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Por Magencio ¿Y si el siguiente en la lista de blancos de Trump en el Caribe no fuese Cuba sino Nicaragua? A estas alturas deberíamos estar ...

sábado, 4 de enero de 2014

EZLN: el renacer de la utopía

El grito de ¡YA BASTA! que lanzaron los pueblos mayas agrupados en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) el primero de enero de 1994 tuvo importantes repercusiones a nivel internacional. En cierto sentido, podemos decir que los zapatistas inauguraron una nueva etapa de los movimientos sociales en el mundo. Veamos.
1.- En 1991, termina de desaparecer la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, esa experiencia que en sus primeros años significó la gran alternativa al capitalismo. Dicho momento era, según los teóricos del capitalismo, el comienzo de la globalización neoliberal con los Estados Unidos de Norteamérica a la cabeza y el principio de la unipolaridad. También era, según Fukuyama, el “fin de la historia” de la lucha de clases. Lo que dichos teóricos se negaban a reconocer, o bien querían ocultar, era que otros pueblos habían avanzado bastante en la construcción de una forma distinta del socialismo, uno más democrático, que encontraba en Cuba a su máximo exponente.
En ese contexto, la aparición pública del EZLN representa el renacer de la utopía, de esa utopía de un mundo distinto; uno con justicia, democracia y libertad. La historia de la lucha de clases no sólo no desaparecía, sino que ahora se hacía presente con nuevas exigencias y cobraba gran relevancia la necesidad de combatir el colonialismo interno, concepto sobre el que ya Pablo González Casanova y Rodolfo Stavenhaguen habían abundado dos décadas atrás. Así, el EZLN dio rostro y visibilizó a nivel mundial la lucha milenaria de los pueblos indígenas del centro y sur de América. De esta forma, las luchas de los pueblos indígenas comenzaron a tener más atención por parte de la comunidad internacional.
2.- Pero los zapatistas no sólo contribuyeron a la visibilización de las luchas de los pueblos indígenas, además, lograron introducir al interior de los movimientos sociales y de las fuerzas revolucionarias de distintos países, la necesidad de construir proyectos alternativos más democráticos en los que se reconozcan las formas propias de organización y autogobierno de los pueblos originarios. El debate de las autonomías cobró gran fuerza y poco a poco fue surgiendo lo que hoy llaman el Socialismo del siglo XXI. Quizás el ejemplo más cercano a este debate lo encontramos en Bolivia, país en el que las luchas de los pueblos originó un Estado pluriétnico.
3.- A finales de julio de 1996, se realizó en el Aguascalientes de Oventic el Primer Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo, mejor conocido como Encuentro Intergaláctico. A dicho encuentro acudieron cerca de seis mil activistas provenientes de los cinco continentes y fue el primer intento exitoso por articular una crítica global al sistema, al capitalismo neoliberal. Por esta razón, el Intergaláctico es también considerado como el nacimiento del movimiento altermundista o antineoliberal. Lo que nació en Chiapas fue madurando a nivel global, hasta que en noviembre de 1999 ocurrió la primera manifestación de alto impacto del movimiento altermundista. En Seattle, Estados Unidos, más de 30 mil personas se unieron para rechazar enérgicamente las políticas liberalizadoras sugeridas por la Organización Mundial de Comercio. La batalla de Seattle, como es comúnmente conocida, duro cinco días y logró convocar a activistas sociales de distintos países. Lo más destacable es que lograron converger distintos sectores sociales estadounidenses: ambientalistas, feministas, derecho humanistas, sindicalistas, etc. El movimiento altermundista encontró su máximo clímax en enero de 2001 en Porto Alegre, Brasil, lo cual dio origen al Foro Social Mundial.
4.- De igual forma, el zapatismo se ha convertido en un referente ético y moral para muchos de quienes luchamos por un mundo mejor, pues no sólo revive la utopía, sino que la construye día a día. En los caracoles zapatistas, el ejercicio que encabezan las Juntas de Buen Gobierno y que se basa en principios de rotatividad, revocalidad y rendición de cuentas, se construye una forma distinta de poder y de política: un poder del pueblo y una política del nosotros. Así, el mandar obedeciendo es una práctica cotidiana que ha logrado democratizar casi todas las relaciones sociales y que en los hechos significa construir la alternativa desde abajo.
5.- A nivel local, el zapatismo también influyó fuertemente en los movimientos sociales que le sucedieron: desde las luchas de los pueblos de las costa y la montaña de Guerrero; los pueblos indígenas de Michoacán y de Wirikuta; los campesinos de Atenco; y más recientemente, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad y el #YoSoy132, por mencionar algunos.  Ellos han expresado en distintas ocasiones su reconocimiento y solidaridad con el EZLN.
A 19 años del ¡YA BASTA!, que encontró eco mundial y que inauguró una nueva era en las luchas por la emancipación de la humanidad, los zapatistas siguen brindando, sin proponérselo, grandes lecciones. Seguirán haciéndolo, de eso no me cabe la menor duda.
Raúl Romero

2014: AÑO 35 DE LA REVOLUCIÓN SANDINISTA



55 aniversario Revolución Cubana: Dignidad,Libertad, Solidaridad, Internacionalismo y Lucha por los derechos humanos






ONU: Más de 300 palestinos asesinados por Israel en 2012-2013

Al menos 310 palestinos fueron asesinados por Israel en los últimos dos años en los territorios ocupados de la Ribera Occidental y la Franja de Gaza, informó Naciones Unidas.

El año pasado, los asesinatos de palestinos se triplicaron en la Ribera Occidental respecto al 2012 (de 9 a 27), mientras que en la Franja disminuyeron de 263 a 11, refleja el documento.

La inmensa mayoría de los casos fatales eran civiles, incluyendo niños, que perdieron la vida en redadas, represión de manifestaciones y bombardeos.

La Oficina de la ONU para la Atención a Asuntos Humanitarios señala que en el periodo analizado más de 8.300 palestinos recibieron heridas en esas acciones realizadas por los ocupantes.

Otra arista de la agresividad de Tel Aviv en los territorios que ocupa desde 1967 se manifestó en la cuestión de las casas demolidas en la Ribera Occidental y los desplazamientos forzados de seres humanos provocados por tales prácticas.

PL

Raúl Castro denunció permanente guerra mediática de propaganda contra Cuba

 Según el presidente Raúl Castro Ruz, uno de los nuevos retos que enfrenta Cuba es la "permanente campaña de subversión político e ideológica", contra la revolución que "desde los centros de poder internacional realizan para tratar de frenar los avances sociales de ésta", y "recolonizar la mente de los pueblos y anular sus aspiraciones de construir un mundo mejor", mencionó durante la ceremonia del 55 aniversario del triunfo de la revolucióncubana en Santiago de Cuba. 




Enfrenta Cuba intentos de subversión ideológica, denuncia Raúl Castro
Prensa Latina.- Cuba enfrenta una permanente campaña de subversión política e ideológica que pretende desmantelar el socialismo desde adentro, denunció hoy aquí el presidente Raúl Castro.
Al resumir la celebración del aniversario 55 del triunfo de la Revolución Cubana, el jefe de Estado dijo que se perciben intentos de introducir sutilmente plataformas de pensamiento neoliberal y de restauración del capitalismo necolonial.
Tales campañas están enfiladas contra las esencias mismas de la revolución socialista, a partir de una manipulación premeditada de la historia y de la situación actual de crisis general del sistema capitalista, agregó.
El mandatario denunció que esos propósitos favorecen el individualismo, el egoísmo y pensamiento mercantilista, en menoscabo de los valores, identidad y cultura nacionales.
Tratan de vender a los más jóvenes las supuestas ventajas de prescindir de ideología y conciencia social, manifestó el gobernante en su discurso ante comandantes y combatientes históricos del proceso revolucionario, otros dirigentes y una representación del pueblo santiaguero.
Con ello, advirtió, pretenden inducir la ruptura entre la dirección histórica de la Revolución y las nuevas generaciones, así como promover incertidumbre y pesimismo de cara al futuro.
Todo con el propósito de desmantelar desde adentro el socialismo en Cuba, exclamó.
Dijo estar seguro de que la Revolución saldrá victoriosa en esta batalla ideológica.
Para ello, refirió, contamos con la pujanza y compromiso patriótico de los intelectuales, artistas, profesores y maestros revolucionarios, universidades y el estudiantado.
Los empeños de diseminar ideas que niegan la vitalidad de los conceptos marxistas leninistas y martianos deberán contrarrestarse con una creativa conceptualización teórica del socialismo posible en las condiciones de Cuba, como una alternativa de igualdad y justicia para todos, aseveró.
Instó a la nueva generación de dirigentes que paulatinamente van asumiendo responsabilidades a no olvidar "que esta es la revolución socialista por los humildes, de los humildes y para los humildes".
Llamó a continuar perfeccionando y profundizando la democracia en Cuba y seguir el principio de consultar de manera directa con la población las decisiones vitales para el desarrollo de la sociedad.
Raúl denuncia en Santiago intentos de subversión ideológica contra Cuba
Selección del Blog "La isla desconocida"
Fragmento del discurso de Raúl, hoy, 1 de enero de 2014
Seguidamente abordaré una cuestión en la que resta un largo trecho por recorrer. Me refiero al reto que nos impone la permanente campaña de subversión político-ideológica concebida y dirigida desde los centros del poder global para recolonizar las mentes de los pueblos y anular sus aspiraciones de construir un mundo mejor.
En su brillante definición del concepto “Revolución” formulada el primero de mayo del año 2000, en la Plaza de la Revolución, en La Habana, Fidel enunció, entre otras ideas, las siguientes:
“Revolución es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional;”
“es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio;”
“es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas”.
En nuestro caso, como sucede en varias regiones del mundo, se perciben intentos de introducir sutilmente plataformas de pensamiento neoliberal y de restauración del capitalismo neocolonial, enfiladas contra las esencias mismas de la Revolución Socialista a partir de una manipulación premeditada de la historia y de la situación actual de crisis general del sistema capitalista, en menoscabo de los valores, la identidad y la cultura nacionales, favoreciendo el individualismo, el egoísmo y el interés mercantilista por encima de la moral.
En resumen, se afanan engañosamente en vender a los más jóvenes las supuestas ventajas de prescindir de ideologías y conciencia social, como si esos preceptos no representaran cabalmente los intereses de la clase dominante en el mundo capitalista. Con ello pretenden, además, inducir la ruptura entre la dirección histórica de la Revolución y las nuevas generaciones y promover incertidumbre y pesimismo de cara al futuro, todo ello con el marcado fin de desmantelar desde adentro el socialismo en Cuba.
En las presentes circunstancias, el desafío se hace mayor y estamos seguros de que con el concurso de las fuerzas de que dispone la Revolución saldremos victoriosos en este decisivo campo de batalla, haciendo realidad los objetivos que en la esfera ideológica aprobó la Primera Conferencia Nacional del Partido hace dos años, dirección en la que no se ha avanzado lo necesario.
Queda muchísimo trabajo por hacer. Para ello contamos con la pujanza y compromiso patriótico de la gran masa de intelectuales, artistas, profesores y maestros revolucionarios, así como con la firmeza de nuestros centros de investigaciones sociales, universidades y de su estudiantado, aún sin utilizar plenamente sus potencialidades.
Los empeños de diseminar ideas que niegan la vitalidad de los conceptos marxistas, leninistas y martianos, deberán contrarrestarse, entre otros medios, con una creativa conceptualización teórica del socialismo posible en las condiciones de Cuba, como única alternativa de igualdad y justicia para todos.
Las nuevas generaciones de dirigentes, que paulatina y ordenadamente van asumiendo las principales responsabilidades en la dirección de la nación, nunca podrán olvidar que esta es la Revolución Socialista de los humildes, por los humildes y para los humildes (Aplausos y exclamaciones), premisa imprescindible y antídoto efectivo para no caer bajo el influjo de los cantos de sirena del enemigo, que no renunciará al objetivo de distanciarlas de nuestro pueblo, en el propósito de socavar su unidad con el Partido Comunista, único heredero legítimo del legado y la autoridad del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, el compañero Fidel Castro Ruz (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva!”).
En este sentido, vale la pena recordar la relevancia que tiene continuar perfeccionando constantemente el principio de consultar de manera directa con la población las decisiones vitales para el desarrollo de la sociedad, como quedó demostrado durante el proceso previo a la aprobación del nuevo Código de Trabajo por nuestra Asamblea Nacional, al igual que en su momento se hizo con el proyecto de los Lineamientos de la Política Económica y Social, los que luego de su amplio y democrático examen popular fueron aprobados por el Sexto Congreso del Partido y refrendados posteriormente en nuestro Parlamento, ante el cual se rinde cuenta dos veces al año acerca de su implementación y de similar manera se procede en el seno del Gobierno y del Partido.
Con este método se podrá garantizar que el programa de la Revolución se actualice cada cinco años, para que siempre responda a los verdaderos intereses del pueblo en los asuntos fundamentales de la sociedad y corregir oportunamente cualquier error. Así se asegurará también el permanente perfeccionamiento y profundización de nuestra democracia socialista.
Estrechamente vinculada con estos conceptos de alcance estratégico, verdaderamente estratégico para el presente y el futuro de la Patria, está la frase pronunciada por Fidel aquí, casi a esta misma hora, desde ese balcón exactamente, hace hoy 55 años, con la que, por su eterna vigencia deseo concluir mis palabras, cito: “La Revolución llega al triunfo sin compromisos con nadie en absoluto, sino con el pueblo, que es al único que le debe sus victorias” (Aplausos).


Cincuenta y cinco años después, en el propio lugar, podemos repetir con orgullo: ¡La Revolución sigue igual, sin compromisos con nadie en absoluto, solo con el pueblo!

teleSUR.-

Consulta popular en solidaridad con los pueblos de Huehetenango (Guatemala)

Desde hace dos décadas sus Pueblos indígenas y mestizos sufren el acoso y la represión de empresas transnacionales que de forma usurera se apropian de tierras y recursos naturales.


El actuar de la empresa española HIDRALIA-ENERGIA, con sede en Galicia, y su subsidiaria guatemalteca HIDRO-SANTA CRUZ ha originado una resistencia en estos pueblos. lo cual ha llevado al asesinato de dos activistas comunitarios que organizadamente se oponían al proyecto hidroeléctrico, Andrés Pedro Miguel y Daniel Pedro Mateo.


En una consulta popular más de 45,000 personas dieron un NO rotundo a la construccion de hidroeléctricas en su territorio, lo cual generó represión e instauración de un estado de sitio, con un descarado despliegue militar. 



Se emitieron órdenes de captura contra más de 28 líderes comunitarios y detenciones. El conflicto con HIDRALIA-ENERGIA e HIDRO-SANTA CRUZ, se está extendiedo a los pueblos de Santa Eulalia y San Mateo Ixtatán. Pero el pueblo campesino, indígena y mestizo sigue en resistencia contra el robo y el asesinato que imponen las transnacionales y los empresarios locales con el beneplácito del gobierno guatemalteco y la comunidad internacional. En solidaridad con la lucha de los pueblos de Huehuetenango, lanzamos esta consulta:
banner6 consulta barillas



- MÁS INFORMACIÓN RELACIONADA -



Colectivos de solidaridad organizamos una CONSULTA POPULAR EN SOLIDARIDAD CON LOS PUEBLOS DE HUEHUETENANGO, GUATEMALA La empresa española Hidralia y su filial guatemalteca, con el beneplácito del gobierno guatemalteco y la comunidad internacional, están expoliando tierras y recursos naturales, con una importante resistencia de los pueblos campesinos que han sufrido el asesinato de dos activistas, un estado de sitio con despliegue militar, órdenes de detención y detenciones. 

Para apoyar su lucha y presionar a empresas y gobiernos los resultados de la consulta serán entregados en la sede de la Hidralia, en la embajada de Guatemala y en el Ministerio de Asuntos Exteriores de acá. Os pedimos participar mediante la respuesta en http://consultapopularguatemala.blogspot.com.es/, difundiendo la iniciativa en vuestras redes y páginas y recogiendo firmas en papel también (os adjuntamos modelo y por favor cuando las tengáis escribidnos para mandaros la dirección postal a la que remitírnoslas). 

Adjuntamos también banner de la Consulta para su uso y difusión y los siguientes enlaces:




CONVOCAN: Plataforma de solidaridad con Chiapas y Guatemala de Madrid - Coordinación por los derechos de los pueblos indígenas CODPI - Plataforma de solidaridad con Guatemala de Barcelona - Cedsala de Valencia -Comité de solidaridad internacionalista de Zaragoza - ACSUR Las Segovias - SOS Laziana

jueves, 2 de enero de 2014

BARCELONA. Jornades UNIÓ EUROPEA, CAPITALISME VS DEMOCRÀCIA. Del 15 Gener al 5 de Març


“La importancia de Marx ante la crisis”: Conferencia de Enrique Dussel

Enrique Dussel nació el 24 de diciembre de 1934, en el pueblo de La Paz, Mendoza, Argentina. Exiliado político desde 1975 en México, hoy ciudadano mexicano, es profesor en el Departamento de Filosofía en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM, Iztapalapa, ciudad de México), y en el Colegio de Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM (Ciudad Universitaria). Licenciado en filosofía (Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, Argentina), doctor en filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, doctor en historia en La Sorbonne de Paris y una licencia en teología en Paris y Münster. Ha obtenido doctorados honoris causa en Freiburg (Suiza), en la Universidad de San Andrés (La Paz, Bolivia) y en la Universidad de Buenos Aires (Argentina). Fundador con otros del movimiento Filosofía de la Liberación. Trabaja especialmente el campo de la Ética y la Filosofía Política.
Audio:

“Marx, Kalecki , Keynes y la estrategia socialista: la superioridad de la economía política del trabajo sobre la economía política del capital”: John Bellamy Foster

Para ver con perspectiva histórica el estancamiento económico que afecta a los EEUU y a otras economías capitalistas avanzadas hay que retrotraerse a la grave desaceleración de 1974-75, que marcó el fin de la prosperidad de posguerra. La interpretación dominante de la recesión de mediados de los 70 dice que el pleno empleo de la primera época keynesiana sentó las bases de la crisis al robustecer la posición del trabajo en relación con el capital. [1] Según han venido sosteniendo muchos destacados economistas de izquierda cuya visión no difiere en este punto de la corriente académica dominante, el problema era la existencia de una clase capitalista “demasiado débil” y una clase obrera “demasiado fuerte”. [2] Con distintas pruebas empíricas, se atribuía comúnmente la caída a un aumento de la participación salarial en el ingreso, con la consiguiente contracción de los beneficios empresariales. Lo que ha venido en llamarse “teoría de la crisis por contracción de beneficios”. [3]
La Monthly Review jugó un papel clave en la introducción de una variante radical de la perspectiva de la “contracción de beneficios causada por el pleno empleo” en los EEUU publicando en su número de octubre de 1974 el artículo seminal de Raford Boddy y James Crotty “Class Conflict, Keynesian Policies, and the Business Cycle” [Conflicto de clase, políticas keynesianas y ciclo económico] [4] Ese artículo iluminaba el bien establecido hecho de que los salarios y los costes de mano de obra por unidad crecen cuando se acerca el pico máximo del ciclo económico, apuntando indiciariamente al colapso del auge. Sin embargo, los autores pasaron a sugerir que el incremento de la participación salarial en el ingreso en condiciones de pleno empleo era responsable en buena medida del gran declive económico entonces en curso. “Los capitalistas –escribían—, guiados por algo más que su instinto de clase, piensan que el pleno empleo sostenido es manifiestamente absurdo… La maximización de beneficios precisa evitar el pleno empleo sostenido”. Al sostener eso, los autores opusieron su perspectiva a la del gran economista marxista polaco Michał Kalecki, así como a las posiciones de Josef Steindl y Howard Sherman. [5]
Para Kalecki, el poder de los trabajadores para lograr aumentar los salarios monetarios – aunque significativo en el momento de auge del ciclo económico— no era una amenaza económicamente relevante para el capital, ni siquiera en condiciones de pleno empleo, a causa del poder de que las grandes empresas tenían para dictar precios. De modo que si el sistema evitaba resueltamente la promoción del pleno empleo a través del estímulo del gasto público, ello no podía atribuirse a razones económicas per se, sino más bien a la amenaza política que ese pleno empleo permanente representaba para la clase capitalista. Con la “amenaza de ir a engrosar la reserva” ya no disponible, el poder social general de la clase capitalista quedaría disminuido. “El “aumento de las tasas salariales resultante del robustecido poder negociador de los trabajadores”, observaba Kalecki, “es menos probable que se reduzcan los beneficios que no que aumenten los precios, lo cual afecta negativamente sólo a los intereses de los rentistas.
Pero la ‘disciplina’ en las fábricas y la ‘estabilidad política’ son más apreciadas por los dirigentes empresariales que los beneficios. Su instinto de clase les dice que el pleno empleo duradero es absurdo desde su punto de vista”.
Ese fue el contexto en el que introdujo su celebérrima noción de “ciclo político de la economía”, conforme a la cual el gobierno capitalista oscilaría entre promover el pleno empleo y promover la austeridad y el equilibrio presupuestario, generando un “subempleo controlado”. [6] En tajante contraste con este argumento de Kalecki, Boddy y Crotty sostuvieron que, a medida
que la economía se acercaba al pleno empleo se generaba un incremento en la participación de los salarios en el ingreso, lo que representaba una grave amenaza para los beneficios capitalistas y desembocaba en una crisis económica estructural. Los efectos económicos del ciclo económico servían entonces, según ellos, para “reforzar los aspectos socio-políticos subrayados por Kalecki”. [7] Para ellos, como para el grueso de los analistas económicos, la causa principal de la crisis de mediados de los 70 fue una contracción de los beneficios inducida por los salarios. La idea de que, a medida que la economía se acerca al pleno empleo,
aparece una contracción de beneficios, se convertía ahora en una teoría más general de la crisis económica y aun del  estancamiento. [8]

En la segunda mitad de los 70 y en los 80 asistimos al triunfo del monetarismo, de la teoría económica de la oferta y a otras formas de conservadurismo de libre mercado y de neoliberalismo. La teoría académica establecida regresó a las ideas  prekeynesianas de austeridad, resucitando la falaz Ley de los Mercados de Say, según la cual la oferta crea su propia demanda (una Ley ya desacreditada por Keynes y, mucho antes, cabalmente refutada por Marx). Desde la perspectiva de la Ley de Say, el proceso de acumulación capitalista no estaba atravesado por obstáculos propios, endógenos, sino sólo molestado por los tropiezos externos que representaban los sindicatos obreros y las interferencias estatales.
Traducción para www.sinpermiso.infoAntoni Domènech

Lenin es una gran figura histórica de primer orden.

“Son muchos los contemporáneos de Lenin, y no estricta ni necesariamente marxistas, que reconocieron que era una figura histórica de primer orden”: Entrevista a Francisco Fernández Buey sobre Lenin


Marta Camps Calvet
Mientras Tanto
Nota edición mientras tanto: Recuperamos para el boletín de mt.e de este mes una interesante entrevista que Francisco Fernández Buey concedió hace un decenio [la entrevista está fechada en mayo de 2003] en torno a la figura de V. I. Lenin. El texto puede ser considerado un complemento del n.º 119 de la revista mientras tanto, el monográfico en homenaje a PFB.
* * *
Lenin, figura histórica ¿Cuáles fueron las corrientes ideológicas que influyeron directamente en la figura de Lenin? Es decir, ¿me podría explicar un poco el Lenin de juventud premarxista?
Probablemente, la primera influencia que tuvo Lenin fue la de los populistas o “narodniks”, que habían desempeñado un papel importante en la Rusia de los años setenta-ochenta. Incluso por motivos familiares, porque su hermano estaba directamente vinculado a esta forma de resistencia, populista o “narodnik”, ante el absolutismo zarista. O sea que yo diría que la primera influencia fue esta, y inmediatamente después ya la lectura de Marx y de los marxistas de la época.

¿Qué nuevas aportaciones hizo Lenin respecto a la teoría de Marx y Engels? Sobre todo en lo que se refiere a la idea de partido.
Yo creo que la aportación principal de Lenin es, en primer lugar, una aplicación de la teoría económica, como decía Marx, de la ciencia económica, a el análisis de les condiciones económico-sociales de la Rusia de comienzos de siglo. Este punto es importante, porque probablemente la primera aportación substancial de Lenin es su análisis del desarrollo del capitalismo en Rusia, y este análisis está muy inspirado en el punto de vista económico de Marx. Y esto es anterior a cualquier juicio que hagamos sobre otras aportaciones. La segunda, y yo creo que la más importante, digamos que es su teoría política. En Marx hay muchos apuntes, muchas consideraciones, muchas cosas interesantes para una teoría del partido, pero Marx no tuvo partido, y este es un punto importante. Conoció la Liga de los Comunistas, estuvo allí unos meses; conoció la Primera Internacional, pero esta tampoco era un partido en un sentido propio, y, por lo tanto, Lenin es probablemente de los primeros que se han planteado el asunto específico de lo que podía ser un partido político socialdemócrata, que era la palabra que se usaba inicialmente en 1903, en 1905, y esto yo diría que muy adaptado a las características específicas de la situación rusa de la época.
Hay otras aportaciones a la teoría marxista del partido; por ejemplo, la de Rosa Luxemburg. Pero la de Lenin es una consideración del partido específicamente adaptada a las condiciones del absolutismo zarista de la época, a la necesidad de un partido clandestino y con una organización profesional muy específica; esto no estaba en Marx.
Esta es una novedad radical. Esto no estaba en la obra de Marx.

Lenin aportaba nuevos aspectos ideológicos a la teoría marxista. ¿Qué factores de la realidad con que se encontró lo llevaron a hacer estos nuevos planteamientos, algunos contradictorios con la visión de Marx?
Tanto como contradictorios con la visión de Marx yo no diría. Aquí haría una precisión que sería la siguiente: se tendría que distinguir entre el Lenin teórico del partido y de la revolución, hasta 1917, y el Lenin estadista. Si consideramos el Lenin teórico del partido, de la revolución y del estado, yo diría que no hay contradicción con la visión de Marx, sino más bien una adaptación de su visión sobre el capitalismo, el estado y su función en la sociedad capitalista, a condiciones nuevas que estarían caracterizadas por dos cosas. La primera es que Rusia era todavía un país relativamente atrasado en comparación con la Europa central y occidental. Lenin está pensando en una situación considerablemente distinta de la que era la situación en Alemania, en Francia, en Inglaterra; y dos, que es una cosa que Marx difícilmente podía prever, aunque ya en el Manifiesto comunista está la previsión, digamos, de una cierta globalización del capital y del capitalismo, pero que no podía prever la forma en que se produjo, que es el paso a una nueva fase del capitalismo, lo que Lenin y otros [pensadores] de su época llamaban “imperialismo”. Esto es muy importante, porque aunque no esté en contradicción con la visión de Marx, es una ampliación importante de su aportación. Y aún existiría otro factor también importante que no podía prever Marx: es lo que representó la Primera Guerra Mundial, de 1914 a 19; la consideración de las consecuencias de la Primera Guerra Mundial fue clave para la formación de una teoría política y de una filosofía social en Lenin. O sea, en resumen: no hay contradicción, hay una ampliación desde el punto de vista de Marx. Se podrían ver contradicciones, por ejemplo, en su formulación de la teoría del partido, pero no tanto porque esto entre en contradicción con lo que Marx dijo sino porque Marx dijo muy poca cosa sobre este tema.

¿Por qué Lenin no mostró interés por la Revolución de 1905? ¿Qué carácter tenía para Lenin esta revolución?
Bien, yo no diría esto, no diría que no mostró interés por la Revolución de 1905. Yo diría que la Revolución de 1905 sorprendió a Lenin como a mucha otra gente, no solamente a Lenin. La verdad es que la Revolución de 1905 sorprendió a casi todo el mundo, sorprendió también a Rosa Luxemburg, por ejemplo. ¿Por qué? Pues porque la Revolución de 1905 tiene un origen muy complicado, es una revolución de carácter muy espontáneo que tiene sus raíces en la protesta en parte de los campesinos y en parte de los trabajadores industriales contra el zarismo, pero que viene desencadenada por la participación de persones como Gapon y gente de estas características que no tenían nada a ver con la resistencia social y política de la época. En este sentido es en el que se puede decir que a Lenin le sorprendió la Revolución de 1905, pero que mostró mucho interés por la Revolución de 1905 queda demostrado por el hecho que inmediatamente después escribió mucho. Caracterizó la revolución de 1905 como una revolución inicialmente democrático-burguesa, antiabsolutista, digamos, un poco haciendo la comparación histórica con lo que fue la primera Revolución Francesa, la revolución de 1789. Y, claro, consideró que esta no era una revolución socialista, una revolución proletaria, en el sentido que no se podía decir que la vanguardia de esta revolución fuera el proletariado.
Probablemente, lo que Lenin no vio con toda la dimensión que tenía fue el carácter de una de las instituciones claves de la Revolución de 1905, que es el nacimiento de los soviets en una forma aún muy espontánea. Y eso sí, como que Lenin tenía una concepción muy, como decirlo, muy cerrada del partido político como organización, ante esta forma abierta del soviet, que no era ni el sindicato característico de les sociedades europeas occidentales ni el partido político de profesionales en el que él pensaba, sí que tuvo problemas para interpretar qué significaban los soviets en 1905.

Lenin creía que se podía pasar, en el casa de Rusia, de una sociedad semifeudal a una socialista sin pasar por la dolorosa fase capitalista. ¿Piensa que la revolución de octubre de 1917 forzó la historia?
¿Si lo pienso yo? Sí, sí que lo pienso, y creo que Lenin también lo pensaba. Quiero decir, esta idea de que se podía pasar, en el caso de Rusia, de una sociedad semifeudal a una sociedad socialista es una idea muy extendida en la Rusia de la época. Creo que se podría decir que muy extendida en Rusia desde los años ochenta del siglo XIX. Esta era una idea que tenían ya los populistas rusos desde Chernichevski, y el problema aquí es que Marx ya de viejo llegó a pensar también esto en cierto modo. Cuando Vera Sassulich consulta a Marx si Rusia se podría ahorrar los sufrimientos del capitalismo, pues Marx, en 1880, se lo pensó mucho cómo contestar a esta pregunta. ¿Por qué? Porque era una pregunta complicada para el mismo Marx, sobretodo era complicada porque Marx había escrito en el volumen I de El Capitalpasajes que parecían dar la idea que para llegar al socialismo era absolutamente necesario pasar por una etapa capitalista. Marx y también Engels hicieron la precisión en este momento, hacia el 80 del siglo XIX, que era posible en Rusia pasar de una sociedad semifeudal a una sociedad socialista, siempre y cuando, y esta era la condición, la revolución rusa coincidiese con la revolución en la Europa occidental; estaban pensando en Alemania, en Francia, en Inglaterra. Y lo dijeron muy explícitamente: si se produce esta coincidencia, probablemente Rusia podría ahorrarse los sufrimiento de…; esta idea, pues, Lenin la heredó de Marx. Ahora bien, hacia el 17, Rusia no era ya solamente una sociedad semifeudal; Rusia era dos cosas al mismo tiempo: en gran parte una sociedad semifeudal, pero en gran parte una sociedad con puntas de desarrollo capitalista importante. Y, pensando en ello, Lenin reconstruyó la teoría, digamos, pensando en la posibilidad de que, en esta ambigüedad entre las dos cosas, se podría llegar a una fórmula que fuese intermedia entre la revolución democrático-burguesa y la revolución socialista. Por esta razón habla de una cosa que en la Europa occidental parece como contradictoria, esta idea de la dictadura democrática del proletariado y del campesinado, que, en nuestro lenguaje, es una cosa un poco extraña. Esto de dictadura democrática quería decir una formación social y económica revolucionaria con una vanguardia proletaria sobre un océano de campesinos, de payeses pobres. De todas formas, la verdad es que, hacia el 14-15, Lenin no tenía demasiadas esperanzas en una revolución inmediata en Rusia. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, la verdad es que Lenin, llegó un momento…, y lo dijo explícitamente: “Yo ya soy viejo como para ver…”, etc., etc. Lo que cambió la cosa radicalmente fue la guerra, fue la Primera Guerra Mundial, fue esta inesperada cosa que los campesinos y los obreros durante la guerra, llegó un momento que, dada la situación en la que estaban, girasen las armas contra el zar y contra sus dirigentes. Y, en este sentido, creo que sí que se puede decir que el octubre de 1917 forzó la historia.
Bien, de hecho, podríamos decir que todas las revoluciones han forzado la historia, no solamente esta, también la Revolución francesa fue un forzamiento inesperado de la historia.

¿El hecho que la “dictadura del proletariado” en la URSS no llevara a la extinción del estado como Lenin predice en El estado y la revolución, y, en cambio, hubiera un crecimiento de la burocracia, un peligro que Lenin denuncia en su testamento, se puede explicar sólo por las causas externas, o hubo internas también?
No, yo creo que hay internas, creo que hay internas. Veamos, esta idea de la extinción del estado, que es una idea no solamente de Lenin, sino también de Marx, que correspondería a la etapa superior del socialismo, o sea el comunismo, pues no fue formulada ni por Marx ni por Lenin con demasiada precisión. De hecho, cuando Lenin publica El estado y la revolución, las personas que se interesan más por este punto de vista son los anarcocomunistas, digamos, de la época. Había pocos socialistas en Europa que pensasen en la posibilidad de la extinción o desaparición del estado; en Alemania probablemente nadie. Normalmente, la tradición socialista, después socialdemócrata, más bien pensaba en la función, como decirlo, educativa y renovadora del estado alternativo, de ”otro” estado, pero no pensaba en la extinción o desaparición del estado. Esta idea de la extinción o desaparición del estado es más bien anarquista o anarcocomunista. Ahora bien, El Estado y la revolución es, por así decirlo, una declaración de principios generales. Cuando después de la revolución, los bolcheviques se encuentren en una situación real que es, primero, de guerra civil y, después, de cerco militar exterior, lo que hacen inmediatamente es reforzar el estado. Cambian muchas cosas, pero se encuentran en una situación, como decirlo, de necesidad. Entre que hubo una situación de necesidad, que esto tiene que ver con las causas externas, y que no hubo una teoría precisa sobre cómo tenía que evolucionar el estado para llegar a la extinción, pues la verdad es que las dos cosas juntas lo que hicieron, sobre todo inmediatamente después de la muerte de Lenin, que en el Testamento es que ya vio que esto no iba nada bien, es una prolongación de lo fue el estado zarista con una nueva forma. ¿Por qué? Porque tuvieron que recurrir a funcionarios del viejo aparato del estado existente, y ello condicionó muy mucho la cosa.
Se podría ir un poco más allá. Quiero decir, es probable que, ya en la discusión que tuvieron Marx y Bakunin sobre esto de la dictadura del proletariado y la extinción o desaparición del estado, el mismo Marx ya “no hilara muy fino”, y este “no hilar muy fino”, pues, haya tenido su influencia también en la reflexión del Lenin estadista, no tanto del Lenin revolucionario deEl estado y la revolución, sino del Lenin del 18 al 22. La prueba es que el Lenin más viejo, no solamente el del Testamento, sino el del 21-22, es un Lenin un poco melancólico sobre estos problemas, porque siempre da muchísima importancia a la educación, a la formación, a lo que él llama la revolución cultural, que es básicamente alfabetización del campesinado, no podía ser otra cosa, ¿no?

Si Lenin no hubiera llegado a culminar su acción como revolucionario con el triunfo de la Revolución Rusa y la asunción del poder al frente del Consejo de los Comisarios del Pueblo, ¿cómo se consideraría su aportación teórica frente a los Plejánov, Kautsky, Bernstein, Bebel, etc.?
Pues la verdad es que no sabría como responder a esta pregunta, porque se ha contestado de formas muy diferentes. Yo diría que hasta los años setenta de este siglo [XX] el hecho que Lenin hubiera culminado su acción como revolucionario con el triunfo de la Revolución Rusa ha sido el motivo para considerar que Lenin era uno de los grandes teóricos y prácticos de la política del siglo XX. Después, cuando se fundió el sistema socialista en estos últimos años, la consideración de Lenin ha cambiado completamente. Hoy nadie diría, o muy pocos diríamos, que Lenin fue un gran teórico de la política y probablemente una de les personalidades políticas más importantes del siglo XX, o sea que yo supongo que, si esto no hubiera ocurrido, pues sí que se consideraría desde hace mucho tiempo que, en comparación con Kautsky, Bernstein, Bebel, etc., que Lenin fue un romántico sin importancia desde el punto de vista político como a veces se considera a Guevara o a otros que han perdido.
Es muy difícil contestar a una pregunta como esta, porque normalmente eso que llaman el juicio de la historia está directamente condicionado por lo que pasa hoy. Siempre se hace un juicio desde la situación actual. Ahora bien, yo creo que desde un punto de vista estrictamente comparativo entre Plejánov, Kautsky, Bernstein y Lenin se podría decir lo siguiente, independientemente del asunto de si habría triunfado o no habría triunfado: probablemente, desde el punto de vista teórico general, Kautsky es más potente que Lenin. Y la prueba es que muy probablemente sin la teorización de Kautsky no hay Lenin. Ahora bien, desde el punto de vista de la teoría política y de la concepción de la política, creo que, independientemente de esta cuestión, Lenin, todavía hoy, es mucho más importante que Kautsky, que fue sobre todo un teórico. Lenin fue mucho más que un teórico de la política, fue un dirigente de la acción muy importante en el siglo. Pero esto, ya digo, independientemente de que haya triunfado o no haya triunfado.

¿Podría explicar brevemente la importancia histórica de la figura de Lenin, más allá de los análisis de combate —positivos o negativos— que se hacen de su figura?
Pues ya he dicho alguna cosa de ello. Lo esencial creo que es muy difícil a la hora de analizar la figura histórica de Lenin hacer abstracción de los análisis de combate, es muy difícil, porque Lenin fue un hombre de partido y con una concepción del mundo de la política muy explícito, y no hay quien pueda escribir o tratar sobre la figura de Lenin que no se sienta desde el primer momento motivado por la simpatía o antipatía del personaje desde el punto de vista político. Lo mejor en estos casos es ver qué dijeron de él sus contemporáneos y comparar qué dijeron. Y la verdad es que son muchos los contemporáneos de Lenin, y no estrictamente marxistas ni necesariamente marxistas, que reconocieron que esta era una figura histórica de primer orden. Decir después que esta ya no es una figura histórica de primer orden porque las cosas fueron de otra forma de la que pensaba Lenin es como decir que Napoleón no tuvo ningún tipo de importancia. Resumiendo, desde mi punto de vista, Lenin estaría entre las cinco, seis personas del siglo XX más importantes desde el punto de vista político.

Lenin y la sociedad actual
¿Qué papel tienen en la izquierda actual las teorías de Lenin? Y en lo que se refiere a los partidos autodefinidos marxistas-leninistas, ¿tienen ahora alguna validez?

Esto ya me resulta más difícil, la verdad. Bien, la izquierda actual, y ¿qué es eso? La izquierda actual o ya no sabe quién era Lenin o en general no le interesa. Hay personas, individuos y pequeños grupos, y sobre todo no en Europa, en América Latina, que aún tienen interés por las teorías de Lenin, pero yo diría que, si por izquierda actual entendemos la izquierda entre comillas europea, el papel de las teorías de Lenin es 0,1. Y partidos autodefinidos marxistas-leninistas en este momento pienso lo mismo, es que son muy pocos los partidos autodefinidos así en Europa; otra cosa es en otros continentes. Por ejemplo, el Partido Comunista de Colombia sigue considerando que Lenin es el más grande del siglo XX, y Sendero Luminoso, y seguramente hay más. Pero la izquierda, así, en general, yo creo que ya ha abandonado Lenin hace demasiado y que ya no ni tan solo se lee, o sea que cómo pueden saber cuáles son las ideas de Lenin. Si haces la prueba de ir a una librería barcelonesa o madrileña a comprar las obras de Lenin no las encontrarás, bien, encontrarás un par de biografías más bien recientes, ya desde la consideración del final del mundo comunista, pero las obras de Lenin, no. Hasta los años setenta las podías encontrar en cualquier librería de Barcelona las obras completas, o una selección de las obras. En este momento… No sé, por ejemplo, El estado y la revolución, que sería una de las obras más interesantes de Lenin, hace aproximadamente tres años que un editor barcelonés me dijo: “Podríamos hacer una nueva edición de El estado y la revolución, y han pasado tres años y no se ha hecho.

En un momento histórico como el actual, en el que parece que las contradicciones propias del capitalismo no traen cambios sociales, ¿piensa que el voluntarismo ideológico propuesto por Lenin podría ser útil? ¿O quizá la etapa actual del neoliberalismo, con la globalización, apunta hacia una posible crisis, como ya anunciaba Marx?
Bien, yo creo que sin voluntad no hay revolución. Quiero decir, eso que las contradicciones internas del capitalismo sea globalizado o menos globalizado pueden llevar a la revolución y al socialismo yo no lo creo, y creo que Marx tampoco. Cuando Marx hablaba del “viejo topo”, pues no pensaba solamente en las contradicciones internas del propio sistema, pensaba que la gente, proletarios y no solamente proletarios, se movilizarían; eso tiene a ver directamente con la voluntad. Bien, una cosa es la voluntad y otra cosa es el voluntarismo ideológico; aquí la discusión estaría en cuándo pasamos de la afirmación de la importancia de la voluntad y la subjetividad de los individuos al voluntarismo ideológico. Por cierto, yo pienso que Lenin no es un voluntarista ideológico; a mi me parece que Lenin fue sobre todo un gran analista político y muy poco ideológico, porque una cosa es la afirmación constante de los principios, de las convicciones morales y políticas, y otra es esto del voluntarismo ideológico. Es posible que Lenin no haya sido el principal dirigente marxista o comunista de la época en poner en primer plano la voluntad. Mucho más voluntarista que Lenin era Gramsci, por ejemplo, y otros. En cualquier caso, yo no creo que la actual etapa del neoliberalismo, con la globalización, apunte hacia una crisis si por crisis se entiende exclusivamente una crisis económica; si por crisis entendemos una crisis en un sentido más profundo, cultural o sociocultural, pues a veces sí. Pero, en cualquier caso, una nueva crisis del capitalismo globalizado sin voluntad de transformación revolucionaria o radical no conducirá, pienso, a otra cosa que a una nueva forma de fascismo, como pasó en los años veinte-treinta. Esto, digo, si no hay la voluntad explícita de transformación radical y revolucionaria en un sentido alternativo a la sociedad existente, y desde este punto de vista yo pienso que, llamémosle voluntad concreta o voluntarismo ideológico como dices tú, esto es necesario. Sin esto no habrá cambios importantes.

Lenin afirma: “Sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario”; ¿piensa que la izquierda actual tiene construida o está construyendo una teoría que pueda dar lugar a transformaciones económico-sociales? ¿O contrariamente piensa que la izquierda, utilizando palabras de Lenin, actúa por espontaneísmo?
Yo creo que es verdad que sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario. Creo que la izquierda no tiene aún, bien, que la izquierda sin comillas, que la izquierda de verdad, que la izquierda que se opone de verdad al capitalismo, no tiene aún una teoría; tiene teorías en plural, en competición y discusión; no tiene una teoría revolucionaria. Esto está claro; tiene una importante capacidad de análisis de las contradicciones del sistema, pero no tiene una teoría revolucionaria, y la prueba de esto es que hoy en día la palabra revolución ha desaparecido de la mente de casi todo el mundo. A veces se habla de revolución o de revolucionarios retóricamente, en contextos digamos que no tienen gran cosa a ver con lo que se dirá a continuación sobre lo que hemos de hacer. Por lo tanto, desde mi punto de vista estamos en una fase, o la izquierda está en una fase, más bien de resistencia, no de elaboración de una teoría revolucionaria. La prueba de ello es que la palabra equivalente hoy en día a revolución o a revolucionario es desobediencia, civil o no civil, pero desobediencia. Solamente de manera muy minoritaria, y normalmente cuando es de manera muy minoritaria con más voluntad que teoría, por decirlo así, se podría hablar de carácter revolucionario. Espontaneísmo no estoy seguro, no creo que la izquierda actual sea muy espontaneísta, la verdad, al menos en Europa; es más bien conformista más que espontaneísta.

Según Lenin, el partido de cuadros con un núcleo dirigente muy claro es el único que puede conducir a una revolución desde el principio hasta al final. ¿Piensa que los partidos con esta estructura han llevado a fracasos? ¿Es un modelo útil para la izquierda actual?
Pues pienso que sí que han llevado a fracasos, que más allá del éxito del partido de Lenin, en la mayoría de los casos este tipo de partido de cuadros con un núcleo dirigente muy claro, pues ha fracasado. Estoy convencido que el Lenin de 1922 ya lo pensaba. Quiero decir que una de las últimas intervenciones de Lenin, me parece que fue en el IV Congreso de la Tercera Internacional, ya apunta a este problema cuando hable del peligro de la rusificación de los partidos en Europa, lo dijo muy explícitamente. Reconoció que eso era un error. Yo creo que tenía razón, y creo que el único dirigente comunista que de verdad ha dado la importancia que tenían a las palabras de Lenin el 1922 fue Gramsci, que fundó en esta consideración de Lenin la idea que para una sociedad en la que el estado no lo es todo, sino que hay muchas “casamatas”, como decía él, y la sociedad civil no es tan gelatinosa como era en Rusia, el caso de Alemania, Francia, Inglaterra, la misma Italia o España, un partido exclusivamente de cuadros con un núcleo dirigente fuerte es insuficiente; hace falta un partido más grande, digamos, no exclusivamente de cuadros profesionalizados. Por precisar un poco más, seguramente se podría decir que este tipo de partido solamente ha tenido éxito, o ha jugado un papel positivo, en situaciones de clandestinidad, quiero decir, en situaciones de dictadura: en Italia en el momento del fascismo, en España en el momento del franquismo, en Grecia en el momento de la dictadura, en Portugal en el momento de la dictadura, pero después de esta fase me parece muy evidente que esto, este tipo, este modelo, es insuficiente y que no vale para la izquierda actual.

Todo el impulso revolucionario del siglo XX parece que haya desembocado en estos movimientos tan heterogéneos como los que se reúnen bajo el término antiglobalización. ¿Usted lo ve como un avance positivo o realmente es la constatación de un fracaso?
No, yo lo veo como un avance positivo. La constatación del fracaso es anterior al nacimiento del movimiento antiglobalización. Quiero decir, todo el mundo hablaba de derrota, fracaso, desbandada, lo que quieras, precisamente antes del surgimiento del movimiento antiglobalización. Tal era la fragmentación, la sensación de derrota y todo esto. O sea que, desde este punto de vista, a mí me parece que se ha de considerar que por heterogéneos que sean estos movimientos, y aunque el término antiglobalización tampoco es muy apropiado, porqué, ¿cómo decirlo?, este es un movimiento de movimientos, tiene una parte positiva, no solamente “anti”, crítica de la globalización. Y en este sentido yo pienso que es un avance positivo y una esperanza. Es lo que vino después del reconocimiento del fracaso y de la derrota, y probablemente tiene una virtualidad, que es que, por primera vez en mucho tiempo, con independencia de les diferencias ideológicas, políticas, etc., en este movimiento hay una línea de actuación concreta y, además, unificada. Todavía está por ver, claro, porque no creo que haya motivo de idealizar Porto Alegre, el foro social mundial y todo eso, pero hay cosas importantes, por ejemplo, la convicción muy extendida que en este movimiento se está esbozando una forma de democracia alternativa a la democracia formal representativa existente, una transformación al menos de la democracia formal representativa en democracia participativa. Y, en esta transformación de la democracia representativa en democracia participativa, yo veo un potencial de transformación social importante.

Por cierto, ¿este movimiento tan heterogéneo recuerda de algún modo la Primera Internacional?
Pues sí, es a lo que más se parece. No es, digamos, la Primera Internacional en el sentido que probablemente es aún mas heterogéneo que la Primera Internacional. Pero, si tenemos que hacer comparaciones con las internacionales que en el mundo han sido, se parece más, mucho más, a la Primera que a la Segunda, o a la Tercera o a la Cuarta. Sí, sí.

¿Usted cree que es posible en algún lugar del mundo, con un imperialismo tan dominante, que una estrategia como la bolchevique pudiera llevar al triunfo de la Revolución? ¿O tenemos que considerar que episodios como las revoluciones del siglo XX son hechos arqueológicos?
Bien, esto son dos preguntas. Primero la segunda, yo no creo que episodios como las revoluciones del siglo XX sean hechos arqueológicos; hay tantas veces que se ha afirmado que se ha terminado para siempre la época de las revoluciones y después ha habido más, que no me atrevería a hacer afirmaciones de este tipo, no se tiene que descartar. Y es posible que hoy en día, en algunos de los países de América Latina todavía se producen situaciones revolucionarias que recuerdan otras del siglo XX; aún no sabemos bien qué pasará en Venezuela, qué pasará en Colombia, qué pasará en Perú, qué pasará en Uruguay o Paraguay, o en Ecuador, de aquí a unos años. Yo creo que en estos países ha pasado de nuevo muy a primer plan lo que podríamos llamar la lucha de clases y no está descartado que haya episodios revolucionarios; ahora bien, también es verdad que las revoluciones no se repiten, la Revolución Rusa no tuvo nada a ver con la Revolución Francesa; después, con posterioridad, se hace la teoría comparativa, pero fueron muchas les diferencias; lo que sí creo que modelos como el del Palacio de Invierno del octubre del 17, pues probablemente no se producirán, pero no descartaría otros episodios revolucionarios. En cambio, sí que descartaría que una estrategia como la bolchevique pueda llevar al triunfo de la revolución hoy en día, no creo que esto sea ya trasladable a la situación actual. Probablemente ya no lo era en los años veinte-treinta en una parte importante del mundo, así que hoy menos aún. Por ejemplo, ni la revolución china, ni la revolución cubana han sido continuación de la estrategia bolchevique. Mao Tse-tung inicia una Larga Marcha que dicen que es más bien una retirada estratégica que tiene muy poco a ver con el proceso revolucionario en Rusia. Y lo que hicieron Fidel Castro y Guevara en Cuba, pues tampoco es comparable a lo que pasó en la Revolución del 17. Así que han sucedido demasiadas cosas como para pensar que una estrategia como la bolchevique pudiera llevar al triunfo de la revolución en el siglo XXI, no lo creo.


Dos horas más con Fidel

Este relato, además de dar a conocer algunas reflexiones actuales del líder cubano, sólo aspira a responder a la curiosidad de tantas personas que se preguntan, con buenas o malas intenciones: ¿cómo está Fidel Castro?...

Yo había llegado a Cuba cuatro días antes. Venía de la Feria de Guadalajara (México) donde estuve presentando mi nuevo libro Hugo Chávez. Mi primera vida (1), conversaciones con el líder de la revolución bolivariana. En La Habana, se estaba celebrando con inmenso éxito, como cada año por estas fechas, el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Y su director, Iván Giroud, tuvo la gentileza de invitarme al homenaje que el Festival deseaba rendirle a su fundador, Alfredo Guevara, un auténtico genio creador, el mayor impulsor del cine cubano, fallecido en abril de 2013.

Como siempre cuando llego a La Habana, había preguntado por Fidel. Y a través de varios amigos comunes le había transmitido mis saludos. Hacía más de un año que no lo veía. La última vez había sido el 10 de febrero de 2012 en el marco de un gran encuentro “por la Paz y la preservación del Medio Ambiente”, organizado al margen de la Feria Internacional del Libro de La Habana, en el que el Comandante de la revolución cubana conversó con una cuarentena de intelectuales (2).

Se abordaron, en aquella ocasión, los temas más diversos, empezando por el “poder mediático y la manipulación de las mentes” del que me tocó hablar en una suerte de ponencia inaugural. Y no se me olvida la pertinente reflexión que hizo Fidel al final de mi exposición: “El problema no está en las mentiras que los medios de comunicación dominantes dicen. Eso no lo podemos impedir. Lo que debemos pensar hoy es cómo decimos y difundimos nosotros la verdad”.

Durante las nueve horas que duró esa reunión, el líder cubano impresionó a su selecto auditorio. Demostró que, a sus entonces 85 años de edad, conservaba intacta su vivacidad de espíritu y su curiosidad mental. Intercambió ideas, propuso temas, formuló proyectos, proyectándose hacia lo nuevo, hacia el cambio, hacia el futuro; sensible siempre a las transformaciones en curso del mundo.

¿Cuán cambiado lo hallaría ahora, diecinueve meses después? Esto me preguntaba yo a bordo del vehículo que me acercaba a él. Fidel había hecho pocas apariciones públicas en las últimas semanas y había difundido menos análisis o reflexiones que en años anteriores (3).

Llegamos. Acompañado de su sonriente esposa, Dalia Soto del Valle, Fidel me esperaba a la entrada del salón de su casa, una pieza amplia y luminosa abierta sobre un soleado jardín. Lo abracé con emoción. Se le veía en estupenda forma. Con esos ojos brillantes cual estiletes sondeando el alma de su interlocutor. Impaciente ya de iniciar el diálogo, como si se tratase, diez años después, de proseguir nuestras largas conversaciones que dieron lugar al libro Cien horas con Fidel (4).

Aún no nos habíamos sentado y ya me formulaba infinidad de preguntas sobre la situación económica en Francia y la actitud del Gobierno francés... Durante dos horas y media, charlamos de todo un poco, saltando de un tema a otro, como viejos amigos. Obviamente se trataba de un encuentro amistoso, no profesional. Ni grabé nuestra conversación, ni tomé apunte alguno durante el transcurso de ella (5). Y este relato, además de dar a conocer algunas reflexiones actuales del líder cubano, sólo aspira a responder a la curiosidad de tantas personas que se preguntan, con buenas o malas intenciones: ¿cómo está Fidel Castro?

Ya lo he dicho: estupendamente bien. Le pregunté por qué aún no había publicado nada sobre Nelson Mandela, fallecido hacía ya más de una semana. “Estoy en ello –me declaró–, terminando el borrador de un artículo (6). Mandela fue un símbolo de la dignidad humana y de la libertad. Lo conocí muy bien. Un hombre de una calidad humana excepcional y de una nobleza de ideas impresionante. Es curioso ver cómo los que ayer amparaban el Apartheid, hoy se declaran admiradores de Mandela. ¡Qué cinismo! Uno se pregunta, si únicamente tenía amigos, ¿quién entonces metió preso a Mandela? ¿Cómo el odioso y criminal Apartheid pudo durar tantos años? Pero Mandela sabía quiénes eran sus verdaderos amigos. Cuando salió de prisión, una de las primeras cosas que hizo fue venir a visitarnos. ¡Ni siquiera era todavía presidente de Sudáfrica! Porque él no ignoraba que sin la proeza de las fuerzas cubanas, que le rompieron el espinazo a la elite del Ejército racista sudafricano en la batalla de Cuito Cuanavale [1988], y favorecieron así la independencia de Namibia, el régimen del Apartheid no se hubiese derrumbado y él se hubiera muerto en la cárcel. ¡Y eso que los sudafricanos poseían varias bombas nucleares, y estaban dispuestos a utilizarlas!”

Hablamos después de nuestro amigo común Hugo Chávez. Sentí que aún estaba bajo el dolor de la terrible pérdida. Evocó al Comandante bolivariano casi con lágrimas en los ojos. Me dijo que se había leído, “en dos días”, el libro Hugo Chávez. Mi primera vida. “Ahora tienes que escribir la segunda parte. Todos queremos leerla. Se lo debes a Hugo”, añadió. Ahí intervino Dalia para señalarnos que ese día (13 de diciembre), por insólita coincidencia, se cumplían 19 años del primer encuentro de los dos Comandantes cubano y venezolano. Hubo un silencio. Como si esa circunstancia le confiriera de pronto una indefinible solemnidad a nuestra visita.

Meditando para sí mismo, Fidel se puso entonces a recordar aquel primer encuentro con Chávez del 13 de diciembre de 1994. “Fue una pura casualidad –rememoró–. Me enteré de que Eusebio Leal lo había invitado a dar una conferencia sobre Bolívar. Y quise conocerlo. Lo fui a esperar al pie del avión. Cosa que sorprendió a mucha gente, incluido al propio Chávez. Pero yo estaba impaciente por verlo. Nos pasamos la noche conversando”. “Él me contó –le dije–, que más bien sintió que usted le estaba haciendo pasar un examen...” Se echa a reír Fidel. “¡Es cierto! Quería saberlo todo de él. Y me dejó impresionado... Por su cultura, su sagacidad, su inteligencia política, su visión bolivariana, su gentileza, su humor... ¡Lo tenía todo! Me di cuenta de que estaba frente a un gigante de la talla de los mejores dirigentes de la historia de América Latina. Su muerte es una tragedia para nuestro continente y una profunda desdicha personal para mí que perdí al mejor amigo...”

“¿Vislumbró usted, en aquella conversación, que Chávez sería lo que fue, o sea el fundador de la revolución bolivariana?” “Él partía con una desventaja: era militar y se había sublevado contra un presidente socialdemócrata que, en realidad, era un ultraliberal... En un contexto latinoamericano con tanto gorila militar en el poder, mucha gente de izquierdas desconfiaba de Chávez. Era normal. Cuando yo conversé con él, hace hoy pues diecinueve años, entendí inmediatamente que Chávez se reclamaba de la gran tradición de los militares de la izquierda en América Latina. Empezando por Lázaro Cárdenas [1895-1970], el general-presidente mexicano que hizo la mayor reforma agraria y nacionalizó el petróleo en 1938...”

Hizo ahí Fidel un amplio desarrollo sobre los “militares de la izquierda” en América Latina e insistió sobre la importancia, para el Comandante bolivariano, del estudio del modelo constituido por el general peruano Juan Velasco Alvarado. “Chávez lo conoció en 1974, en un viaje que efectuó a Perú siendo aún cadete. Yo también me encontré con Velasco unos años antes, en diciembre de 1971, regresando de mi visita al Chile de la Unidad Popular y de Salvador Allende. Velasco hizo reformas importantes pero cometió errores. Chávez analizó esos yerros y supo evitarlos”.

Entre las muchas cualidades del Comandante venezolano, subrayó Fidel una en particular: “Supo formar a toda una generación de jóvenes dirigentes; a su lado adquirieron una sólida formación política, lo cual se reveló fundamental, después del fallecimiento de Chávez, para la continuidad de la revolución bolivariana. Ahí está, en particular, Nicolás Maduro con su firmeza y su lucidez que le han permitido ganar brillantemente las elecciones del 8 de diciembre. Una victoria capital que lo afianza en su liderazgo y le da estabilidad al proceso. Pero en torno a Maduro hay otras personalidades de gran valor como Elías Jaua, Diosdado Cabello, Rafael Ramírez, Jorge Rodríguez... Todos ellos formados, a veces desde muy jóvenes, por Chávez”.

En ese momento, se sumó a la reunión su hijo Álex Castro, fotógrafo, autor de varios libros excepcionales (7). Se puso a sacar algunas imágenes “para el recuerdo” y se eclipsó luego discretamente.
También hablamos con Fidel de Irán y del acuerdo provisional alcanzado en Ginebra el pasado 24 de noviembre, un tema que el Comandante cubano conoce muy bien y que desarrolló en detalle para concluir diciéndome: “Irán tiene derecho a su energía nuclear civil”. Para, en seguida, advertir del peligro nuclear que corre el mundo por la proliferación y por la existencia de un excesivo número de bombas atómicas en manos de varias potencias que “tienen el poder de destruir varias veces nuestro planeta”.

Le preocupa, desde hace mucho, el cambio climático y me habló del riesgo que representa al respecto el relanzamiento, en varias regiones del mundo, de la explotación del carbón con sus nefastas consecuencias en términos de emisión de gases de efecto invernadero: “Cada día –me reveló–, mueren unas cien personas en accidentes de minas de carbón. Una hecatombe peor que en el siglo XIX...”

Sigue interesándose por cuestiones de agronomía y botánica. Me mostró unos frascos llenos de semillas: “Son de morera –me dijo–, un árbol muy generoso del que se pueden sacar infinitos provechos y cuyas hojas sirven de alimento a los gusanos de seda... Estoy esperando dentro de un momento a un profesor, especialista en moreras, para hablar de este asunto”.

“Veo que no para usted de estudiar”, le dije. “Los dirigentes políticos –me respondió Fidel–, cuando están en activo, carecen de tiempo. Ni siquiera pueden leer un libro. Una tragedia. Pero yo, ahora que ya no estoy en la política activa, me doy cuenta de que tampoco tengo tiempo. Porque el interés por un problema te lleva a interesarte por otros temas relacionados. Y así vas acumulando lecturas, contactos, y pronto te das cuenta de que el tiempo te falta para saber un poco más de tantas cosas que quisieras saber...”

Las dos horas y media pasaron volando. Empezaba a caer la tarde sin crepúsculo en La Habana, y el Comandante aún tenía otros encuentros previstos. Me despedí con cariño de él y de Dalia, particularmente feliz por haber constatado que sigue teniendo Fidel su espectacular entusiasmo intelectual de siempre.



(1) Ignacio Ramonet, Hugo Chávez. Mi primera vida, Debate, Barcelona, 2013.
(2) Nueve horas de diálogo con el líder de la Revolución: “Es el Fidel de siempre”
(3) Léase, en particular, Fidel Castro: “Las verdades objetivas y los sueños”, Cubadebate, La Habana, 14 de agosto de 2013.
(4) Título de la edición cubana de Fidel Castro. Biografía a dos voces, Debate, Barcelona, 2006.
(5) Todas las citas de Fidel Castro en este artículo son de memoria; no son textuales. Se trata de una reconstrucción a posteriori basada en los recuerdos del autor. En ningún caso pueden atribuírsele tal cual a Fidel Castro.
(6) Fidel Castro, “Mandela ha muerto ¿Por qué ocultar la verdad sobre el Apartheid?”, Cubadebate, 18 de diciembre de 2013.
(7) Léase, en particular:  Alex Castro et al.., Fidel, fotografías, Ediciones Boloña, La Habana, 2012.