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s谩bado, 29 de octubre de 2016

Daniel Ortega mantiene alta ventaja para ser reelecto

El mandatario tiene un "piso" en intenci贸n de voto de 37,3 por ciento y un "techo" de 71,9 por ciento, esto quiere decir el m铆nimo y m谩ximo de votos que puede alcanzar el pr贸ximo 6 de noviembre. 

El presidente de Nicaragua y candidato a la reelecci贸n, Daniel Ortega, mantiene una ventaja de 55,9 puntos frente a su principal adversario, el exguerrillero de la "Contra" Maximino Rodr铆guez, a menos de un mes de celebrarse las elecciones generales en ese pa铆s, seg煤n reflej贸 un sondeo sobre intenci贸n de voto divulgado este martes. 
La encuesta realizada por la firma local M&R Consultores indica que el 64,2 por ciento tiene intenci贸n de votar por Ortega, frente al 8,3 por ciento por Rodr铆guez, en las elecciones pr贸ximas del 6 de noviembre.
El l铆der sandinista que opta por su cuarto mandato y tercero consecutivo disminuy贸 ligeramente su intenci贸n de voto al pasar de 65,7 por ciento en agosto a 64,2 por ciento en octubre, explic贸 el director de la encuestadora, Ra煤l Obreg贸n.
Asimismo, explic贸 que Ortega tiene un "piso" en intenci贸n de voto de 37,3 por ciento y un "techo" de 71,9 por ciento, esto quiere decir el m铆nimo y m谩ximo de votos que puede alcanzar el pr贸ximo 6 de noviembre. 
El presidente de Nicaragua "tiene alta probabilidad de ganar las elecciones de noviembre", manifest贸 el director de la encuestadora. 
Los resultados reflejan que Ortega no tiene rival cercano, ya que el exguerrillero de la "Contra", de la alianza que encabeza el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), posee un 8,3 por ciento de intenci贸n de votos y de acuerdo al estudio, lo m谩ximo que podr铆a obtener es un 23 por ciento. 
La lista la completan el aspirante del Partido Liberal Independiente (PLI), Jos茅 del Carmen Alvarado (por ciento); el de la Alianza Liberal Nicarag眉ense (ALN), Saturnino Cerrato (1,2 por ciento); el del Partido Conservador (PC), Erick Cabezas (por ciento), y el de la Alianza por la Rep煤blica (Apre), Carlos Canales (por ciento).

Telesur

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¿Por qu茅 Daniel Ortega goza de tanta popularidad en Nicaragua?

Nicaragua se coloca en los primeros puestos de crecimiento en Centroam茅rica y uno de los m谩s igualitarios en cuanto a g茅nero, como parte de su reciente 茅xito bajo el mandato de Ortega.

Siete partidos se disputar谩n el pr贸ximo 6 de noviembre la presidencia de Nicaragua, sin embargo, todas las encuestas revelan que solo el Frente Sandinista de Liberaci贸n Nacional (FSLN) del actual mandatario, Daniel Ortega, tiene posibilidades de ganar.
Ortega tiene un 64 por ciento de aprobaci贸n y un 52 por ciento de intenci贸n de voto, indic贸 la empresa CID Gallup en una encuesta realizada del 14 al 20 de octubre. ¿Por qu茅 el el candidato del FSLN tiene tanta popularidad entre la ciudadan铆a nicarag眉ense?
Di谩logo entre trabajadores, empresarios y Gobiernos, incremento de las inversiones y reservas internacionales, son algunos de los factores que han permitido mantener una econom铆a en positivo para Nicaragua.
En 2011, el crecimiento alcanz贸 un r茅cord del 6,2 por ciento, con una desaceleraci贸n al 3,9 por ciento en 2015, la tasa m谩s baja en los 煤ltimos cinco a帽os.
Para 2016, el pron贸stico es de un 4,4 por ciento, con lo que Nicaragua se coloca en los primeros puestos de crecimiento entre los pa铆ses de Centroam茅rica. La inversi贸n extranjera directa y el comercio tambi茅n muestran perspectivas favorables, expuso el Banco Mundial en septiembre pasado.
“La econom铆a va creciendo y eso se traduce en una mayor recaudaci贸n y por lo tanto en una mayor posibilidad del Estado", se帽al贸 el 12 de octubre pasado el asesor de Asuntos Econ贸micos y Financieros de la Presidencia, Bayardo Arce.
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viernes, 14 de octubre de 2016

DOCUMENTAL: Thomas Sankara "...y aquel d铆a mataron a la felicidad"

Un documental de Silvestro Montanaro.
producido por RAI 3 - "C'era una volta" (2013)
subtitulos en espa帽ol: Carlinho Utopia

Hace 25 a帽os, un peque帽o hombre, negro de piel, desafi贸 los poderosos del mundo. Dijo que la pol铆tica s贸lo tiene sentido si esta trabajando para la felicidad del pueblo. El declar贸, con su propio ejemplo personal, que la pol铆tica era el servicio, no el enriquecimiento personal o el poder. 脡l apoy贸 los argumentos de los pobres, de las mujeres y de los descapacidados. Denunci贸 el dominio del gran y criminal negocio financiero. 脡l desafi贸 las reglas de un mundo basado en una competitividad que siempre castiga a los humildes y a los que trabajan. Eso siempre enriquece los titiriteros de esta est煤pida arena que es nuestro mundo gobernado por elles. El queria que el mundo era para las mujeres y para los hombres, todas las mujeres y todos los hombres y que no era justo que los demas s贸lo pod铆an mirar a la vida suntuosa de unos cuantos y tratar solo de sobrevivir. Lo mataron y trataron de borrar cualquier su memoria.
Pero Sankara esta vivo ne lo corazones de aquellos que quieren un mundo mejor!

Versione italiana: http://youtu.be/GPCNq-T7yDY
Version Francaise: http://youtu.be/ByQDj8E2e6U
Vers茫o em portugu锚s: http://youtu.be/20u-WWjM_50

"Il Resto del Carlinho (Utopia)"
Il Brasile che NON vi raccontano.
Articoli, reportages, video e film raccolti in ordine sparso e tradotti in italiano
http://carlinhoutopia.wix.com/carlinh...
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jueves, 13 de octubre de 2016

DOCUMENTAL: "Che Guevara El Cuerpo y La Leyenda"


Ernesto 'Che' Guevara fue asesinado en octubre de 1967 en extra帽as circunstancias. Su historia, su vida y su muerte est谩n rodeadas de numerosas inc贸gnitas pero pocas respuestas. Hoy, cuando han pasado m谩s de 40 a帽os, su imagen sigue viva en el mundo entero y es un icono latente de la revoluci贸n. Este interesante documental reconstruye las 煤ltimas horas de vida del Che a trav茅s de los testimonios de las personas que tuvieron contacto directo con 茅l. Adem谩s, aporta reveladoras informaciones sobre la desaparici贸n de su cad谩ver durante treinta largos a帽os, as铆 como la recuperaci贸n del cuerpo en 1997, suceso que tendr铆a lugar algunos a帽os despu茅s de uno de los acontecimientos pol铆ticos m谩s relevantes del 煤ltimo cuarto del siglo XX: el fin de la Guerra Fr铆a y la disoluci贸n de la Uni贸n Sovi茅tica. ¿Existieron motivaciones pol铆ticas detr谩s de la desaparici贸n del cuerpo del revolucionario y su posterior descubrimiento?.


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"Presidente Santos, lo firmado es deuda"



Presidente Santos, escuche el clamor de millones de personas que en Colombia y en el mundo entero le piden que respete lo acordado con la insurgencia de las FARC-EP despu茅s de cuatro a帽os de negociaciones en La Habana.

No hay excusas Presidente.

Si bien el plebiscito-referendum que Usted convoc贸 se perdi贸 con un 0,4% de diferencia en votos, tambi茅n es cierto que, como han reconocido p煤blicamente los promotores del NO, los votos negativos fueron, en buena parte, inducidos por el miedo y la mentira.

La PAZ, Presidente Santos, ha de estar por encima de politiquer铆a y c谩lculos electorales.

Cincuenta y dos a帽os de guerra, de desapariciones y desplazamientos forzados, de asesinatos pol铆ticos, de secuestros, de encarcelamientos y persecuci贸n pol铆tica, de exilio….son una vida entera y la paz conseguida no puede esperar m谩s.

Las organizaciones hoy reunidas frente a este Consulado de Colombia exigimos a su gobierno que respete lo que han firmado con la insurgencia de las FARC-EP.

Quienes amamos Colombia queremos que los 5,7 millones de personas desplazadas, los 25.000 desaparecidos, los m谩s de 220.000 muertos, los m谩s de 4.000 falsos positivos…sean historia, una amarga historia que nunca se vuelva a repetir.

Presidente Santos : En su mano est谩 terminar definitivamente la guerra. H脕GALO.

Y ma帽ana si茅ntese tambi茅n con el ELN y lleguen a un acuerdo .

Los amantes de la guerra y de la muerte, del despojo y la tortura, no pueden ni deben imponerse a una inmensa mayor铆a que anhela una nueva Colombia .

QUEREMOS UNA COLOMBIA EN PAZ Y CON JUSTICIA SOCIAL

LOS ACUERDOS CON LA INSURGENCIA SON UN PRIMER PASO

LO FIRMADO ES DEUDA

Barcelona a 14 de Octubre de 2016



Comit茅 Antiimperialista de Catalunya






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Capitalismo: f谩brica de sentido.

Por Tamer Sarkis Fern谩ndez



Aunque no la pol铆tica de producci贸n de la f谩brica, s铆 habite en el interior del sujeto su producto mercantil, hace del sujeto mismo en cada caso un fabricante m谩s; una pieza m谩s de la f谩brica que se ha convertido en su 煤nica pseudocomunidad de sentido y referencia.

1. Colonizaci贸n participativa

Aunque el capitalismo se ha especializado en la producci贸n de todo cuanto pod铆a contribuir a provocar el inflamiento de la rueda de la acumulaci贸n de Capital -empezando, pues, por producir al sujeto productivo mismo-, quiz谩s lo m谩s acertado hoy sea definir a tal sistema como una hiper-centralizada f谩brica de sentido. El movimiento es doble:
(1) De un lado, globalizaci贸n de los mercados y de las presencias fabriles. Producci贸n multi-local y fragmentaria con arreglo a un sistema jerarquizado de divisi贸n internacional del trabajo. Subcontrataciones. Irradiaci贸n planetaria de las mercanc铆as portadoras de esos sentidos pre-hechos. Participaci贸n y cogesti贸n ciudadana de los asuntos que ata帽en a la salud capitalista y a los comunes intereses primermundistas parejos a las capturas imperialistas de Valor. Municipalizaci贸n de competencias y empoderamiento corporativo, colegiado, de distrito, peque帽o-accionarial… En s铆ntesis, expansi贸n -o m谩ximo intento expansivo- de una bomba que no deja nada intacto y que todo lo capitaliza en una subsunci贸n satisfactoria para el est贸mago, para la identidad, para el recreo y para el “buen pasar” cotidiano. Dulce guinda de un Valor no ya meramente socializable, sino que urge socializar como ant铆doto a su propia sobre-acumulaci贸n legada por superbeneficios.
(2) Del otro lado, en movimiento sim茅trico a aquel descrito, monolitismo del sentido mismo de cada experiencia y de todas las vivencias, emanando el sentido desde una 煤nica torre evanescente ideol贸gica que m谩s all谩 de su ciudadela amurallada levant贸 una y otra bas铆lica especializada en producir “el amor”, “la aventura”, “la noche”, “la salud”, “la vejez”, “el juego”, “el turismo”, “la gastronom铆a”… Uno u otro momento de “la vida”. As铆 pues, concentraci贸n superlativa de contenidos pareja y solidaria a la poliarqu铆a de espacios y de agentes mercantiles. Big-bang de la acumulaci贸n llevado a sus 煤ltimas consecuencias. Repliegue en la concreci贸n de emisiones hasta alcanzar una part铆cula de materia ideol贸gica infinitamente compacta provista de un campo de irradiaci贸n energ茅tica que esculpe cada mercanc铆a, dicta cada relaci贸n social y coloniza cada experiencia subjetiva.
Paradoja: aquellos a quienes se llama “creativos” son en realidad especialistas en materia de tradici贸n. Son profesionales de la re-creaci贸n de un sentido que no deciden ellos m谩s de lo que podr铆a hacerlo el destinatario de “sus” mensajes. Formados, no ya acad茅micamente sino en sus experiencias de sujetos sociales, por unos sentidos-directriz incrustados en cada relaci贸n de la que han podido tomar parte directa o distanciada, los “creativos” no hacen otra cosa que a帽adir con astucia unos compuestos potenciadores del canto de las sirenas en el interior de la corriente que todo se lo lleva. La Psicolog铆a ayuda a encontrar las palabras adecuadas a la entonaci贸n del hechizo.
Esta f谩brica de sentido, lejos de ser fundamentalmente una mera proyecci贸n medi谩tico-cultural de contenidos vertidos a masas de mirones apelmazados frente a la pantalla o ante la gu铆a del ocio, manifiesta su poder铆o cuando despliega de manera aut贸noma las interacciones en cuyo seno los sujetos realizan cualesquiera de esas ideolog铆as, las difunden y las propagan, a ellas y a las realidades que les corresponden. “No debe entenderse el espect谩culo como el enga帽o de un mundo visual, producto de las t茅cnicas de difusi贸n masiva de im谩genes. Se trata m谩s bien de una Weltanschauung que se ha hecho efectiva, que se ha traducido en t茅rminos materiales. Es una visi贸n del mundo objetivada” (Guy Debord, La sociedad del espect谩culo).
El hecho de que, aunque no la pol铆tica de producci贸n de la f谩brica, s铆 habite en el interior del sujeto su producto mercantil, hace del sujeto mismo en cada caso un fabricante m谩s; una pieza m谩s de la f谩brica que se ha convertido en su 煤nica pseudocomunidad de sentido y referencia. Es por ello que el aislamiento decisivo a la hora de favorecer la realizaci贸n y la reproducci贸n de esas ideolog铆as y de sus vivencias no es el aislamiento de un espectador solitario indefenso en su vac铆o de interacci贸n. Es el aislamiento de quienes se relacionan reforzando mutuamente su colonizaci贸n respectiva en una interacci贸n vac铆a de significados al margen. As铆, la conjunci贸n, la concurrencia, la convergencia espacial pueden hallarse banalmente a la vista (y ser aprovechadas por los apologetas de las posibilidades abiertas a la actividad) mientras el aislamiento infinito lo es entre el sujeto y su propia capacidad enajenada de producir realidad, tanto como entre los interactuantes y sus capacidades enajenadas respectivas en mutua incomunicaci贸n.

2. La metaf铆sica de lo subjetivo

En el pasado toda una sociedad con sus sabios y fil贸sofos a la cabeza se preguntaba por la verdad de los conceptos tom谩ndolos como si fueran cosas. La pregunta metaf铆sica central giraba en torno a una supuesta verdad ideal de lo que no son sino realidades que los hombres inventan en condiciones determinadas y que pueden llegar a destruir. El sujeto, inconsciente en cuanto a sus dotes de creador, a la historicidad de cuanto crea y a la suya propia, ansiaba penetrar en “las ideas” o favorecer a los iluminados que pregonaran ser capaces de hacerlo (lo vemos en Plat贸n). M谩s tarde, derrotado y esc茅ptico de esta posibilidad, levantaba la bandera blanca para retirarse a su mundo fenom茅nico dando a la realidad un estatuto de ininteligibilidad (lo vemos en Kant).
Hoy pocos son los que dan rango ontol贸gico a la aventura, a la creatividad, al bienestar o a la felicidad, pero la defunci贸n de aquella metaf铆sica abre la flor pl谩stica de la ilusa creencia en lo subjetivo como ADN fundador de todo sentido justamente cuando la ideolog铆a dominante toca m谩s alto que nunca la marcha f煤nebre al son de la que los esp铆ritus pose铆dos bailan “su” danza macabra. Este espejismo de “la libertad de invectiva y de una imaginaci贸n desatada en cada uno que estuviera en el origen de unas opiniones de valor relativo y personal”, ¿no ser谩 alima帽a criada al calor de este desierto, de este vac铆o de sentido extra-espectacular? Lo cierto es que, como poco, esta ilusi贸n de autonom铆a viene de perlas a la mesocracia primermundista sobre cuyos gustos, visi贸n y consideraciones de vida se han venido edificando todas las realidades que luego ella puede empaquetar y vender a una sociedad necesitada de consumir lo existente al tener insatisfecha su necesidad de parir sentidos de cosecha propia ahora inexistentes.
Vendido a la mercanc铆a, 煤nico ente con el que puede dialogar sin mediaciones y al que reivindica toda inquietud vital que la mercanc铆a no puede satisfacer pero s铆 recuperar para s铆 como nuevo motor de consumo, el alienado es un creyente postrado ante una divinidad que se hace de rogar. A sus ojos no cabe ninguna verdad, pues la disonancia entre las experiencias mercantiles y su inquietud de s铆 es total. Total es tambi茅n su presentimiento sin nombres a prop贸sito de hallarse enterrado en una totalidad falsificaciones. Y “por otro lado” no se imagina inventando verdad en comunidad. Es sobre este abono de personalidad esc茅ptica en consonancia a la previa abolici贸n de oportunidades vivenciales para una edici贸n comunitaria de sentido, donde triunfa provisionalmente la percepci贸n invertida basada en el libre albedr铆o interpretativo individual. Basta atender a las mercanc铆as predilectas y relacionar 茅stas con las motivaciones y las expectativas de consumo declaradas para desvanecer cualquier argumento del espejismo.
¿C贸mo puede sostenerse en serio no ya masivamente, sino de forma casi un谩nime, que los sentidos objetivos a que la alienaci贸n da lugar no existen, siendo “lo que a uno le parece que son” y por tanto mutantes en funci贸n de las mentes entre las que se muevan, y al mismo tiempo no problematizar el “curioso” dato de que los contenidos de esos “pareceres” sean tambi茅n de coincidencias casi perfectas? Lo que tenemos es un mundo en el que las im谩genes se han cosificado con tal vigor que curiosamente casi ser铆a posible, por primera vez, una “metaf铆sica” de broma consigo misma en mitad de la par谩lisis total de actividad creativa y por tanto de la historia. El capitalismo se habr铆a encargado de cumplir esos sue帽os plat贸nicos o kantianos, quimeras un d铆a, s贸lo que para acceder a tales “aut茅nticas realidades” no har铆a falta viajar ning煤n Olimpo, ejercitarse en ninguna introspecci贸n mental y mucho menos a煤n girarse hacia ning煤n pasado (donde el c铆rculo del espect谩culo no se hab铆a cerrado todav铆a). Las 煤nicas realidades que hoy dominan como los 煤nicos seres vivos, carro帽eros, el p谩ramo de lo social son aquellas que se generan seg煤n la combinaci贸n m煤ltiple de tres criterios s贸lo separables en la bruteza ling眉铆stica: rentabilidad econ贸mica; necesidad masiva de compensarse por la no realizaci贸n activa de las necesidades y los deseos; criterios valorativos que la clase dominante posee honestamente -seg煤n lo que ha inscrito en ella la “deshonestidad” de su quehacer en la econom铆a- sobre la identidad de lo real y lo deseable.
Esa realidad ubicua y solitaria aludida forma parte de la realidad causal que la contiene y de las miserias reales contenidas en aqu茅lla. De ella debe dar cuenta la cr铆tica te贸rica que extrae sus materiales y sus armas de observarla no m谩s que de combatirla, as铆 como la 煤nica cr铆tica consonante con su comprensi贸n y su padecimiento no ser谩 ni m谩s ni menos que ajustarle las cuentas. A esta respuesta pretende aportar algo este texto, y de la constituci贸n de tal respuesta, de la mano de condiciones que no pueden hacer otra cosa que producirla, es este texto un efecto, un golpe m谩s. No en vano, aunque el espect谩culo sea la par谩lisis misma de lo vivo por detener en seco la actividad generativa de verdad en favor de su prefabricaci贸n a la manera burguesa, incluso ese detenimiento de la vida es parte de un proceso que transporta junto a su propia desenvoltura las contradicciones que har谩n de todo ello agua pasada; un cap铆tulo m谩s del que al menos el final s铆 lo escribiremos nosotros.

3. Sin-sentido en la producci贸n enajenada = voracidad de colmarse de sentido en los productos del trabajo

Cuando afirmo que la centralizaci贸n generativa de las vivencias conforma la realidad de las vivencias no quiero dar a entender -por supuesto- que esa operaci贸n sea a-causal. O al azar. O expresi贸n de la pura contingencia. O consecuencia de fuerzas inaprehensibles por las que no cabe preguntarse. Cuando hablo de la producci贸n -y no de mero taponamiento- espectacular de realidad me refiero estrictamente a que preguntas tales como “qu茅 es el verdadero en s铆” son en s铆 mismas un error. Como un Nirvana feliz compendio de lo verdadero, al que, eso s铆, buena parte del mundo cree tender en respuesta a “la llamada de sus deseos y consideraciones subjetivas” sobre “lo bueno de la vida”, esa es justamente la manera en que se presenta a s铆 mismo el espect谩culo.
La cr铆tica no puede cometer el error de hacer como aquellos “que se creen profundos porque pescan en lagos profundos donde no hay peces; a eso ni siquiera lo llamo yo superficial” (Friedrich Nietzsche, As铆 habl贸 Zaratustra). Sentidos alternativos a la pobreza que nos domina no son conceptos esenciales a descubrir. Son realidades por inventar a la altura de lo que podemos dar de nosotros mismos. Pensar lo contrario es marcar un l铆mite sintom谩tico de esa tendencia del poder a fijar los sentidos; es trazar una 贸rbita programada por el mismo incluso en la acci贸n de responderle. El espect谩culo puede ser destruido; no caer谩 sino con el trasfondo de alienaci贸n del que proviene y al que refuerza: “La cr铆tica de las ilusiones es la cr铆tica de una realidad que necesita de ilusiones” (Karl Marx, Cr铆tica de la filosof铆a del derecho de Hegel).
“El espect谩culo no debe oponerse en abstracto a la actividad social efectiva, pues tal desdoblamiento est谩 en s铆 mismo desdoblado. El espect谩culo, que invierte lo real, es efectivamente producido en cuanto tal. La realidad vivida se halla materialmente invadida por la contemplaci贸n del espect谩culo, y al mismo tiempo alberga en s铆 el orden espectacular, otorg谩ndole su positiva adhesi贸n. La realidad objetiva se presenta en sus dos dimensiones. Cada noci贸n fijada de este modo no tiene m谩s sentido que la transici贸n a su opuesto: la realidad surge en el espect谩culo, y el espect谩culo es real. Esta alienaci贸n rec铆proca es la esencia y el sustento de la sociedad actual” (Guy Debord, La sociedad del espect谩culo).
El velo ideol贸gico del espect谩culo tampoco se despliega esencialmente entre los sujetos y unos sentidos hist贸ricos preexistentes a los mismos que secuestrados esperaran a quienes los rescaten. El velo ideol贸gico del espect谩culo se despliega cubriendo con neones de colores el muro gris que antes el imperio de la burgues铆a hubo desplegado entre los sujetos y toda oportunidad de vida entendi茅ndola como ocasi贸n objetiva de libre encuentro en que la afirmaci贸n pasional desate situaciones desencadenantes, a su vez, de reacci贸n interpretativa alimento para un imaginario no mediado. El adue帽amiento espectacular del sentido no es, de este modo, una cuesti贸n de “actitud”, de “aborregamiento”, de “consumismo irracional desacerbado”, de “comodidad”, de “integraci贸n” o de “estupidez”. Desposeyendo a las personas de su vida por la instauraci贸n de ese muro de trabajo instrumental sin sentido como don sociable ni como expresi贸n de la necesidad de ser capaz y de darse, m谩s all谩 de sus objetivaciones de conveniencia, la pr谩ctica econ贸mica burguesa estaba fundando una demanda latente para sus prosaicas escenificaciones de sentido.
[…] “La cr铆tica le ha quitado a las cadenas sus imaginarias flores, no para que el hombre la lleve sin fantas铆a ni consuelo, sino para que arroje las cadenas y tome las flores vivas. La cr铆tica de la religi贸n desenga帽a al hombre para que piense, act煤e, d茅 forma a su realidad (yo subrayo) como un hombre desenga帽ado, que entra en raz贸n; para que gire en torno a s铆 mismo y por tanto en torno a su sol real. La religi贸n no es m谩s que el sol ilusorio, pues se mueve alrededor del hombre hasta que 茅ste empiece a moverse alrededor de s铆 mismo” (Karl, Marx. Cr铆tica de la filosof铆a del derecho de Hegel).

4. Realidad sin historia

La colonizaci贸n espectacular de no importa qu茅 vivencia no se comporta re-cubriendo cualquier sentido pasado u original, sino re-generando radicalmente (desde su ra铆z) aqu茅lla como un programador que vaciara-reformateara el disco donde va a alojar un contenido nuevo. Todo aqu茅l que pretenda restaurar en el presente una part铆cula o un espectro de sentido perdido, deber谩 mirar a la historia para trasladar esa experiencia entre los en su abrumadora mayor铆a desmemoriados.
En no pocos casos, la reescritura burguesa perfilada con las tintas de la productividad y la ganancia se nos vuelve clara mediante una lectura a contraluz etimol贸gica. El inter茅s por el origen de las palabras no se sucede aqu铆 desde una mirada t铆picamente idealista: apoyarse en unos sentidos primeros en la ficci贸n de establecer el “metasignificado”, m谩s all谩 de todo cambio, a replantar en estos d铆as como si nada hubiera llovido. Caen ellos en una discusi贸n “bizantina”.
La puesta en contrastaci贸n de los significados no remite su fin a la metaf铆sica que busca la verdad en una supuesta pureza pret茅rita del lenguaje, sino a la vida: preguntarnos por c贸mo viv铆an y c贸mo valoraban unos u otros episodios vitales aquellos seres que para esos episodios acu帽aron nombres acaba por revelarnos la verdad de tales subjetividades antecapitalistas. Es entonces cuando traspasamos el horizonte tan invisible como plomizo hasta cuya no-l铆nea lejana se pierde el paisaje que la burgues铆a ha ido montando sobre “nuestro” mundo. La solidez evidente por no cuestionada se separa por sus junturas y empezamos a considerar qu茅 podemos hacer con ese caos informe en ebullici贸n al que desconoc铆amos por completo y que irrumpe ante nuestra aton铆a como un ente todo poder e impaciencia. Lo m谩s acertado ser谩 inhumarnos en 茅l.
No cabe duda de que la dependencia del sentido con respecto a las relaciones de poder es una constante hist贸rica en todas las sociedades de clases. Distinguimos en una y en otra a esa parte de la sociedad que, siendo madre de realidades imagen y semejanza de su identidad, es al mismo tiempo la sociedad entera: parte social funcionando seg煤n un movimiento separado y fuera de autocontrol, todo porque produciendo realidad est谩 indirectamente produciendo su sociedad.
Pero lo novedoso del capitalismo hiperdesarrollado es el hiperdesarrollo de esta intrusi贸n hasta el punto de que la acumulaci贸n cuantitativa de potencia de imagen eclosiona en un cambio cualitativo: invasi贸n total, substituci贸n total, por la administraci贸n de im谩genes y sus consecuencias reales, de cualquier gesto colectivo que pudiera estar m谩s o menos incondicionado. En efecto, ¿hay ya relaci贸n social alguna que mediar con im谩genes?; ¿acaso no est谩 la imagen fundando las relaciones?; ¿no habr铆a pasado a ser su genoma, su “esencia”? Raul Vaneigem habla de una econom铆a espectacular-mercantil que nos cuida “como si fu茅ramos plantas de interior”. Sin embargo, la morfolog铆a de los nutrientes escogidos en el cuidado, de la luz de invernadero y el agua que impide a la planta la insumisi贸n de no echar frutos, ¿no son luego la savia misma, la planta misma? ¿Qu茅 ocurre cuando el 煤nico “desmelene”, la 煤nica “juerga” a la vista, distinguida, pensable, consiste en tratar de pasar un d铆a en consonancia a la juerga de la pantalla, es decir, en consonancia a lo que la pantalla -ella f铆sicamente o el ejemplo real provisto por la juerga de otros; poco importa- ense帽a? ¿Y cuando los ni帽os abandonados ante la televisi贸n “lo saben todo acerca de la experiencia de ser madre”, “han aprendido en qu茅 consiste”, “han tenido la oportunidad de imaginarse si茅ndolo”, e incluso escucharon que “la mujer tiene a partir de cierto momento de su vida la necesidad interior de serlo”? ¿Y cuando la evidente realidad capitalista de “la vejez”, si茅ndonos mostrada, nos prepara para “ser viejos” escribiendo las coordenadas program谩ticas de la “etapa” y la auto-experiencia antes de que acontezcan realmente?

5. La f谩brica de sentido: estadio supremo del espect谩culo

La vida es sometida a las leyes de la mercanc铆a y 茅stas instauran el trabajo llamado por Marx “abstracto”, un trabajo que no importa m谩s que en tanto produce valor. Mediante su actividad (la enajenaci贸n de la producci贸n gen茅rica en mero trabajo utilitario) la mercanc铆a construye una sociedad-reflejo de sus necesidades de intercambio y de acumulaci贸n.
Esa sociedad llega a componerse de individuos impotentes que se limitan a contemplar c贸mo la vida social se sucede sin que parezca que puedan desviar o invertir su curso. Pueden (y est谩n determinados a) participar en realizar ese curso, pero no intervenir, hasta que, desaparecida la intervenci贸n como posibilidad en y para la sociedad mercantil, desaparece tambi茅n como idea y planteamiento indesligable de una actividad de ataque a la misma. Ello es as铆 porque la l贸gica de la mercanc铆a que configur贸 la sociedad, les ha ubicado en una posici贸n y una identidad que deben ejecutar y que consiste en un yo individualizado y particularizado. Individualizado por la necesidad objetiva de subsistir. De tal necesidad se deriva ese peso pesado de la ideolog铆a resumible en “Encontrar mi camino”. Ideolog铆a y camino que la generalidad de los individuos, en su separaci贸n, comparte. Y, como digo, se trata de un individuo particularizado, es decir, dotado de contenido.
Llegado un punto en el desarrollo del fetichismo de la mercanc铆a, 茅sta supera la reificaci贸n del sujeto en productor-consumidor para unificarla en una reificaci贸n total: la reificaci贸n del sujeto en espectador. La alienaci贸n se ha desplazado desde el tener a la apariencia, o, en palabras de Debord, “Todo lo directamente experimentado se ha convertido en una representaci贸n”. El significado del 煤ltimo t茅rmino ha de tomarse aqu铆 no en la acepci贸n “dramat煤rgica” que cabr铆a darle desde la sociolog铆a goffmaniana (representaci贸n como fingimiento). Ha de tomarse en aquel sentido que el desglosamiento de la palabra en sus componentes morfol贸gicos muestra: un volver a presentar la experiencia de cuya creaci贸n estamos privados, un “d谩rnosla hecha” que pone el hecho consumado en el lugar del proceso posible; en definitiva, re-presentaci贸n.
Esto no es m谩s que la consecuencia inextricable de que la mercanc铆a se ha apropiado para s铆 -ha colonizado- las m谩s variopintas experiencias y momentos vitales, fijando su sentido seg煤n una triple adecuaci贸n:
i. Las limitaciones y orientaciones que impone la dimensi贸n “f铆sica” de la mercanc铆a en que el sentido se encarna.
ii. La ideolog铆a dominante, ya que los productores de espect谩culo comparten las expectativas espectaculares en torno a “en qu茅 consisten” una multiplicidad de experiencias debido a su formaci贸n profesional y a su “mundo de relaciones”.
iii. La necesidad del propio espect谩culo de dirigir su propio movimiento, es decir, de gobernar una din谩mica de modificaciones y readecuaciones permanentes del sentido al ritmo en que advierte signos de desmotivaci贸n en el espectador por el sentido fijado en curso. La moda sea tal vez la manifestaci贸n m谩s grosera a que da lugar este obligado reciclaje del espect谩culo sobre s铆 mismo. Tal proceso de derrumbamiento de unos hechos consumados a favor de otros “nuevos” -acostumbran a ser viejos- que toman su puesto no es sino expresi贸n del devenir activo del espect谩culo en su totalidad y de su acci贸n sobre el espectador. Es, pues, lo contrario de la praxis, o, como Debord dice del espect谩culo mismo, “es el movimiento aut贸nomo de lo no-vivo”.
El espect谩culo es la realizaci贸n total de aquella realidad que Marx advirtiera: “La ideolog铆a dominante es la ideolog铆a de la clase dominante”, ya que ha acabado por implicar la ideolog铆a gobernando las relaciones y d谩ndoles un cuerpo. En su proceso de fortalecimiento ha llegado a ser, en palabras de Debord, “la ideolog铆a materializada”. La mercanc铆a y su raz贸n esencial de ser intercambiada, en su labor directora de la existencia de los sujetos, se revela mortal. La vida, de la que si de alguna manera puede hablarse es en tanto que actividad creativa y cuya 煤nica caracter铆stica esencial es la de redefinirse seg煤n la dial茅ctica creatividad-condiciones de existencia, es aniquilada, y queda su pseudo-uso: el espect谩culo. Cuando la actividad social se determina objetivamente con arreglo a la finalidad enajenada de la actividad y a sus outputs de extracci贸n utilitaria, en el paroxismo de dicho proceso tanto la actividad social como su vivencia (la auto-concepci贸n del sujeto-experiencia) no pueden m谩s que tomar la forma encarnada de esos formatos teleol贸gico-f铆sicos de la alienaci贸n. La f谩brica de sentido se erige, pues, como la socializaci贸n integral de esa masa de producto enajenado, tomando en s铆 y reemplazando por s铆 la cualidad humana activa de producci贸n social y (auto)experimentaci贸n del hacer desplegado como objetivaci贸n del sujeto.
El origen explicativo de la no-vida queda lejos de estribar en el sentido que pueda estar distintivamente encarnado en la mercanc铆a. Hay que buscarlo en la pol铆tica reproductora de la posici贸n mundial distintiva del sujeto-imperialista consumidor de sobre-producto global diferido. Es el secuestro capitalista de la vida, con su alienaci贸n de los seres humanos entre opresores y oprimidos, entre seres beneficiarios de sobre-valor mundial capturado y seres expoliados de valor, el proceso que deviene producci贸n espectacular de una para-vida puesta en el lugar de la vida extraviada. Es 茅ste un boomerang consecuencial para el mundo-MALL, donde los amos acaban siendo esclavos de su propio dise帽o global de vida diferencial, mientras en vano tratan de realizar sus capacidades humanas interactuando con una materialidad producida por su esclavizada clase mundial dom茅stica “de color”. Guy Debord lo vio claro y as铆 lo expres贸 Anselm Jappe en su ensayo hom贸nimo: el problema “no es la ‘imagen’ ni la ‘representaci贸n’ en cuanto tal, como afirman tantas filosof铆as del siglo XX, sino la sociedad que tiene necesidad de esas im谩genes.
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lunes, 10 de octubre de 2016

Un recorrido por la entrevista de al-Assad con la danesa TV2, 6/10/2016. Por Tamer Sarkis

1. Alepo: ayer y hoy. Afectados y responsables. Propaganda y absurdos estrat茅gicos de actuaci贸n
Durante la entrevista y ante la preocupaci贸n de su entrevistador por la suerte de los afectados por los bombardeos del Ej茅rcito 脕rabe Sirio sobre la secci贸n Este de Alepo, el Presidente ha calificado la ofensiva sobre dicha ciudad como episodio inextricable a la liberaci贸n de la 铆ntegra superficie del pa铆s, se帽alando al mismo tiempo a los terroristas como causantes de la situaci贸n que afecta a la poblaci贸n alepina. El Presidente a帽adi贸 que la situaci贸n extrema provocada por el asentamiento terrorista en esos distritos urbanos se prolonga ya por a帽os. Tal lapso longevo contrasta con el muy reciente descubrimiento period铆stico “occidental” del drama; inter茅s novedoso que –seg煤n el Presidente- responde a la adversa situaci贸n por la que hoy atraviesan los propios terroristas.
A la pregunta sobre las fotograf铆as de v铆ctimas civiles que han dado la vuelta al Mundo, el Presidente ha respondido lamentando las v铆ctimas inocentes, que hacen que esta guerra, como todas las dem谩s, sea horrible. Evitar al 100% las v铆ctimas de guerra es una quimera b茅lica. Ha subrayado, de todos modos, el sesgo medi谩tico de una prensa “occidental” que se empe帽a en representar como blancos deliberados lo que es en realidad un drama humano de afectaci贸n no perseguida, mientras esos mismos medios decretan sello de silencio sobre las masacres terroristas –茅stas s铆: intencionales y sistem谩ticas- contra la poblaci贸n del Alepo Oeste, y que se suceden a diario con especial ah铆nco sobre los barrios habitados por quienes los terroristas desean borrar del mapa (armenios, asirios, sir铆acos, cristianos, etc.).
El Presidente ha se帽alado lo absurdo de suponer destrucci贸n estatal premeditada de escuelas, hospitales, viviendas, mercados y otras estructuras sociales, no solamente a tenor de consideraciones morales, sino a la vista del error estrat茅gico que comportar铆a brindar a los terroristas un caldo de cultivo del que aprovecharse y que reclutar. “Hacer eso ser铆a dispararnos a nosotros mismos en el pie”, aclar贸. Ante la alegaci贸n hipot茅tica que formul贸 el periodista sobre la autor铆a rusa de esos ataques, Bashar mencion贸 la primera consideraci贸n criminol贸gica de la que hacer partir cualquier investigaci贸n: el famoso Qui bono, o “¿a qui茅n beneficia una actuaci贸n tal?”. Agreg贸 que la actuaci贸n militar de Estado se ci帽e a las leyes internacionales en materia de espacios de inmunidad, lo que excluye de las operaciones a los hospitales y las escuelas, siempre y cuando no hayan sido desalojadas de su funcionalidad civil por los terroristas, para ser re-utilizadas como cobertura de operativos. A los subsiguientes cuestionamientos period铆sticos sobre autor铆a, el Presidente ha animado a cualquier profesional a ir a ejercer su oficio y desvelar “el misterio” registrando con una c谩mara las centenas de ataques “rebeldes” silenciados. Ha ironizado as铆 sobre la falta de voluntad esclarecedora de quienes nadan como tiburones en la turbiedad de la confusi贸n. “Si estuviera cometiendo la atrocidad de masacrar poblaci贸n civil, no tendr铆a apoyo hoy d铆a y no me habr铆a mantenido como Presidente de mi pa铆s durante los 煤ltimos seis a帽os; no son Superman”.
Respecto de los twitts enviados con insistencia por la ni帽a Bana Alabed, supuesta habitante de la zona Este de Alepo, el Presidente ha contestado lo err贸neo de fundamentar el posicionamiento pol铆tico propio en base a videos u otras clases de documentos promovidos por los terroristas y/o por quienes apoyan a estos 煤ltimos, puesto que eso ser铆a convertirse en un ap茅ndice actorial del juego de propaganda desplegado por actores terceros. El mismo uso terrorista de escudos humanos civiles –incluido ni帽os- no puede convertirse en derrotismo gubernamental en su compromiso constitucional de defender la integridad del pa铆s frente a la agresi贸n terrorista/exterior. Una resoluci贸n de ese tipo ser铆a entreguismo, no importa lo seductor que para algunos pueda sonar cualquier tentativa a no actuar para evitar as铆 todo riesgo a los escudos. El Presidente ha concluido su razonamiento en esta materia, ejerciendo distinci贸n entre errores de Campa帽a (que puede haberlos) y una l铆nea de actuaci贸n debida a directrices que nada tienen en com煤n con los posibles errores de implementaci贸n. Si el error es de exceso, Siria posee instituciones de punici贸n para esos casos (que, por cierto, ya ha empleado con anterioridad).
2. Abandono mercenario/colono/terrorista de n煤cleos poblados: separar el grano de la paja
Entorno a las concreciones de rendici贸n ya aplicadas en distintas 谩reas del territorio sirio desde hace a帽os, y de previsible aplicaci贸n en lo sucesivo, el Presidente explic贸 que ellas est谩n presididas por el principio de proteger, a los civiles, de los terroristas. Es a ese fin que el EAS garantiza el tr谩nsito de los terroristas en abandono de las zonas liberadas militarmente. Lo m谩s efectivo desde tal racionalidad, es “permitir” a los terroristas desplazarse a zonas carentes de poblaci贸n civil y pasar entonces a combatirlos sin ese condicionamiento anterior.
El Presidente ha afirmado que, aunque la opci贸n 贸ptima potencial es el alcance de reconciliaci贸n en cualquier 谩rea del pa铆s, liberar la totalidad del mismo respecto de la ocupaci贸n no es una opci贸n, o un capricho personal o pol铆tico, sino, en cambio, un imperativo constitucional, que descansa sobre la Soberan铆a del pueblo sirio y de la que 茅l, en calidad de mandatario representativo, no puede disentir. Por eso, y a la luz del buen funcionamiento de las amnist铆as pasadas, se brinda esa posibilidad a los terroristas tambi茅n en el caso alepino.
3. Quim茅rica actuaci贸n del amo contra sus cachorros: quimera de la “moderaci贸n”. El caso de Deir Ezzor
El Presidente ha negado la existencia de voluntad estadounidense a la hora de cumplir un acuerdo con Rusia que incluye el ataque conjunto a al-Nusra, brigadas al uso de los propios estadounidenses (“la carta estadounidense en la arena siria”). Es por ello, ha a帽adido, que el Gobierno sirio se arrepiente de haber promovido un acuerdo cuyos t茅rminos son incumplibles.
La llamada “oposici贸n armada moderada” es un mito –el cuerno en el caballo; el unicornio. Pues los productos de la matriz son inextricables de la matriz misma, ll谩mese Ej茅rcito Libre de Siria o, m谩s tempranamente, al-Nusra o Estado Isl谩mico. Eso no es un mito; es la realidad total al seno de cuyas coordenadas los armados van desplaz谩ndose, desertando, reingresando, alterando denominaciones… Rusia insiste en que, si existiera oposici贸n moderada, sus avalistas deber铆an ser capaces de separarla sobre el terreno respecto de “los extremistas”. Esa separaci贸n de presencias y actuaciones es quim茅rica por el simple hecho de la inexistencia de ese esp茅cimen publicitario que es “los destacamentos moderados”.
La escalada imperialista in crescendo ha venido produci茅ndose desde la ruptura pr谩ctica del Acuerdo, por ejemplo cuando los estadounidenses masacraron al ej茅rcito sirio en Deir Ezzor, a sabiendas de que el Estado Isl谩mico ocupar铆a el vac铆o de efectivos resultante. Ello revela c贸mo los estadounidenses juegan con todas y cada una de las cartas que pueden resultarles funcionales en uno u otro escenario completo, siendo metaf铆sico separar –y ni mucho menos contraponer- a la moderaci贸n “homologada a occidente” respecto del extremismo “sin control y a combatir resolutivamente por occidente”. Refiri茅ndose a la masacre citada, el Presidente distingui贸 entre la directriz maquiav茅lica estadounidense se帽alando el blanco de ataque, y el error cometido por la Coalici贸n de brit谩nicos, daneses, australianos… En tal sentido, la no verificaci贸n de los ejecutores no justifica su error, sino que, al contrario, se convierte en acusaci贸n de crimen por negligencia. Y, junto con el sangriento crimen inmediato, hallamos el crimen de haber ayudado al Estado Isl谩mico a posicionarse all铆 donde la poblaci贸n aut贸ctona hallaba hasta aquel momento protecci贸n militar siria. Tal funesto seguidismo ciego de la Coalici贸n es el reflejo del servilismo y falta de independencia europeas en relaci贸n al Patr贸n de patrones estadounidense.
4. Imperialismo dan茅s: seguidismo al Patr贸n atl谩ntico y convergencia con la UE hambreante
En relaci贸n a la pol铆tica danesa sobre Siria, el Presidente ha se帽alado que la participaci贸n de ese pa铆s en la Coalici贸n estadounidense (sedicente “internacional”) es un hecho adverso a las leyes internacionales y a la soberan铆a del pueblo sirio. Tambi茅n se halla en contradicci贸n con la voluntad gubernamental siria desde el momento en que ha eludido cualquier ofrecimiento de coordinaci贸n con Siria, que no invit贸 ni permiti贸 en ning煤n momento a Dinamarca, a diferencia de lo que s铆 hizo con Rusia. Pero, m谩s fundamenta a煤n, el prop贸sito manifiesto de tal intervenci贸n parece contradecir el posicionamiento mantenido por los miembros de la Coalici贸n hacia la poblaci贸n siria, sojuzgada a un embargo de a帽os privativo a la entrada de medicinas, equipamiento m茅dico, alimentos, tecnolog铆a de seguridad a茅rea de transporte civil, etc. En tanto que parte de la UE, Dinamarca es parte de esa pol铆tica severamente privativa.
A la pregunta del entrevistador sobre el derecho de muchos ciudadanos daneses a prestar apoyo a la oposici贸n siria sin por ello declararse enemigos de Siria en tanto que tal, el Presidente respondi贸 si puede parecerle a alguien una definici贸n de “hacer oposici贸n”, el nutrir con dinero y equipamiento a cierta “oposici贸n” con objeto de habilitarla para matar en masa, presionando as铆 hacia una modificaci贸n perseguida del funcionamiento institucional y el posicionamiento y objetivos gubernamentales. ¿Aceptar铆a cualquier dan茅s de a pie que determinados sirios hicieran eso con Dinamarca? “Eso es intervenci贸n”, apostill贸.
5. Obediencia al mandato popular y compromiso de defensa nacional
A la pregunta sobre acelerar la fructificaci贸n de negociaciones asentadoras de un futuro pac铆fico en Siria, a condici贸n de abandonar su cargo, el Presidente respondi贸 que ello, lejos de estar en su mano, descansa sobre el respaldo que 茅l recibe del pueblo sirio, y que ser铆a traici贸n a su pueblo el desobedecer tal mandato. Si no tuviera tal apoyo, 茅l o cualquier otro en su lugar no tendr铆an otra senda realista a emprender que la de marchar del gobierno, pues sin el apoyo popular quedar铆an condenados al fracaso. A帽adi贸 que, especialmente en caso de guerra, el Presidente tiene que manejar el tim贸n hasta alcanzar a orilla en lugar de abandonar el barco; justamente porque el pa铆s se enfrenta a una guerra.
A la insinuaci贸n del entrevistador en relaci贸n a su rol como una de las causas de la guerra, el Presidente contesto que, de serlo, la guerra se habr铆a iniciado entonces en 2000 y no en 2011. Pero la diferencia entre ambas fechas estriba en el alud de dinero fluctuante desde Qatar y otros Estados hacia la formaci贸n y adiestramiento de la fuerza armada capaz de librar esa guerra. A la interpelaci贸n de responsabilidad en la escalada b茅lica, el Presidente respondi贸 que eso ser铆a declarar que la Agenda estadounidense para Siria se edifica a imagen y semejanza de las necesidades del pueblo sirio, y no es el caso. En relaci贸n a la prosecuci贸n de la ofensiva de liberaci贸n total territorial, el Presidente record贸 que esa es su misi贸n delegada, y no su elecci贸n pol铆tica, como tambi茅n es misi贸n constitucionalmente ordenada para el EAS y para el conjunto de instituciones del Estado. Y, aunque su misi贸n es tambi茅n la de proteger a la totalidad poblacional civil siria, es un hecho que la amplia mayor铆a de las v铆ctimas civiles del “conflicto” eran personas que respaldaban al Gobierno, al menos al Gobierno en lo que se refiere a su funci贸n defensiva de la Soberan铆a Nacional e independencia frente a una invasi贸n neo-colonial.
6. Acci贸n militar y acci贸n pol铆tica: dial茅ctica entre esferas
“Cuando tienes un problema, tienes la soluci贸n. La comprensi贸n misma de la naturaleza del problema gu铆a hacia la soluci贸n”. La soluci贸n meramente pol铆tica es ilusoria en el contexto de caos premeditadamente generado por los terroristas, hecho que distorsiona cualquier base material de implementaci贸n de pol铆ticas. Hay, al contrario, que caminar con dos pies inextricables: la dimensi贸n militar y la diplom谩tico-pol铆tica. En este comprender-hacer, no es uno mismo quien define el camino a seguir, sino el conjunto sist茅mico de condiciones existentes. En efecto: solventar la dimensi贸n militar no es algo que pueda hacerse de la noche a la ma帽ana por medio de la acci贸n militar. Los actores exteriores, tanto “occidentales” como “orientales”, implicados en la emisi贸n de armados, deber铆an detener su actuaci贸n. Eso debilitar谩 a sus deudores en Siria, de forma que la definici贸n de una Agenda pol铆tica (e iniciativas) de solventaci贸n pueda abrirse paso. Si la dimensi贸n militar agresora no es marginalizada, entonces ser谩 la dimensi贸n pol铆tica la determinada a marginalizarse.
Tamer Sarkis Fern谩ndez
Vicedirector de DIARIO UNIDAD

Acceda al video de la entrevista completa en lengua inglesa a trav茅s del link:https://www.youtube.com/watch?v=u3lihkh182I  


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