ha hecho Fidel Castro para permanecer tanto tiempo en el poder? Nadie -excepto el Rey de Jordania- ha permanecido en el gobierno por un período más largo de tiempo. El hombre sobrevivió a ocho presidentes estadounidenses, diez Juegos Olímpicos, y el regreso del Cometa Halley. Y sin importar lo que el gobierno de Estados Unidos hace para derrocarlo, tiene más vidas que "regresos" ha tenido Cher.

No es porque nuestros líderes no hayan hecho su mejor esfuerzo para derrocarlo.
No, ya desde que Castro liberó su país del corrupto régimen de Fulgencio Batista (al que apoyaban los Estados Unidos y la Mafia) Washington ha probado una gran variedad de métodos para derrocarlo. Estos han incluído intentos de asesinato (pagados con el dinero de nuestros impuestos), invasiones, bloqueos, embargos, amenazas de aniquilación nuclear, desorganización interna, y guerra biológica (la CIA tiró manojo de gérmenes de  Fiebre Porcina Africana sobre el país en 1971, obligando a los cubanos a matar 500 mil cerdos).

Y -algo que siempre me ha parecido extraño- ¡hay actualmente una base naval estadounidense en la isla de Cuba! Imaginen si luego de haber derrotado a los británicos en nuestra Revolución de Independencia, les hubiéramos dejado mantener unos miles de soldados y un puñado de acorazados en la bahía de Nueva York. ¡Increíble! El presidente Kennedy, que siguió con el plan del Presidente Eisenhower para invadir Cuba en la Bahía de Cochinos, ordenó a la CIA matar a Castro, intentándolo todo, desde una lapicera rellenada con tinta envenenada hasta un cigarro explosivo. (No, no estoy obteniendo mi información de Maxwell Smart; está todo en el informe del Comité Church al Congreso, de 1975).

Por supuesto que nada de esto funcionó. Castro se volvió más fuerte y los Estados Unidos continuaron pasando vergüenza. Cuba era visto como "el país que se nos escapó." Comenzó a ser una molestia para nosotros. Aquí tenemos a cada nación de este hemisferio metida en nuestro bolsillo, excepto a "esos malditos cubanos." Se ve mal. Como cuando toda la familia sale a cenar y la oveja negra, el pequeño Billy, no se quiere quedar quieto en la silla y hacer lo que le dicen. Todos en el restaurante miran a los padres y se preguntan qué clase de educación le están dando. La apariencia de que no lo están disciplinando o controlando como se debe es la peor humillación. Entonces comienzan a vapulear al pequeño Billy, el que -olvídenlo- no va a terminar sus porotos nunca.

Así es cuán tontos lucimos al resto del mundo. Como si nos hubiéramos vuelto locos por esta pequeña isla a 90 millas de nuestras costas. No nos sentimos de ese modo frente a una real amenaza para la humanidad, como la que significa el gobierno Chino. ¡Y hablo acerca de una pandilla de asesinos! Aún así no podemos movernos más rápido para meternos en la cama con ellos. Washington gastó 23 años poniéndonos en contra de los Chinos, y luego, repentinamente: ¡un día son nuestros amigos! Parece que los Republicanos y sus compinches empresarios no estaban realmente en contra de los dictadores comunistas, sino contra aquellos que no los dejaban entrar a China para hacer dinero.

JPEG - 21 KB
Francisco «Paco» Hernández,
líder de la más poderosa organización
 de exiliados extremistas cubanos en Miami.

Y ese fue, por supuesto, el error fatal de Castro. Una vez que tomó el poder, nacionalizó todos los negocios americanos y pateó a la mafia fuera de La Habana. Fue como si se sentara en la Falla de San Andrés, porque la ira del Tío Sam cayó duro sobre él, y no lo ha dejado tranquilo por más de 37 años. Y a pesar de eso Castro ha sobrevivido. Por ese sólo éxito, y a pesar de todos sus defectos (represión política, discursos de cuatro horas y una tasa de alfabetismo del cien por ciento), hay que admirar al muchacho.

Pero: ¿Por qué continuamos peleando por esta pata de pavo sobrante de la Guerra Fría? La respuesta puede encontrarse mirando no más lejos de una ciudad llamada Miami. Es desde allí que un puñado de exilados cubanos enloquecidos han controlado la política extranjera de los Estados Unidos hacia esta insignificante nación insular. Estos cubanos, muchos de ellos acólitos de Batista que vivían a todo trapo mientras esa pandilla asolaba el país, parecen no haber cerrado un ojo desde que juntaron su dinero y huyeron a La Florida.

Y desde 1960, han insistido en contagiarnos su locura. ¿Por qué es que en cada incidente o crisis nacional que ha sufrido nuestro país en las pasadas tres décadas (el asesinato de Kennedy, Watergate, el caso Irán Contras, la epidemia del abuso de drogas, y la lista sigue...) siempre encontramos a exilados cubanos presentes o implicados? Primero, fue la conexión de Lee Harvey Oswald con los cubanos de Nueva Orleáns. ¿O eran exilados cubanos actuando solos para matar a Kennedy, o Castro ordenando su asesinato porque se había aburrido de que Kennedy intentara derrocarlo? En cualquiera de las teorías que usted suscriba, los cubanos están rondando por el barrio.

Luego, en la noche del 17 de junio de 1972, tres cubanos, Bernard Barker, Eugenio Martinez, y Virgilio Gonzalez (junto con los estadounidenses Frank Sturgis y James McCord Jr.) fueron atrapados entrando en las oficinas de campaña del Partido Demócrata en Watergate. Esta operación encubierta, eventualmente causó la renuncia de Richard Nixon, por lo que entreveo que hay gato encerrado en esa operación del exilio cubano en particular. Hoy, Barker y González son considerados héroes en la comunidad cubana de Miami. Martínez, perdonado más tarde por Ronald Reagan, es el único que se siente mal. "Yo no quise estar implicado en la caída del Presidente de los Estados Unidos," dijo. ¡Oh! ¡Que hermoso de su parte!

Cuando Oliver North necesitó un grupo encubierto para entrar armas en Nicaragüa con el objetivo de derrocar al gobierno sandinista: ¿a quién pudo recurrir sino a los cubanos de Miami? Los veteranos de Bahía de Cochinos Ramón Medina y Rafael Quintero eran los hombres clave en la compañía de transporte aéreo que entregaba las armas a los Contras. La guerra de los Contras, apoyada por Estados Unidos, fue responsable de la muerte de 30 mil nicaragüenses.

Uno de los premios mayores que recogimos de nuestra inversión en estos exilados cubanos fue la ayuda que nos dieron introduciendo drogas ilegales en los Estados Unidos, destruyendo familias y barrios enteros de nuestras ciudades. Comenzando a principios de los sesenta, una cantidad de cubanos (que también participaron en la invasión de Bahía de Cochinos) empezó a regentear los círculos mayores de los narcóticos en éste país. La DEA encontró poco apoyo dentro del gobierno federal para ir atrás de estos exilados cubanos, porque se habían organizado a sí mismos bajo la flasa bandera de "grupos de la libertad." De hecho, muchos no eran más que frentes de operaciones masivas de contrabando de drogas. Los mismos contrabandistas de drogas que ayudaron más tarde a contrabandear armas para los Contras nicaragüenses.

Las organizaciones terroristas cubanas radicadas en los Estados Unidos han sido responsables por la colocación de mas de 200 bombas y por lo menos un centenar de asesinatos desde el triunfo de la revolución de Castro. Tienen a todos tan preocupados por apoyarlos, que yo probablemente no debería estar escribiendo este capítulo. ¿Pero por que no estoy preocupado? Porque estos exilados cubanos, con toda su alaraca y terrorismo, son realmente una manga de cagones. Eso: Cagones. ¿Quieren pruebas? Para empezar, cuando a uno no le gusta el opresor de su país, se queda allí y trata de derrocarlo. Esto puede ser hecho por la fuerza (Revolución Americana, Revolución Francesa) o a través de medios pacíficos (Gandhi en India o Mandela en Sudáfrica). Pero lo que no se hace meter la cola entre las patas y correr, como hicieron estos cubanos.

Imaginen si todos los colonos americanos hubieran huído al Canadá, y luego hubieran insistido en que los canadienses tenían la responsabilidad de echar a los británicos de América. Los Sandinistas nunca hubieran liberado su país de Somoza si hubieran estado todos sentados en una playa en Costa Rica, bebiendo margaritas y enriqueciéndose. Mandela se fue a la cárcel, no a Libia o a Londres. Pero los cubanos ricos se pelaron a Miami... y se volvieron más ricos.

El noventa por ciento de estos exilados son blancos, mientras la mayoría de los cubanos (62 por ciento) son negros o mestizos. Esos blancos sabían que no podían quedarse en Cuba porque no tenían apoyo del pueblo. Entonces vinieron aquí, esperando que nosotros peleáramos su pelea por ellos. Y, como tarados, la peleamos.

No es que estos nenes llorones de los cubanos no hayan tratado de ayudarse a sí mismos. Pero una rápida mirada a sus esfuerzos recuerda a las viejas películas cómicas mudas. El de Bahía de Cochinos es su fiasco más conocido. Tenía todos los elementos de una gran comedia cómica: barcos equivocados, playa equivocada, no tenían municiones para sus armas, nadie los fue a esperar, y -finalmente- fueron dejados morir vagando por una parte de su isla completamente desconocida para ellos (los choferes de sus limosinas -adivino- nunca los habían llevado allí en los viejos buenos tiempos). Este fiasco fue tan monumental que el mundo todavía no ha parado de reírse, y los cubanos de Miami nunca han olvidado ni perdonado ésto. Diga "Bahía de Cochinos" a alguno de ellos, y lo verán como a un dentista taladrándole el nervio de un diente.

Uno pensaría que la derrota de Bahía de Cochinos les debería haber enseñado una lección, que hubieran dejado de insistir con esas cosas. No hizo eso esta pandilla. Desde 1962 numerosos grupos de exilados cubanos han intentado mas incursiones para "liberar" su patria. Veamos las más sobresalientes:

En 1981, un grupo de cubanos exilados de Miami desembarcaron en la islita de Providenciales, en el Caribe, camino a invadir Cuba. Su barco, el único que llegó de cuatro que salieron del Río Miami (los otros tres fueron hechos volver por la Guardia Costera debido al mar picado, problemas de motor o falta de chaquetas salvavidas),  tocó tierra en un arrecife cerca de Providenciales. Atascados en la isla sin comida ni abrigo, los cubanos de Miami comenzaron a pelearse entre ellos. Rogaron a la gente de Miami que los rescatara de la isla, y luego de tres semanas fueron devueltos a Florida vía aérea. El único de ese grupo que llegó a aguas cubanas, Gerardo Fuentes, sufrió un ataque de apendicitis en el mar, y tuvo que ser evacuado por la Guardia Costera hacia Guantánamo.

En 1968, un grupo de cubanos de Miami supieron que un barco polaco estaba amarrado en el puerto y que una delegación cubana podía estar a bordo del carguero. De acuerdo al "St.Petersburg Times," los exilados cubanos dispararon con una bazooka casera e hicieron impacto en el casco del buque. Sólo le hicieron un abollón, y el líder del grupo, Orlando Bosch, fue apresado y sentenciado a diez años de prisión, pero fue fue liberado en 1972. Bosch explicó que habían esperado causar más daños al barco pero, se excusó: "¡Era un barco grande!" Bosch había estado arrestado antes por remolcar un torpedo a través de las calles de Miami a la hora de salida de las oficinas, y otra vez había sido capturado con 600 bombas aéreas cargadas con dinamita en el baúl de su Cadillac. En 1990 la administración Bush lo sacó de la prisión, donde estaba nuevamente, cumpliendo una pena por violación de libertad condicional.

De acuerdo al "Washington Monthly," "Durante el verano y principios del otoño de 1963, fueron lanzadas cinco incursiones de comandos contra Cuba con la esperanza de desestabilizar al régimen. La raquítica "quinta columna" en Cuba fue instruída para  dejar las canillas abiertas y las lamparillas prendidas para gastar energía...  En 1962, según el "San Francisco Chronicle," el exilado cubano José Basulto, en una misión auspiciada por la CIA, disparó un cañón de 20 mm desde una lancha rápida contra el Hotel Inca, cerca de la bahía de La Habana, esperando matar a Fidel Castro. El proyectil erró al blanco, y Basulto, viendo que su barco se llenaba de gasolina derramada, pegó la vuelta para Florida. "Uno de nuestros tanques de combustible, hecho de plastico, comenzó a gotear," explicó Basulto más tarde. "El combustible se derramó sobre la cubierta. No sabíamos qué hacer."

Años más tarde, Basulto formó "Hermanos Al Rescate," un grupo de exilados que hace unos años estuvo haciendo vuelos sobre Cuba, zumbando con sus aviones sobre las ciudades, tirando panfletos, y generalmente tratando de intimidar al gobierno cubano. En febrero de 1996, Castro aparentemente se aburrió de este acoso, y luego del 25avo incidente en un año de los "Hermanos" violando el espacio aéreo cubano, ordenó que dos de sus aviones fueran derribados.

Aunque los "Hermanos al Rescate" violaban la ley estadounidense por volar dentro del espacio aéreo cubano, la administración Clinton fue de nuevo al chiquero del exilio e instantáneamente sacó un decreto para endurecer el embargo contra Cuba.
Este embargo trajo la ira del resto del mundo contra nosotros. La Asamblea General de las Naciones Unidas votó 117 a 3 a favor de condenar a los Estados Unidos por su violencia económica contra Cuba, tal y como ha sido en cada votación sobre el tema desde que el embargo fue impuesto.

La semana después de que los aviones fueran derribados, los exilados trataron de apurar a los Estados Unidos, esperando comprometer a los militares en algún tipo de acción contra Castro. Anunciaron que al siguiente sábado llevarían una flotilla de barcos desde Florida hasta la costa cubana para protestar por el derribo de los dos aviones. Clinton decidió la puesta en escena de la más grande exhibición de fuerza contra Cuba desde la Crisis de los Misiles, y envió un escuadrón de cazas F 15, once escampavías de la Guardia Costera, dos cruceros misilísticos de la Marína, una fragata de la Marina, dos aviones C 130, y una bandada de Choppers, AWACs, y 600 guardamarinas para apoyar a la flotilla.

Lo único que se olvidó de mandar fue remedio contra el mareo, que -al final- era lo único que los cubanos de Miami hubieran necesitado realmente. Sólo a 40 millas de Key West, los cubanos en los botes comenzaron a marearse, a vomitar y a rogar a sus pilotos que dieran vuelta los malditos yates y volvieran a Miami. Con el mundo entero mirando, los cubanos huyeron de nuevo con la cola entre las patas. Cuando llegaron al puerto, dieron una conferencia de prensa para explicar su retirada. El portavoz estaba todavía un poco mareado, y se podía ver cómo los periodistas se separaban de él, temiendo ser cubiertos por un "Linda Blair Special" en cualquier momento...


"Una terrible tormenta se levantó en el mar," dijo el líder de la huída cubana mientras palidecía rápidamente. "¡Las olas tenían más de diez pies de alto, y tuvimos que volver o perder nuestros barcos!" Mientras así hablaba, algún genio creativo en la CNN comenzó a emitir imágenes aéreas de la flotilla rumbo a Cuba. El sol brillaba, el mar estaba calmo como un plato, y el viento soplaba gentilmente, si es que soplaba. Los reporteros en alta mar dijeron que luego de que las cámaras de la CNN se fueron, la aguas se pusieron "bastante duras." Sí, seguro, era por las carcajadas de Fidel, que se estaba cagando de la risa...








JPEG - 20.7 KB
Emblemas de los exiliados cubanos extremistas

JPEG - 15 KB
El terrorista Bosch, foto AÑOS 70’.

Atentados y sabotajes de los extremistas cubanos en La Habana.


Este artículo aparecio originalmente en inglés el 10 de abril 2004. Traducción LIBRE: Andrés Capelán

Siguenos en twitter:
https://twitter.com/DifusionRebelde
 


jueves, 14 de febrero de 2019

Nadia Krúpskaya: educación, revolución y emancipación social


Por Javier Huerta


En el 150.º aniversario del nacimiento de Nadia Krúpskaya, resulta necesario recuperar la trayectoria de una de las figuras más importantes de la educación socialista del siglo XX. Aunque frecuentemente recordada como compañera de Vladimir Lenin, Krúpskaya fue una destacada teórica de la educación, organizadora revolucionaria y una de las principales impulsoras de la transformación cultural y pedagógica que siguió a la Revolución de Octubre.

A ciento cincuenta años de su nacimiento, su figura continúa ofreciendo valiosas enseñanzas sobre el papel de la educación, la cultura y el conocimiento en la construcción de una sociedad más justa. Su legado no se limita al contexto soviético, sino que forma parte de la historia universal de la pedagogía y de la lucha por la democratización del saber.

De maestra a revolucionaria

Nadia Konstantínovna Krúpskaya nació el 14 de febrero de 1869 en San Petersburgo, en el seno de una familia de recursos modestos pero con una sólida formación intelectual. Desde muy joven mostró interés por los problemas sociales de la Rusia zarista y se involucró en círculos marxistas clandestinos.

Su experiencia como docente fue decisiva en la formación de su pensamiento. Como maestra pudo observar las enormes desigualdades educativas existentes en el Imperio ruso, donde millones de campesinos y trabajadores carecían de acceso a la enseñanza básica. Aquella realidad la convenció de que la educación debía convertirse en un instrumento de emancipación social y no en un privilegio reservado a las élites.

Durante la década de 1890 se incorporó activamente al movimiento revolucionario ruso. En esos años conoció a Lenin, con quien compartiría militancia política, exilio y una intensa actividad organizativa. Sin embargo, reducir su figura al papel de esposa del líder bolchevique supone ignorar una trayectoria propia de enorme relevancia.

Krúpskaya desempeñó funciones fundamentales en la organización de los grupos revolucionarios, la distribución de propaganda y el mantenimiento de las redes de comunicación del movimiento socialista durante los años de persecución y exilio. Su capacidad organizativa fue reconocida incluso por sus compañeros de militancia.

Arquitecta de la pedagogía soviética

Tras el triunfo de la Revolución de Octubre en 1917, Krúpskaya asumió responsabilidades en el ámbito educativo y cultural. Desde el Comisariado de Educación participó activamente en la construcción de un sistema educativo destinado a garantizar el acceso universal al conocimiento.

Para ella, la revolución política carecía de sentido si no iba acompañada de una profunda revolución cultural. Consideraba que una sociedad verdaderamente democrática debía ofrecer a toda la población las herramientas necesarias para comprender el mundo y participar conscientemente en su transformación.

Uno de sus aportes más importantes fue la defensa de la educación politécnica. Inspirada en las ideas de Karl Marx y Friedrich Engels, sostenía que la escuela debía superar la separación tradicional entre trabajo manual e intelectual.

Según Krúpskaya, la educación debía combinar la formación científica, técnica y humanística con experiencias prácticas que permitieran comprender los procesos productivos y sociales. El conocimiento no podía limitarse a la memorización de contenidos; debía convertirse en una herramienta para interpretar críticamente la realidad y actuar sobre ella.

Esta concepción perseguía el desarrollo integral de la persona. La escuela debía formar individuos capaces de pensar, crear, cooperar y participar activamente en la vida social.

La lucha contra el analfabetismo

Uno de los mayores desafíos de la Rusia posterior a 1917 era el elevado índice de analfabetismo. Millones de personas, especialmente en zonas rurales, nunca habían tenido acceso a la educación básica.

Krúpskaya desempeñó un papel decisivo en las campañas de alfabetización impulsadas durante los primeros años del nuevo Estado soviético. Defendió la necesidad de extender la enseñanza a trabajadores, campesinos, mujeres y adultos que habían sido excluidos del sistema educativo durante el régimen zarista.

Entendía la alfabetización no solo como una habilidad técnica, sino como una condición indispensable para la participación política, cultural y social de las personas. Una ciudadanía capaz de leer, informarse y comprender la realidad estaba mejor preparada para intervenir en la vida pública.

Bibliotecas para todos

Entre sus contribuciones menos conocidas se encuentra su trabajo en el desarrollo de bibliotecas públicas.

Krúpskaya consideraba que el acceso a los libros debía formar parte de la vida cotidiana de toda la población. Impulsó la creación de bibliotecas populares, redes de lectura y espacios culturales destinados a acercar el conocimiento a quienes históricamente habían permanecido alejados de él.

Su visión de las bibliotecas era extraordinariamente moderna. No las concebía como simples depósitos de libros, sino como centros de formación permanente, intercambio cultural y participación comunitaria.

En muchos sentidos, anticipó ideas que hoy asociamos al aprendizaje a lo largo de toda la vida y a la democratización del acceso a la información.

Una pionera en la educación de las mujeres

La trayectoria de Krúpskaya también posee una dimensión especialmente significativa para la historia de las mujeres.

En una época en la que las mujeres encontraban enormes barreras para acceder a espacios de liderazgo político e intelectual, logró convertirse en una de las principales responsables de las políticas educativas de una nación que abarcaba millones de habitantes.

Defendió la incorporación de las mujeres a la educación, al trabajo y a la participación política, convencida de que la igualdad entre hombres y mujeres constituía una condición necesaria para cualquier proceso de emancipación social.

Su ejemplo abrió camino a futuras generaciones de docentes, investigadoras, funcionarias y militantes que encontraron en ella una referencia de compromiso intelectual y político.

Un legado que trasciende su tiempo

La importancia histórica de Nadia Krúpskaya no reside únicamente en las reformas que impulsó durante los primeros años de la Unión Soviética. Su verdadero legado se encuentra en una concepción de la educación que continúa inspirando debates pedagógicos en la actualidad.

Entre las ideas que dejó a las generaciones futuras destacan:

  • La educación como derecho universal.
  • La alfabetización como herramienta de emancipación.
  • La necesidad de vincular teoría y práctica.
  • La formación integral de la persona.
  • La importancia de la cooperación frente al individualismo.
  • El acceso democrático a la cultura y al conocimiento.
  • El papel de las bibliotecas como espacios de aprendizaje permanente.
  • La función social del profesorado como formador de ciudadanía crítica.

Muchas de estas preocupaciones reaparecerían posteriormente en las obras de educadores como Paulo Freire, Célestin Freinet y Lev Vygotski, quienes también defendieron una educación activa, participativa y conectada con la realidad social.

Nadia Krúpskaya en el siglo XXI

En un mundo marcado por las nuevas tecnologías, la expansión de la información y la persistencia de profundas desigualdades educativas, muchas de las preguntas planteadas por Krúpskaya conservan plena vigencia.

¿Cómo garantizar una educación accesible para todos? ¿Cómo evitar que el conocimiento se convierta en un privilegio? ¿Qué papel deben desempeñar las bibliotecas, las escuelas y los espacios públicos de cultura? ¿Cómo formar ciudadanos críticos capaces de participar activamente en la vida democrática?

Aunque formuladas hace más de un siglo, estas cuestiones siguen ocupando un lugar central en los debates educativos contemporáneos.

Conclusión

Recordar a Nadia Krúpskaya en el 150.º aniversario de su nacimiento no significa únicamente rendir homenaje a una protagonista de la historia revolucionaria rusa. Significa reconocer a una pensadora que dedicó su vida a defender el conocimiento como instrumento de emancipación humana.

Su obra nos recuerda que la educación no es solamente un mecanismo de transmisión de contenidos, sino una herramienta para ampliar las capacidades de las personas, fortalecer su autonomía y favorecer su participación en la construcción de una sociedad más justa.

Más de ocho décadas después de su muerte, Nadia Krúpskaya sigue ocupando un lugar destacado entre quienes entendieron que la transformación social comienza también en las aulas, en las bibliotecas y en el acceso universal a la cultura. Su legado continúa interpelando a educadores, estudiantes y ciudadanos de todo el mundo, invitándonos a pensar la educación como un derecho y como una fuerza capaz de cambiar la realidad.



Siguenos en twitter:
https://twitter.com/DifusionRebelde
 


viernes, 26 de octubre de 2018

NICARAGUA: Báez, el monseñor del golpismo


Por Fabrizio Casari*

Monseñor Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua, de corazón somocista y más acostumbrado a leer Twitter que el Evangelio, ha caído en su ego. No tenía la menor idea de que lo estaban grabando y, al intervenir en una reunión, ante la inquietud de actuar como guía política para el golpismo, tropezó en su propia lengua, exponiendo trama, protagonistas y objetivos del intento de golpe de Estado y los movimientos futuros de su congrega.
En la grabación se escuchan frases inequívocas sobre su responsabilidad y de casi toda la Conferencia Episcopal de Nicaragua en el intento de golpe de estado que durante meses ha ensangrentado a Nicaragua. Además de declarar el deseo de enviar al presidente nicaragüense Daniel Ortega y la vicepresidenta, Rosario Murillo, al pelotón de fusilamiento, ha instado a la oposición a que integre sus filas con cualquiera: "abortistas, homosexuales, drogadictos, narcotraficantes y cualquier persona disponible", especificó.
Agradeciendo a Estados Unidos ("nos ayudan", dijo) por las leyes piratas que afectan a los dirigentes de Nicaragua, expresó su desprecio por el Ministro de Relaciones Exteriores y el Ejército y llamó a la oposición a una organización mas beligerante. Sin embargo, siempre concertando sus pasos con la iglesia. ¿La consigna? Elecciones anticipadas o terror.
Básicamente, Báez confirma cómo la Conferencia Episcopal ha sido el auténtico liderazgo político del fallido golpe de estado y que también guía el proceso político que debería llevar a la oposición a las elecciones de 2021. Nadie de buena fe consideraba que las jerarquías eclesiales nicaragüenses no estaban relacionadas con el plan de golpe de Estado, menos todavia el obispo Báez, a pesar que se propone oficialmente como mediador en el conflicto entre el gobierno y el golpismo.
El clamoroso error cometido por Báez es propio de un conspirador chismoso y narciso, que reivindica haber dado origen y forma tanto a las barricadas o tranques donde se cometieron las peores atrocidades (Báez los llamó "una idea extraordinaria") como de la autodenominada Alianza Cívica, asignando a la Conferencia Episcopal de Nicaragua la paternidad ("la inventamos y la construimos").
El papel de Báez, como el del obispo Mata y del obispo Álvarez, fue el de ser jefes de la Curia y de la Contra, y esto no es nuevo para los que han seguido el curso de los eventos nicaragüenses. Un trío de fanáticos del horror que invocaron la guerra hasta que la policía fue retirada a los cuarteles y luego apelando a la paz cuando las fuerzas de seguridad salieron para restablecer el orden en el país. Los obispos, cubiertos por la inmunidad diplomática, trataron de proponer una cara respetable al intento de golpe de Estado.
Mientras se propusieron como mediadores, amenazaron de muerte al presidente, instigaron los enfrentamientos, difundieron mentiras sobre los hechos y participaron directamente, como muestran algunos videos, incluso la tortura infligida a los militantes sandinistas y los policías que cayeron en manos de los terroristas. Intervinieron directamente en apoyo de los líderes del golpe y aseguraron la logística con la que contaban los terroristas que desde detrás de las barricadas aterrorizaban a la población. Sin modestia y sin decencia, al extender la bandera del Vaticano en sus jeeps, llevaron comida, ropa y dinero a los golpistas; escondieron arsenales y dinero en el sótano de las iglesias y disfrazaron a los representantes de los maras como religiosos para dejarlos escapar de la ira de la población.
Báez públicamente exhortó a los líderes golpistas a no abandonar la pelea.
Báez recibió la solidaridad la de los empresarios del Cosep y de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), que en una declaración confirma su apoyo al obispo, como lo confirmó Brenes personalmente en una entrevista radial, donde se queja de que Báez ha hablado sin sospechar que lo estaban grabando.
Pero la solidaridad incondicional ofrecida por la CEN a Báez, sin siquiera expresar una incomodidad por lo que se hizo público, confirma que no nos enfrentamos a declaraciones de un prelado ambicioso y narciso, indecente como imprudente; no se trata de una responsabilidad personal (que las hay, obviamente), sino que nos enfrentamos con la confirmación directa, aunque involuntaria, del plan de golpe concertado por la CEN. La iglesia, como muchos habían entendido y ahora todos, incluso los más ciegos, pueden ver, fue un elemento central y activo en la subversión terrorista.
Actuó en concierto con los otros actores del golpe: Cosep, liberales, conservadores, MRS, ONG nicaragüenses y extranjeras, la embajada de los Estados Unidos en Managua, y su papel de liderazgo subraya su profunda identidad. De hecho, se trata de líderes golpistas, no de mediadores en el conflicto entre gobierno y oposición, que en el marco de la intentona fue un conflicto entre legalidad e ilegalidad, entre constitucionalidad y golpe de Estado. Exactamente porque el papel de la Iglesia en el intento de golpe de Estado es tan evidente, a la inversa, es aún más comprensible y compartible la decisión del Presidente Ortega de negar a los golpistas en sotana cualquier función de mediadores y testigos en un posible diálogo nacional.
Entre las declaraciones registradas de Báez también está la ironía con la que recuerda que hace meses el Ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, que quería informar al Vaticano de lo que estaban haciendo los prelados, no pudo reunirse con el Papa. Con más urgencia el Vaticano, que también había defendido, en parte inevitablemente, el trabajo del CEN, tocará ahora tomar nota de cuan correctas eran las acusaciones que el gobierno nicaragüense formulaba hacia los obispos. No hubo una acusación política generalizada, sino una responsabilidad penal verificada de los obispos. No desempeñaban un papel pastoral, sino criminal.
Para la Santa Sede, la oportunidad de disociarse de un grupo obsceno de golpistas vestidos como prelados es propicia. Es de esperar que en San Pedro puedan comprender que el trabajo de las jerarquías eclesiásticas locales es la causa de la progresiva redución a un rol marginal de la Iglesia en el panorama sociopolitico y del masivo abandono popular de las actividades religiosas en Nicaragua. Porque sí, es un país de fe y sabe perdonar, pero sabe leer en la oscuridad y no quiere olvidar.
(*) *_Periodista de la agencia Otra Noticia. www.altrenotizie.org_*


Siguenos en twitter:
https://twitter.com/DifusionRebelde
 


viernes, 14 de septiembre de 2018

Xerrades: Situació actual de Nicaragua i Xilé a 45 anys del cop.a Barcelona



DISSABTE 15 SETEMBRE

11:30H XERRADES:
-SITUACIÓ ACTUAL A #NICARAGUA. amb Jaume Soler, president de SOARPAL.
-XILÉ A 45 ANYS DEL COP. amb Leo Lamich, militant de UP.

LLOC: Local UGT DE CATALUNYA

RAMBLA SANTA MÒNICA,10 Barcelona.

11 a 16h.


Siguenos en twitter:
https://twitter.com/DifusionRebelde
 


miércoles, 22 de agosto de 2018

NICARAGUA: GOLPE ESTA SIENDO DERROTADO, DICE CARLOS FONSECA TERÁN

“Los grupos que utilizan las fuerzas de la derecha nicaragüense, subordinada a Estados Unidos, están debilitados”, afirmó hoy en La Habana el Secretario de Relaciones Internacionales del FSLN, Carlos Fonseca Terán… “La derecha ya no tiene gente, ya a sus marchas y convocatorias no va casi nadie, porque muchas personas abrieron los ojos percatándose de la manipulación de la que fueron víctimas’, declaró a Prensa Latina, en la edición XXIV del Foro de Sao Paulo… “Estamos enfrentando el intento de golpe por parte de las fuerzas de la oligarquía nacional al servicio del gobierno de Estados Unidos, de hecho, esa acción fracasó”, dijo Fonseca… “Este es el formato que aplica Washington a los países que no responden a sus intereses, a los gobiernos que constituyen estorbos para ellos, que son considerados los adversarios”, argumentó.
… SUBRAYADO…
“A través de la manipulación inculcan la mentira y ella conduce al odio, a la culpa y hacia el miedo, y ese es el recorrido de la manipulación a través de la guerra psicológica. Hicieron atrocidades en las ciudades que llegaron a controlar, dedicándose a cazar sandinistas, a torturarlos, violar a las mujeres, eso fue algo terrible lo que vivimos. Los sandinistas organizados en apoyo a las fuerzas policiales hemos logrado recuperar las ciudades tomadas por las fuerzas contrarrevolucionarias, y ya hemos podido eliminar traques y barricadas, solo queda un pequeño reducto de ellos en una zona de la capital”. Carlos Fonseca Terán.


Siguenos en twitter:
https://twitter.com/DifusionRebelde
 


jueves, 16 de agosto de 2018

El hierro candente de Nicaragua: 92 días de furia

                                                                                               
Por Leandro Grille

La Revolución nicaragüense no fue la obra cumbre de un grupo de comandantes ni el truco deslumbrante de un prestidigitador que acabó con la tiranía dinástica de los Somoza. Fue el fruto de una larga y dolorosa lucha protagonizada por una multitud, fundamentalmente anónima, inspirada en la idea del héroe anticolonialista Augusto César Sandino, que echó a los yanquis de Nicaragua y murió traicionado. Durante los diez años que transcurrieron entre la victoria de julio de 1979 y las elecciones de 1990, en las que el Frente Sandinista cayera frente a la derecha, la contrarrevolución, organizada y financiada por Estados Unidos no otorgó ni un minuto de tregua a la epopeya revolucionaria, al punto de que aquel resultado electoral sólo puede explicarse por el anhelo mayoritario de los nicaragüenses de acabar con la guerra, incluso a costa de la derrota de un sueño.

Si es cierto que la oportunidad del poder y el desafío de conservarlo en mitad de una guerra amalgama a las fuerzas de los que lo ejercen, y suspende las contradicciones que albergan en su seno, más cierto aun es que la derrota es un hito removedor de la cual rara vez se sale unido. En 1990 el FSLN perdió la elección, la revolución fue desmantelada y el sandinismo ingresó en una terrible confrontación interna, nada extraña a la que atravesaron todos los movimientos políticos de la izquierda, ya no por haber perdido lo que se había ganado en su lugar, sino por el contenido traumático planetario que tuvo la caída del campo socialista en esta trinchera del pensamiento.

La escisión interna del sandinismo

Entre 1991 y 1995 dos corrientes antagónicas se disputaron la conducción del sandinismo, una de ellas de carácter dialoguista y renovador, de tendencia socialdemócrata, dirigida por Sergio Ramírez, y otra de carácter más confrontativo ortodoxo, de asumido marxismo, que dirigían Daniel Ortega y Tomás Borge. Entre los que se fueron del Frente Sandinista por esos años se cuentan algunos de los intelectuales más renombrados que participaron de la revolución, como Gioconda Belli, el poeta y religioso Ernesto Cardenal y el escritor Sergio Ramírez, que había sido hasta 1990 vicepresidente de Nicaragua.

Este último se fue del FSLN a principios de ese año, liderando a 29 de los 38 diputados del Frente, que abandonaron el partido con él, fundaron el Movimiento de Renovación Sandinista, se quedaron con las bancas y votaron una reforma constitucional que suprimió la Constitución revolucionaria aprobada en 1987, desoyendo el mandato del Frente Sandinista. Ciertamente, muchos de los nombres más reconocidos de la revolución apoyaron al MRS en las elecciones del año 1996, que impulsaba a Ramírez como candidato a la presidencia, pero este movimiento y sus cuadros tan prestigiosos obtuvieron en la elección presidencial 7.665 votos a presidente y  algo más de 20.000 votos a lista de legisladores, mientras que el FSLN de Daniel Ortega obtuvo cerca de 665.000 votos, que no fueron suficientes para ganar la elecciones, pero sí para dejar claro de qué lado estaba el pueblo sandinista en la batalla interna por su orientación.

Habiendo sido vencidos, el Frente Sandinista impulsó entre febrero y abril de 1990 una serie de leyes que serían conocidas luego como “leyes de la piñata”. En particular, las leyes 85 y 86, que estipulaban la transmisión de la propiedad de las viviendas que habían sido expropiadas y otorgadas por el Estado revolucionario y la legalización de viviendas y tierras ocupadas durante los años de revolución, muchas de las cuales habían pertenecido a la burguesía nicaragüense que se había ido masivamente a Miami. Estas leyes especiales favorecieron a cientos miles de  familias, aunque no por ello debe soslayarse que bajo el amparo de estas figuras legales se conocieron hechos de corrupción que involucraron a algunos dirigentes y exdirigentes sandinistas que se habrían quedado ellos mismos con propiedades. Sin embargo, estos hechos de corrupción no invalidan ni el propósito ni la oportunidad de la norma que permitió asegurar la vivienda obtenida por muchísimos nicaragüenses humildes beneficiados por la revolución.

A los que, sobre todo desde la izquierda, invocan a famosos referentes del sandinismo como si fueran los verdaderos representantes de su legado, que el pueblo sandinista, único tributario de su gloria, y protagonista excluyente de la peripecia revolucionaria, se quedó en el FSLN y le dio la espalda sistemáticamente a los nombres propios que intentaron enfrentarlo electoralmente, llámese Sergio Ramírez, Carlos Mejía Godoy, que fue candidato a vicepresidente por el Movimiento de Rescate del Sandinismo de Henry Lewites o Henry Ruiz, Modesto, uno de los nueve comandantes de la revolución.

Repasemos otra de las famosas “leyes de la piñata” del Frente Sandinista por su trascendencia histórica: la ley 89. En esta ley de abril de 1990, poco tiempo antes de entregar el poder, se le otorgó la autonomía a las universidades y en el artículo 55 de la norma se obligó al Estado a brindarle a estas un presupuesto no inferior al 6 por ciento del presupuesto general de ingresos de la República.

La relevancia política de esta ley no está dada sólo por su contenido, sino porque ambientó un movimiento impresionante de los estudiantes universitarios, organizados en la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua, que durante los 17 años que transcurrieron entre que el sandinismo entregó el gobierno y que lo recuperara mediante elecciones en 2007, exigieron el cumplimiento cabal de la obligación presupuestaria de 6 por ciento a una seguidilla de gobiernos neoliberales que hicieron todo por incumplirla. La UNEN es y ha sido siempre la organización estudiantil universitaria de Nicaragua y su persistencia movilizada tuvo mucho que ver con el retorno del Frente Sandinista al poder. En aquellas movilizaciones por el 6 por ciento no era extraño que fueran víctimas de represión e incluso el presidente de la UNEN perdió una pierna por un balazo en una movilización, en la que, además, otros dos estudiantes fueron asesinados por la represión. Recién cuando el FSLN recuperó el gobierno en 2007, el 6 por ciento fue reconocido y otorgado de acuerdo a la interpretación auténtica de la norma que habían hecho la Asamblea Nacional y la Corte Suprema, que favorecía los reclamos de la comunidad universitaria.

La reforma previsional y el estallido

Han pasado once años desde que Daniel Ortega volvió a la presidencia. En las últimas elecciones, del 6 de noviembre de 2016, la victoria de la fórmula integrada por Ortega y su esposa Rosario Murillo alcanzó el 72 por ciento de los votos con una participación de 68 por ciento de los habilitados. Más allá de las denuncias de fraude, ninguna tuvo relevancia para impugnar el resultado abrumador de la elección, por lo que los que insisten en que Ortega es un dictador simplemente están ignorando la contundencia del pronunciamiento de los nicaragüenses en las urnas. Para volver al gobierno, el sandinismo tejió alianzas con sectores que habían sido contrarrevolucionarios, y entre las más polémicas se cuenta el acercamiento a una parte de la Iglesia encabezada por el cardenal Miguel Obando y Bravo, fallecido este año, quien fuera durante los años de la revolución uno de los más férreos opositores del FSLN y patrocinante de la Contra. El acercamiento de Obando y Bravo a Ortega fue ferozmente criticado por la derecha, que lo odió durante sus últimos años de vida, como por una parte de la izquierda internacional y de los exsandinistas, que observaron en ese acercamiento una señal de la “desviación” de Ortega: una suerte de conversión mística que alienta Murillo y que incluyó la penalización del aborto como forma de obtener el favor del voto católico en un país de población muy creyente.

En los once años de gobierno sucedidos desde 2007, Ortega mantuvo también una buena relación con el Cosep, que es el consejo de la empresa privada nicaragüense, pero también con los trabajadores. De este modo, esta alianza tripartita, que no fue gratuita, permitió una década de estabilidad en un país con una economía muy frágil -la más pobre de América Latina, después de Haití- y un crecimiento económico espectacular sostenido en un promedio de 5 por ciento anual.

Junto a ello, el gobierno desarrolló varias decenas de programas sociales orientados a la población más humilde que redundaron en una franca disminución de la pobreza y en un aumento del salario mínimo y del ingreso medio muy superior al período neoliberal que lo precedió durante 17 años. Nicaragua se convirtió en el país más seguro de la región, con una tasa de delitos muy inferior a sus vecinos y, como indicador elocuente, un tasa de homicidios de seis por cada 100.000 personas, menor que el de Uruguay y seis veces más chico que sus países fronterizos.

Pero la alianza con los empresarios se rompió. El detonante fue la reforma del Instituto Nacional de Seguridad Social. Hace años que se sabía que la seguridad social atravesaba una situación crítica. El Fondo Monetario Internacional había previsto en su última visita que todo el sistema de pensiones colapsaría en 2019. Es que si durante el período posterior a la derrota de la revolución y hasta 2007, los beneficios de la seguridad social eran precarios, mínimos o inexistentes, con los gobiernos de Ortega la situación había cambiado mucho. Ahora mismo en Nicaragua la edad jubilatoria es de 60 años y apenas se exige una cotización formal de 750 semanas que, en términos concretos, no alcanza ni a los 15 años. Con esos años de aportes y esa edad se puede obtener una jubilación de acuerdo a los ingresos de la vida activa, pero incluso quienes no llegan a tenerlos, si prueban 250 semanas de aportes (cinco años), se hacen beneficiarios de una pensión reducida. Además, los beneficiarios de la seguridad social tienen derecho a múltiples estudios y tratamientos médicos no sólo en el país, sino también en el extranjero cuando no se realicen localmente. El FMI propuso una reforma que implicaba recortar las jubilaciones, aumentar la edad jubilatoria, incrementar el número de semanas aportadas requeridas y eliminar las pensiones reducidas. El gobierno de Ortega se opuso a ese proyecto bien típico del FMI y, por el contrario, impuso una reforma que aumentaba el aporte patronal de 19 por ciento a 22,5 por ciento, mientras que los aportes de los trabajadores se incrementaban sólo 0,75 por ciento, deduciéndose de las pensiones 5 por ciento para los gastos de salud.

Esta reforma previsional generó la ira de los empresarios, muy bien alimentada por los medios de comunicación que intentaron presentar el cambio como un perjuicio a los jubilados y pensionados, pero no de las organizaciones sindicales que conocían el contenido de un proyecto que era mucho más progresista que el programa de reforma previsional que impulsaba el empresariado en tándem con el FMI. A partir de allí y de la confusión que reinaba sobre la reforma del INSS, se producen algunas manifestaciones contrarias al decreto, y el involucramiento de estudiantes, en particular, estudiantes universitarios de clases media alta y alta contrarios a la dirigencia de la UNEN, que apoyaba la reforma. Los enfrentamientos entre jóvenes y estudiantes sandinistas que apoyaban la reforma y los opositores detonó la crisis. Ya desde el principio hubo muertos de los dos lados y aunque Ortega intentó detener la revuelta derogando el decreto cuatro días después haberlo emitido y convocando una mesa de diálogo con mediación de la Iglesia, la crisis escaló y escaló, naturalmente, porque el Diablo metió la cola.

92 días de furia

Si la represión inicial es injustificable, lo que motivó la renuncia de la directora nacional de la policía nicaragüense, exguerrillera sandinista que dirigía el cuerpo desde 2006 y que había llevado adelante una gestión muy importante para feminizar la fuerza, el estallido de violencia que terminó con la vida de cientos nicaragüenses dista de ser el resultado de una “masacre” del gobierno sobre los opositores. Durante 92 días se produjo una cantidad impresionante de hecho violentos en los que murieron tanto sandinistas como antisandinistas en cantidades similares. Se quemaron instituciones públicas, dependencias universitarias, municipios, alcaldías, edificios y hasta locales de medios de comunicación como las radios sandinistas Nueva Radio Ya o Radio Nicaragua y la opositora Radio Darío. Hubo francotiradores, secuestros de sandinistas, gente quemada, torturas bendecidas por curas opositores y una amplísima operación propagandística para presentar todos los hechos como una cruenta acción gubernamental contra un movimiento demócrata de autoconvocados y una así llamada Alianza Cívica para la Justicia y la Democracia, integrada por el consejo de la empresa privada, la cámara de comercio americana nicaragüense, las patronales rurales y el Movimiento 19 de abril de estudiantes de derecha, que incluso viajaron a Estados Unidos a reunirse con los referentes de la derecha republicana Marco Rubio e Ileana Ross Lehtinen, quienes promovieron en 2016 la “Nica Act”, una ley, aprobada en el Congreso, claramente injerencista que impide el financiamiento internacional del país.

El manual que siguió adelante luego de los enfrentamientos iniciales fue parecido al de Venezuela y el diálogo quedó en la nada cuando la Iglesia, que en teoría iba a actuar de mediadora, exigió la renuncia del presidente y el adelantamiento de las elecciones.

Para propiciar el diálogo, el gobierno aceptó acuartelar a la policía, pero lo violencia no cedió y hasta las comisarías fueron rodeadas durante semanas por manifestantes organizados y armados. También fueron incendiadas sedes de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua, que se mantuvo siempre del lado del oficialismo. Finalmente, el sandinismo se propuso recuperar el control del país, con localidades enteras tomadas por fuerzas opositoras e inició una operación política y policial llamada “Caravana de la libertad”, que les permitió recuperar cada uno de los territorios, hasta que el martes 17 de julio se dio el operativo decisivo para tomar Monimbó, donde resistía el último bastión controlado por opositores violentos.

El 19 de julio el sandinismo organizó el 39 aniversario del triunfo de la revolución en una serie de actos gigantescos, el más importante de ellos en la Plaza de la Fe de Managua, ya con la sensación de haber recuperado el control total del país.

Es indiscutible que en los 92 días hubo actos de represión y actuaciones indefendibles de fuerzas progubernamentales, pero no es cierto que del otro lado hubiese un movimiento pacifista. Por el contrario, la violencia opositora, promovida por el empresariado y la derecha, con el auspicio de grandes medios de comunicación como La Prensa, el principal diario de Nicaragua, francamente derechista, y con financiamiento de Estados Unidos, siempre a la orden para desestabilizar países que no se alineen con sus designios, tienen una responsabilidad enorme con lo que sucedió en el país y con este intento real de derrocar a Ortega. El que no quiere ver la actuación del imperialismo y no quiere meterse en la complejidad de lo sucedido puede levantar su dedo acusador contra el líder del FSLN por todos los motivos que se le ocurran, al fin y al cabo nunca se sentirá solo en un mundo donde más de 95 por ciento de los medios de comunicación van a presentar al gobierno del FSLN como una tiranía sangrienta, pero la realidad es mucho más compleja y en Nicaragua en estos 92 días hubo un intento de golpe de Estado contra un gobierno electo con más de 70 por ciento de los votos.




Fuente:
http://www.ensartaos.com.ve/el-hierro-caliente-de-nicaragua/

Siguenos en twitter:
https://twitter.com/DifusionRebelde