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martes, 26 de abril de 2011

Bajo Aguán: Silencio sepulcral de la comunidad internacional. Giorgio Trucchi - Rel-UITA

Honduras
Bajo Aguán: Silencio sepulcral de la comunidad internacional
Misión Internacional de derechos humanos se reúne con G16¹

Por Giorgio Trucchi - Rel-UITA
http://www.rel-uita.org/agricultura/palma_africana/mision_bajo_aguan/silencio_sepulcral_de_la_comunidad_internacional.htm

La Misión Internacional se reunió con el G16 para compartir las primeras conclusiones surgidas en la visita de campo efectuada recientemente. También se propuso conocer cómo valora este Grupo la situación de los derechos humanos en el Bajo Aguán y en el país, qué está haciendo sobre ese tema y cómo la Unión Europea (UE) aplica las directrices comunitarias destinadas a proteger a los defensores de los derechos humanos.

Las organizaciones que integran la Misión Internacional de derechos humanos actualmente presente en Honduras se declaran “atónitas” ante el silencio sepulcral de los países y organismos multilaterales que conforman el G16.

Pese a las documentadas denuncias presentadas acerca de las graves violaciones a los derechos humanos en el Bajo Aguán, la reacción del cuerpo diplomático y de los organismos multilaterales en Honduras no solamente fue nula, sino que dejó entrever una preocupante indiferencia.

“En el Bajo Aguán pudimos constatar una sistemática violación de los derechos más elementales, con consecuencias sobre las personas que son preocupantes e indignantes”, señaló el coordinador para Centroamérica de FIAN Internacional, Martín Wopold Bosien.

Según Wopold, la Misión detectó un proceso acentuado de “criminalización de la lucha campesina”, el total incumplimiento de los acuerdos firmados por Porfirio Lobo con las organizaciones de la zona y “ningún tipo de esclarecimiento de los 18 asesinatos ocurridos en 2010”.

Como contracara, señaló la paradójica rapidez judicial para actuar contra los campesinos, donde se reportan más de 200 juicios en su contra.

“Hemos constatado la falta de seriedad de la Fiscalía y un descontento generalizado en la zona, lo cual podría desembocar en un peligroso aumento de la conflictividad. Además -explicó el directivo de FIAN Internacional-, no se están aplicando los estándares internacionales en materia de desalojos. Son acciones violentas ejecutadas premeditadamente, sin respaldo legal, y representan clarísimas violaciones a los derechos humanos”, dijo.

Estas graves denuncias fueron complementadas con datos presentados por el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH) según la cual se han producido 274 casos de amenazas a defensores de derechos humanos y 96 asesinatos durante el mandato de Porfirio Lobo, 34 de los cuales están relacionados con conflictos agrarios.

El capítulo Honduras de FIAN Internacional pidió también a la representación diplomática de la Unión Europea tener acceso al informe elaborado a raíz de una visita de campo realizada por esta delegación en el Bajo Aguán, así como qué tipo de acciones se piensa emprender al respecto.

Sí, pero no

La respuesta del G16 ha sido insatisfactoria y contradictoria. “No tenemos una posición, pero sí una preocupación generalizada por lo que ocurre en el país, y se lo estamos expresando al gobierno de Honduras”, contestó Peter Versteeg, presidente pro-tempore del G-16.

La Misión pidió también conocer los criterios por los cuales se mantiene el financiamiento de la Unión Europea a instituciones del Estado vinculadas con la represión y el golpe de Estado, y el fundamento para la aprobación de programas del Banco Mundial que benefician a la Corporación Dinant, empresa controlada por el terrateniente y productor palmero Miguel Facussé, principal responsable de la salvaje represión en el Bajo Aguán.

“¿Cuál es el mecanismo de control que utilizan para estar seguros de que ese dinero, desembolsado durante el golpe, no se use para la represión?”, preguntó Wopold Bosien.

Las respuestas evasivas de algunos de los miembros del G16 fueron interpretadas como una clara señal de la falta de compromiso de este organismo ante la grave situación que viven miles de familias campesinas del Bajo Aguán y de toda Honduras.

Finalmente, de manera inexplicable, a este corresponsal de la Rel-UITA no se le permitió ingresar su equipo fotográfico a la reunión, violando su derecho a la libre información

Notas:

¹ Grupo de Seguimiento a la Declaración de Estocolmo, que da seguimiento al proceso de reconstrucción y posteriormente al de transformación de Honduras después del huracán Mitch (1998), conformado por Alemania, Canadá, España, Estados Unidos, Suecia, Japón, Italia, Países Bajos, Reino Unido, Francia, Suiza, Banco Mundial, BCIE, BID, FMI, PNUD y la Unión Europea

Misión Internacional se reúne con Comisión de Verdad : http://www.rel-uita.org/agricultura/palma_africana/mision_bajo_aguan/reunion_comision_de_verdad.htm

Horror en la Base Naval de Guantánamo: Decenas de enfermos mentales sufrieron torturas

Una treintena de presos del penal militar padecían enfermedades
psiquiátricas, varios intentaron quitarse la vida y al menos tres lo
lograron, en 2006, según documentos filtrados por Wikileaks a varios
diarios, que muestran a unos interrogadores obsesionados por dar con el
paradero de Osama Bin Laden y reflejan la violencia que marcaba las
relaciones entre guardianes y prisioneros.
 
La política de Guantánamo se basa en el ‘por si acaso’. Todo depende de su
‘posible’ relación con grupos terroristas, de los que según los informes,
solo un 22% de los presos han resultado ser de especial interés para los
Servicios de Inteligencia estadounidenses, del 78% restante su nivel
informativo era medio o bajo.
 
Modulá Abdul Raziq, de 40 años, consumía sus propias heces, bebía champú y
embadurnaba con excrementos su cuerpo desnudo en una celda de Guantánamo. Es
uno de los presos que menos tiempo ha permanecido en el penal, ocho meses, y
fue transferido a Afganistán en septiembre de 2002, antes de que comenzaran
los juicios que revisan el estatuto de combatiente enemigo.
 
El afgano logró la libertad no porque los norteamericanos reconocieran su
equivocación, sino porque su lamentable estado psiquiátrico “dificulta o
imposibilita obtener información durante los interrogatorios”, según señala
un informe secreto en el que el general de brigada Michael R. Lehnert, del
cuerpo de Marines de Estados Unidos, pide su repatriación a Afganistán.
 
Treinta presos en Guantánamo padecían enfermedades psiquiátricas,
depresiones profundas, graves trastornos de personalidad y varios
protagonizaron reiterados intentos de suicidio que en algunos casos se
consumaron, según las evaluaciones médicas a las que se les sometía en el
campo Rayos X al ingresar en el centro carcelario y que ahora salen a la
luz.
 
Los documentos secretos del Departamento de Defensa
norteamericano<http://www.elpais.com/articulo/internacional/abusos/Guantanamo/descubierto/elpepuint/20110425elpepuint_4/Tes>a
los que ha tenido acceso EL PAÍS demuestran que pese a su enfermedad
la
mayoría pasaron años encerrados antes de ser trasladados a sus países de
origen. La búsqueda de información primó por encima de la salud y como en el
caso del afgano Modulá Abdul Raziq solo fueron entregados cuando se comprobó
que su lamentable estado impedía obtener información de inteligencia fiable
sobre Al Qaeda y sus grupos asociados.
 
Modulá fue detenido en Afganistán por fuerzas antitalibanes y llegó a
Guantánamo en enero de 2002. El informe del general Lehnert señala que en
los primeros interrogatorios el preso aseguró que tenía problemas
matrimoniales, adicción a los narcóticos y que ya entonces se le
diagnosticaron síntomas de esquizofrenia y otras anomalías psicóticas.
Durante su traslado en avión hasta el penal tuvo que ser sedado y maniatado.
 
Desde su llegada exhibió “extremos comportamientos psicóticos” como rasgar
su uniforme, atar trozos de ropa en sus extremidades, consumir sus heces,
beber champú, orinar en su cantimplora, arrojar agua sucia y escupir a los
guardianes. “El equipo de psiquiatras asegura que el detenido número 356 es
incapaz de facilitar un testimonio veraz. Los interrogatorios en Guantánamo
han determinado que no es miembro de Al Qaeda. Debido al estado mental, el
detenido es incapaz de facilitar información real o de cualquier
naturaleza”, aseguró el general en su informe.
 
La enfermedad de Modulá Abdul se convirtió en un problema para los
guardianes de Guantánamo. “El detenido 356 es un problema de seguridad en el
campo Rayos X donde sus acciones agitan a otros detenidos y obligan al
personal a centrarse en él”, argumenta Lehnert. “Recomiendo que sea
trasladado del campo y repatriado a Afganistán para que sea tratado por las
propias agencias (de inteligencia) de su país”. El general estima que un
tribunal lo declararía incapaz y cree improbable que las autoridades afganas
le permitan volver a unirse al enemigo.
 
En Guantánamo se han producido docenas de intentos frustrados de suicidio
entre la población reclusa, según revelan los informes de evaluación del
Departamento de Defensa de EE UU. La salud del detenido es el primer
parámetro que recogen estos informes secretos después de los datos
personales, nombre y apellidos, alias, lugar de nacimiento y nacionalidad. A
la mayoría de los presos se les atribuye buena salud, aunque en muchos casos
se recogen a continuación un rosario de dolencias o carencias físicas
importantes.
 
Juma Muhamed Abd al Latif al Dosari, de 38 años, natural de Bahréin, ostenta
el récord del campo. Su informe le atribuye hasta una docena de “serios”
intentos de suicidio. “El más reciente fue en diciembre de 2005, cuando se
cortó el cuello”, recoge su ficha fechada en julio de 2006 y firmada por el
contraalmirante Harry B. Harris. “Tiene un importante desorden depresivo,
personalidad limitada con trato pasivo y agresivo…”, continúa el párrafo que
arranca con la siguiente frase: “El detenido goza de buena salud”.
 
Ha pasado cinco años en Guantánamo, donde se le consideraba como un preso de
alto riesgo y alto valor de inteligencia por haber reclutado supuestamente a
una célula de yihadistas en Búfalo (EE UU). Un recluso le identificó como
cocinero de Al Qaeda. Fue transferido a Arabia Saudí.
 
El saudí Mishal Awad Sayaf Alhabiri, de 31 años, intentó suicidarse
colgándose en su celda y sufrió “significantes daños cerebrales por la
pérdida de oxígeno” hasta terminar en una silla de ruedas. “Ha estado
hospitalizado desde entonces y tiene impredecibles emociones y
comportamientos. Sufrió lesiones en la cabeza por un accidente de
motocicleta a los 18 años. También sufrió una amputación de su dedo índice
izquierdo y ha sido tratado aquí por depresión”, reconoce su informe,
fechado en 2004. Pese a que su evaluación aseguraba que el valor de
inteligencia de este preso era bajo, permaneció en Guantánamo durante tres
años hasta ser entregado a Arabia Saudí por recomendación del general de
brigada Jay W. Hood.
 
Pese a que en 2004 el Departamento de Defensa de EE UU hizo un informe sobre
Sahakruj Hamiduya, preso uzbeko de 31 años, en el que recomendaba su entrega
a otro país porque no era miembro de Al Qaeda ni representaba una amenaza,
permaneció siete años en su celda hasta que fue transferido a Irlanda en
2009. Este estudiante de taekwondo, que confesó haber ido a Afganistán a
participar en la yihad contra los infieles para vengar la muerte de un
familiar, se intentó suicidar en dos ocasiones con un trozo de sábana.
Sufría alucinaciones. Su informe advierte que pese a no haber participado en
acciones terroristas ni tener significados lazos con estas organizaciones
“su conducta agresiva y pasado familiar lo convierten en un atractivo
objetivo para el futuro reclutamiento”.
 
Yasser al Zahrani murió en su celda de Guantánamo con 21 años. Según el
Ejército norteamericano se suicidó con su sábana el 10 de junio de 2006, el
mismo día que otros dos presos, en una acción coordinada de protesta. Había
entrado al campo con 17 años y en su ficha se aseguraba que su nivel de
riesgo era medio y el de inteligencia bajo. Murió tres meses después de que
se redactara su evaluación, en la que no se cita ningún riesgo de suicidio.
Los familiares y abogados de los tres presos cuestionan la versión oficial.
 
A ojos de los psiquiatras militares, la enfermedad de algunos presos se
transforma en peligro de militancia en los grupos yihadistas. Zakir Yan
Hasan, uzbeko de 37 años, al que le diagnosticaron depresiones, es un buen
ejemplo de lo que a juicio de los jefes del penal supone un riesgo potencial
porque “sus alteraciones psicológicas le hacen vulnerable al reclutamiento y
manipulación de las organizaciones extremistas, las cuales explotarían su
vulnerabilidad para utilizarlo en actividades terroristas”, dice su informe.
Zakir era mecánico de coches en un taller de su pueblo y acabó entrenándose
en Al Faruq, uno de los campos terroristas de Al Qaeda. Tras cuatro años en
Guantánamo fue entregado a Albania.
 
En esa misma lista de enfermos de riesgo figuró durante años Ayman Said
Abdulá Batarfi, de 41 años, médico yemení de Osama Bin Laden en las cuevas
de Tora Bora (Afganistán). “Tiene buena salud, pero pobre estado mental…
paranoia y esquizofrenia. No es dócil con el tratamiento a consecuencia de
su psicosis”, dice su informe secreto. Su cercanía al jefe de Al Qaeda, a su
escudero egipcio Ayman al Zawahiri y a los combatientes yihadistas a los que
asistió durante la invasión norteamericana de Afganistán en 2001 ha sido el
argumento principal para mantenerlo preso durante siete años hasta su
entrega a Yemen en 2009.
 
“El detenido es extremadamente inteligente y ha facilitado mucha información
sobre sí mismo y otros asociados a la ONG Wafa Humanitarian Organization
(para la que trabajaba)”, dice el contraalmirante Buzby en su evaluación. La
lista de la potencial información que podía facilitar en los interrogatorios
es interminable. Un recluso que luchó en Tora Bora le acusó de hacerse el
loco.
 
Los ancianos con demencia senil y depresión también pueden ser terroristas,
según los parámetros que rigen en Guantánamo.
 
El afgano Mohamed Sadiq, de 89 años, entró en el penal el 4 de mayo de 2002
y fue sometido a la prueba del polígrafo, donde se demostró que no sabía
manejar el teléfono satélite Thuraya que encontraron en un registro en su
casa. Tampoco conocía la identidad de una lista de teléfonos sospechosos de
estar relacionados con el movimiento talibán. Pasó cuatro meses encerrado en
su celda hasta que un informe del general de división Michael E. Dunlavey
recomendó su entrega a las autoridades afganas por su enfermedad y porque no
tenía “ningún valor de inteligencia para EE UU”.
 
El manual del interrogador
 
Cualquiera que interrogue a alguno de los detenidos en el penal de
Guantánamo debería saber la diferencia entre “la gran yihad” y “la pequeña
yihad”. La primera es un proceso íntimo que viene a ser el esfuerzo por ser
un buen musulmán. La segunda, que incluiría “luchar para proteger a otros
musulmanes”, “se ha popularizado recientemente como la guerra santa”,
explica uno de los manuales para interrogadores de la prisión estadounidense
en la isla de Cuba a los que han tenido acceso este diario y otros medios
internacionales.
 
El Departamento de Defensa de EE UU elaboró esa y otras guías para que los
interrogadores y los analistas pudieran contextualizar, y comprender, la
información que recibían de los presos. El objetivo era doble: conocer sus
actividades previas a ser encarcelados y también “la intención del detenido
de suponer una amenaza terrorista [en el futuro para Estados Unidos o sus
aliados] si tuviera la oportunidad [de hacerlo]“.
 
Uno de los manuales, que ocupa apenas cuatro folios y entre sus varias
fuentes cita la enciclopedia Wikipedia, empieza con una “breve historia del
conflicto de Afganistán” resumida en 10 líneas: desde la invasión soviética
de 1979 hasta que los talibanes tomaron el control del país, en 1996.
 
Otro de los manuales -titulado Matrices de indicadores de amenaza para
combatientes enemigos- detalla un largo listado de hechos que deben ser
tenidos en cuenta al evaluar si el arrestado en cuestión es miembro o
colaborador de la red Al Qaeda. El abanico es amplísimo. Incluye llevar un
reloj Casio de un modelo determinado, un teléfono satélite o dinero en
billetes de 100 dólares. Y una nota a pie de página explica a interrogadores
y analistas: “Es poco probable que un detenido sin trabajo y que lleve
cierto tiempo en Afganistán tenga un billete de 100 dólares. Y es conocido
que los líderes de Al Qaeda han repartido billetes de 100 dólares para
ayudar a los luchadores cuando escaparon de Afganistán”.
 
Otros indicadores son haber asistido a la boda de un hijo de Osama Bin
Laden, haber “viajado a Pakistán o Afganistán utilizando las rutas
generalmente utilizadas por la red terrorista Al Qaeda”, rutas que detalla
el documento o haber frecuentado ciertas mezquitas incluidas una de Quebec,
otra de Lyon y otra de Milán además de templos islámicos en Karachi o Saná.
 
Los documentos también detallan respuestas de los arrestados que deben hacer
saltar las alarmas al interrogador porque son, según EE UU, tapaderas
habitualmente utilizadas por miembros de Al Qaeda. Recomienda no fiarse
cuando alguien con educación básica asegure que iba a Afganistán a estudiar
o enseñar el islam. O señala que “viajar a Afganistán por cualquier motivo
tras los ataques terroristas del 11-S es seguramente una invención total
siendo la intención real apoyar a Osama Bin Laden mediante hostilidades
directas contra las fuerzas de EE UU”.
 
El Departamento de Estado alerta a los interrogadores sobre tácticas que
pueden usar los detenidos: “hablar lentamente”, cosa que “aburre y frustra
al interrogador”, “pedirle que repita la pregunta” o enredar al funcionario
en una discusión irrelevante, a menudo sobre cuestiones religiosas.
 
Las guías incluyen pautas para que los interrogadores de Guantánamo evalúen
y clasifiquen a los prisioneros: pueden recomendar que sigan encarcelados,
que sean transferidos o que sean excarcelados en función del riesgo que
suponen en opinión de las autoridades estadounidenses y cuán valiosa sea la
información que facilitan. Uno de los motivos para ser etiquetado como de
riesgo alto es “si [el preso] ha recibido entrenamiento terrorista avanzado
o posee destrezas únicas y la intención de apoyar futuras acciones
terroristas”.
 
El riesgo, en cambio, es de nivel medio “si posee algunas destrezas
especiales, educación u otras aptitudes para dirigir o apoyar el terrorismo
y es candidato a estar implicado en terrorismo en el futuro”. Se considera
que el riesgo es bajo, entre otras razones, “si ha tenido poca o ninguna
relación con terroristas, grupos terroristas o redes de apoyo a
terroristas”. Advierte el documento de que los indicadores “no son pruebas
de la culpabilidad o inocencia del detenido” sino meros indicadores de la
amenaza que supondrían de ser liberados.
 
*(Con información de El País y The Guardian)*
 

Bajo Aguán: *Cacería humana contra los campesinos organizados* Otras dos muertes enlutan la lucha por la tierra

por: Giorgio Trucchi*
 
 
*Suman 25 los campesinos asesinados en el Bajo Aguán entre enero de 2010 y
abril de 2011, en el marco de un conflicto agrario que se ha caracterizado
por la constante y sistemática violación a los derechos humanos y por la
impunidad de la que gozan los asesinos.*
 
 
 
El pasado 19 de abril fueron encontrados los cuerpos sin vida y brutalmente
mutilados de * Tarin Daniel García Enamorado*, de 26 años, y de su
suegro *Carlos
Alberto Acosta Canales*.
 
 
 
* Tarin Daniel García* era miembro del Movimiento Unificado Campesino del
Aguán (*MUCA*) y socio de la empresa Productores de Colón, una de las cuatro
que conforman el asentamiento La Concepción.
 
 
 
Según testigos que prefirieron mantener el anonimato por temor a las
represalias, los dos asesinados habrían sido secuestrados días antes por
guardias de seguridad de los terratenientes *René Morales* y *Reinaldo
Canales*, en las cercanías de las plantaciones de palma africana de
propiedad de esos dos empresarios.
 
 
 
“Estos asesinatos se enmarcan en un clima de fuerte represión que estamos
viviendo en la zona del Bajo Aguán -dijo a *Sirel* el directivo del *MUCA*,
* Yoni Rivas*-.
 
 
 
En la última semana han arreciado las amenazas de muerte, las persecuciones
con vehículos sin placa y los atentados contra miembros de las
organizaciones campesinas.
 
 
 
Condenamos estos asesinatos de nuestros compañeros -continuó *Rivas*-, y
denunciamos la falta de voluntad del gobierno para cumplir con el acuerdo
que firmó hace un año con el *MUCA*”.
 
 
 
Ante esta situación y la campaña de desprestigio y criminalización de la
lucha campesina por el acceso a la tierra, el *MUCA* decidió iniciar una
toma de carretera indefinida a la altura del desvío de Braulio, en la margen
izquierda del río Aguán.
 
 
 
“Los terratenientes están usando sus medios de comunicación para acusarnos
de haber herido y asesinado a guardias de seguridad, lo cual es falso.
Quieren criminalizar nuestra lucha, aunque todo el mundo sabe que los
criminales son ellos.
 
 
 
Vamos a mantenernos movilizados, exigiendo el cumplimiento de los acuerdos
firmados en abril de 2010 y el cese de la represión”, concluyó el directivo
del *MUCA*.
 
 
 
* Los terratenientes no quieren ceder*
 
*  *
 
Según el director ejecutivo de *FIAN Internacional en Honduras*, *Gilberto
Ríos*, los terratenientes y productores palmeros del Bajo Aguán no quieren
ceder en nada, y la situación de pobreza y de falta de acceso a la tierra en
la zona podría radicalizar el conflicto.
 
 
 
“Las familias campesinas están entre la espada y la pared. No tienen acceso
a la tierra, ni al trabajo, y van a reaccionar de diferentes maneras porque
tienen que sobrevivir.
 
 
 
La situación de los campesinos, sobre todo los del *MUCA*, es muy delicada.
La cantidad de tierra que se les ha dado mediante los acuerdos firmados con
el gobierno es muy poca con respecto al número de familias que lo integran.
 
 
 
Además -continuó *Ríos*-, han sido estigmatizados y engañados, porque el
acuerdo ha servido para desmovilizarlos y lograr que se retiraran de las 26
fincas que habían recuperado. Los reubicaron en seis fincas y no han
cumplido con el resto del acuerdo.
 
 
 
Ahora los campesinos no tienen alternativas y ya están planteando nuevas
tomas de tierra. La situación es explosiva y podría recrudecer el conflicto,
con más violencia, persecución y muertes”, concluyó el directivo de *FIAN
Internacional*.

Las bases del FNRP avanzamos y confiamos en la dirigencia, aunque no sea "tan sabia"

A nadie se le puede quitar el derecho de expresarse como miembro del FNRP,
cuando se le conoce su participación en el mismo porque es parte de las
actividades. Pero nadie que no haya sido electo para representar a un sector
geográfico o social puede decir que habla a nombre de las bases del Frente.
 
En la internet circulan muchas opiniones, algunas muy bien intencionadas y
otras aparentemente que buscan propósitos muy personalistas . Erróneamente
algunos que conocen del Frente a través de la internet, sobre todo fuera del
país y la capital, perciben que se está dando grandes contradicciones y
hasta rompimientos, lo cual está muy alejado de la realidad.
 
 Por muy bonito, muy abundante o muy frecuente que alguien escriba; eso no
le da derecho a considerarse la voz de las bases del Frente. Nos ha costado
bastante avanzar en crear una estructura orgánica, todavía en construcción.
Pero hasta ahora no he visto en la red ningún comunicado de alguna directiva
municipal o departamental atacando a la Coordinación nacional del Frente,
por lo tanto no es correcto decir: “las bases están criticando fuertemente a
la dirigencia” “Hay gran confrontación” “Se están dividiendo”.
 
 Por acá, a cientos de kilómetros de la capital, nos esforzamos por cumplir
cada llamado a la acción y por superar las múltiples debilidades de todo
tipo, individuales y colectivas. De eso estuvimos hablando todo el martes
santo en una jornada de formación en El Progreso.
 
Salimos airosos con los dos paros cívicos, seguimos en actividades en
defensa de la educación pública y nos preparamos para nuevas acciones.
 
Ya estamos trabajando en como impulsar la autoconvocatoria y procuraremos
dar buenos aportes para la nueva constitución y definir que es la
refundación del país. Pero estamos claros que la nueva Carta Magna, por muy
buena que sea, se quedaría como un adorno si no tenemos la fuerza para que
se vuelva Ley General de la República y además la fuerza para que se cumpla.
 
Por eso mantenemos nuestra posición clara: El Frente debe crear su propio
instrumento político para derrotar a los golpistas y sacarlos del control
del gobierno, al tiempo que consolidamos al frente como la fuerza social
capaz de empujar las transformaciones desde abajo.
 
 En los municipios no hay tal “Gran confrontación”. Seguimos la línea de los
acuerdos de la Asamblea Nacional del 26 de febrero: No descartamos ninguna
forma de lucha. Hasta ahora nadie plantea realmente otra vía que no sea la
electoral para desplazar a los golpistas del control del gobierno. Estamos
de acuerdo que NO podemos ir a elecciones si no se dan las condiciones que
también la Asamblea aprobó; pero las condiciones no se crean solas, hay que
crearlas, y estar listos para el momento que nos toque.
 
 Hasta donde mi análisis alcanza los cuatro puntos planteados por Mel, Juan
y Gilberto en Caracas resumen nuestra demanda política, en términos
generales. Desde luego que puede afinarse, a eso vamos a la reunión de la
conducción nacional ahora en abril, hay varias cosas que hay que
desmenuzarlas y clarificarlas, los enemigos siempre tienen una trampa
preparada. Tampoco esperemos que en una mediación lograremos que la
oligarquía se convenza de la justeza de nuestra lucha y nos entregue el
poder.
 
 Gracias por todos las opiniones que han dado en este ciber espacio, pero no
pretendan que las tomemos al pie de la letra, pues sabemos que cada quien
tiene un poquito de la verdad y los de las “conducciones”, al nivel que sea,
también pensamos. Sugiero que algunas críticas a los compañeros dirigentes,
que me parecen válidas y necesarias, se hagan mas fraternas, sin quitarle
fuerza, pero canalizarlas a los espacios correspondientes no en este espacio
tan público, no demos armas extras a los enemigos.
 
 Las dirigencias se eligen para que tomen decisiones porque la Asamblea no
puede estar permanentemente reunida. Es posible lograr mayor participación
dentro de las estructuras de conducción a todo nivel, pero demos el margen
de libertad necesario para actuar.
 
 Son tantas y tan inmensas las tareas, es tanto el espacio, que no hay
excusas de “Me excluyen” “No me dejan participar” “No me toman en cuenta”.
No solo pidamos participar en decidir como hacer las cosas, sino también en
hacerlas. Hay terreno de sobra fuera de la realidad virtual.
 
 Quien quiera hablar a nombre de las bases, trabaje con ellas, gánese su
respeto, seguramente la gente le escogerá para que le represente y entonces
podrá hablar a nombre de ellas en las instancias correspondientes. Ninguno
es experto en Honduras en dirigir un movimiento como el FNRP, porque nunca
había existido algo igual; pero tengan la confianza de que haremos lo
posible por aprender y trataremos de aportar lo mejor.
 
Estamos optimistas, creemos que estamos avanzando. Porque caminamos, siempre
corremos el riesgo de tropezarnos, pero eso no nos impide continuar.
 
 Fraternalmente:
 
*Bartolo Fuentes
Coordinador Departamental de Yoro
Miembro de la Conducción Nacional*

Honduras: de “República Bananera” a “República Palmera”

Recientemente se ha desatado un escándalo internacional en torno a una serie
de paquetes financieros que el conocido terrateniente hondureño Miguel
Facussé esta gestionando con diferentes instituciones púbicas y privadas a
nivel mundial. El monto llega a varias decenas de millones de dólares (1),
pero en realidad se desconoce la magnitud de los proyectos que, a través del
Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) de la Naciones Unidas, (2) se otorga a
la beneficiaria  Corporación Dinant con el propósito de contrarrestar el
impacto de las emisiones de carbono mayormente producidas en el norte
industrial, uno de los grandes proyectos dentro del marco del protocolo de
Kioto, criticado por vender el derecho a contaminar sin combatir el problema
de real. Debido a las numerosas denuncias de violaciones de derechos humanos
en el Bajo Aguan, algunas de estas instituciones han anunciado el termino de
estos proyectos como el caso de la financiera alemana DEG o el gigante
energético europeo Electricité de France S. A. (EDF), constituyendo un golpe
al proyecto de expansión de Palma Africana de Miguel Facussé. Pero aun falta
ver la capacidad de cabildeo de la resistencia internacional para convencer
al Banco Mundial, al BID y al gobierno británico entre otros para detener
estos proyectos, este ultimo respondió un llamado de varias organizaciones
expresando que aun necesita “evaluar si acciones ulteriores por parte del
gobierno británico serian apropiadas” en una carta de Abril de 2011 mientras
el MDL se reunía en Bangkok.
 
Pero ¿Qué hay detrás de todo esto?  Más allá de las violaciones a los
derechos humanos ¿En primer lugar, por qué seria ecológicamente amigable
invertir en un proyecto de  Palma Africana en Honduras? ¿Cómo se relaciona
la injusticia al cultivo de la Palma?
 
Los proyectos de biomasa no solo producen energía que sigue siendo
contaminante, como los bio-carburantes, sino que para producir esa biomasa
se usan tierras de gran fertilidad en lugar de ser empleadas para producir
alimentos en el contexto de la crisis alimentaria que ha repuntado de nuevo
este año, y de la cual occidente principalmente culpa a China por el aumento
en su consumo de carnes.
 
En medio de la crisis de Dinant la prensa local hondureña citó a Miguel
Facussé promoviendo la idea que “necesitamos sembrar más palma para combatir
la crisis petrolera<http://www.latribuna.hn/2011/04/12/cultivo-de-palma-africana-es-solucion-para-crisis-petrolera/>”
y sugiriendo que Honduras tendría que aumentar a unas 300,000 a 500,000
hectáreas su área de producción de Palma Africana en los próximos años.
Actualmente existen alrededor de 90,000 hectáreas. En realidad los prestamos
en el marco del MDL están sirviendo para financiar esa expansión, al mismo
tiempo que el aparato mediático internacional repite que los biocombustibles
son una fuente de energía ecológica o “verde”, insistiendo en lo que muchas
organizaciones ambientalistas llaman “falsas soluciones” al cambio climático
ya que no reducen las emisiones totales de CO2 de los países
industrializados.
 
Por otro lado, los grandes ganadores de la crisis financiera de 2008 fueron
los especuladores de alimentos (Financieras de Wall Street) y las
corporaciones agroalimentarias (Cargill, Monsanto etc.) que comenzaron a
especular con “commodities” en cantidades nunca vistas (3), subiendo a más
de 900 millones la cifra de personas que viven con hambre en el mundo.
Mientras los funcionarios de la FAO a nivel mundial se dedican a pronunciar
verdades incompletas y siempre pronuncian la palabra China en sus primeras
oraciones. Poco se habla de cómo la soberanía alimentaria de los países del
sur se ve más amenazada por la retención de las exportaciones de granos
desde Norteamérica y Europa Occidental que usan ahora para producir
bio-carburantes, cuando ya se había creado la dependencia debido a los
cuestionados subsidios, y en gran parte también por la falta de acceso a los
medios de producción por parte de los hambrientos del mundo que en su
mayoría son habitantes rurales.
 
En Honduras, el Cultivo de Palma Africana, se remonta a los años 70’s cuando
las cooperativas de la Reforma Agraria se formaron y después de pocos meses
dejaron el cultivo de granos básicos para producir Palma y su subproducto
aceite, entrando en una dinámica de agro-exportación, ingreso de divisas y
economía de mercado. El auge de la Palma contribuyó a la formación de
grandes empresas conformadas a su vez por cooperativas de primero y segundo
grado como Coapalma y Hondupalma.
 
Lo que se tiende a obviar en el proceso de Reforma Agraria es que ese cambio
fue impuesto, primeramente por los técnicos de la FAO dirigidos por Clodomir
Santos de Morais, y muy probablemente por los técnicos economistas de USAID
en las formulaciones de los proyectos principales y periféricos, en un
momento que el gobierno gozaba de gran popularidad por su estructurado plan
de desarrollo en el que la Reforma Agraria tenía no solo un rol central sino
que era observada con admiración por la totalidad de la opinión pública
hondureña. Nadie iba a cuestionar que los préstamos para introducir la Palma
Africana provenían del Banco Interamericano de Desarrollo y otras agencias
internacionales que en aquel momento gozarían de mayor prestigio, sobre todo
entre los teóricos del paradigma estructuralista quienes probablemente
miraban este proceso como apoyo al modelo de industrialización por
sustitución de importaciones (ISI).
 
Los técnicos del INA justifican la introducción de la Palma con situaciones
climáticas y de adaptación del cultivar a las condiciones de la costa norte
de Honduras en general. Pero aun hoy en día encontramos proyectos de
desarrollo implementados por subsidiarias de USAID como Technoserve para el
apoyo al sector palmero de cooperativas conformadas en el Bajo Aguan.
También aun hoy en día, se usan los mismos postulados para defender el
cultivo de la Palma y se obliga a las nuevas Empresas Asociativas Campesinas
( ya no se promueve el cooperativismo) a plantar Palma Africana como
garantía de pago por la recuperación de las tierras por parte del INA, como
sugerido por la Ley de Modernización del Sector Agrícola de 1992.
 
Esto nos dice que si bien la Reforma Agraria era un derecho que se le
concedió a Honduras para desmovilizar movimientos armados para la liberación
nacional, este no iba a ser manejado de una manera completamente soberana y
la Palma, fuente de riqueza campesina, también representaba una vía para
balancear el acceso a aceites ricos en energía al norte industrial, que en
ese momento promovía proyectos palmeros en varios países del sur, sobre todo
en América Latina, África Occidental y Malasia e Indonesia en el Sudeste
asiático. Las instituciones de desarrollo internacional tienen una larga
trayectoria en imponer o privilegiar a los cultivos de agro-exportación o
externo (cash crops), por sobre los cultivos para consumo familiar o interno
(food crops) para así proveer de materias primas baratas y procesarlas en
mercancías mucho más caras que a su vez exportan al sur global, como el
Chocolate. Cuando estas materias primas suben de precio las alarmas de la
cooperación internacional suenan e introducen en algunos países proyectos
millonarios para convertir a Honduras, por poner un ejemplo, en el principal
productor de Cacao de América Central, o a Vietnam, en el principal
productor de Café del Sudeste asiático etc y así prevenir que los precios se
disparen demasiado.
 
Siguiendo con la Palma, en los años 60s en Colombia, cerca de 18,000
hectáreas de Palma Africana fueron plantadas. Hoy Colombia se ha convertido
en el primer productor de Palma del continente Americano, y ahora 35% de su
producto se exporta como bio-combustible. En 2006, la Federación de
Productores de Palma, FEDEPALMA, reportó que el cultivo de la palma africana
se estaba expandiendo a un millón de hectáreas. Esta expansión ha sido
financiada, en parte, por la Agencia Internacional de Desarrollo de los
Estados Unidos (USAID) (4).
 
Por otra parte, el gobierno de Barak Obama acaba de nombrar a una
especialista en bio-combustibles como embajadora de ese país para Honduras,
Lisa Kubiske, una especialista en ciencia, agricultura y negocios; Kubiske
fue condecorada con el Honor Superior del Departamento de Estado por sus
esfuerzos en el sector de la cooperación en bio-combustibles entre los
Estados Unidos y Brasil. Annie Bird, explica en un reciente artículo como
extrañamente se nombra una embajadora sin experiencia previa en ese puesto
para un país en conflicto central como es Honduras y su relación con el plan
agro-energético.
 
*Una alternativa al monocultivo *
 
Para ilustrar lo anteriormente discutido analizamos el caso de el grupo de
mujeres “10 de Junio” del Jardín Clonal, en San Juan Pueblo, formado por 5
EACPs (Empresa Asociativa Campesina de Producción) con un total de 53
familias. El grupo, muy citado incluso a nivel internacional, se encuentra
en la actualidad en un dilema entre seguir diversificando su producción
agrícola que se compone de hortalizas de patio, legumbres y tubérculos,
granos básicos y ganadería vacuna sin tener posesión legal sobre las
tierras, o aceptar un préstamo de alrededor de un millón de lempiras opción
que el INA les da como requisito para otorgar la titulación de las tierras
(69 has) ya que éste les sirve como garantía de pago; los fondos servirían
para plantar la totalidad del área que les pertenece con Palma Africana. Los
técnicos del INA de la región de Atlántida dicen que solo con Palma Africana
podrá el grupo pagar las tierras recuperadas en el marco del decreto 18-2008
(que ahora se encuentra derogado). Sin embargo, ha surgido una discusión al
interno del grupo; hay varias miembros que no ven con buenos ojos sembrar
más palma, ya que en las casi 70 hectáreas viven al menos 300 personas y es
más conveniente para su sobrevivencia sembrar productos de consumo familiar
y vivir de lo que les provee la agricultura diversificada en lugar de
comprar productos en el mercado con dinero efectivo. Doña Elia Román ilustra
lo que el INA les está sugiriendo “Los técnicos del INA vinieron aquí a
decir que tenemos que sembrar toda la tierra con Palma, pero yo le digo al
grupo que si vamos a aceptar ese dinero será para comprar más tierra y no
para sembrar Palma aquí, en este pedacito que tenemos, porque la Palma nos
va a afectar y nos vamos a quedar sin nuestros alimentos. Ellos dicen que
con la Palma vamos a poder pagar la tierra al gobierno y que si seguimos con
granos y tubérculos no vamos a poder pagar y vamos a perder las tierras”.
 
En realidad, para el grupo, los ingresos de la Palma serian muy bajos para
lograr una canasta básica. Esto lo saben porque ya cultivan 10 hectáreas de
Palma Africana, que también fue sugerida hace más de 5 años por el INA, y
los ingresos que de las cosechas han obtenido no son suficientes. Para
cubrir las necesidades de una familia rural se necesitan al menos 14
manzanas de Palma Africana (5) y se sabe que son suficientes 5 manzanas de
agricultura diversificada para el mismo fin, sin contar con el factor de la
fluctuación de precios del fruto y del aceite de la palma que lo dicta el
mercado internacional o las amenazas de plagas que azotan más fuertemente al
monocultivo que a los cultivos tradicionales por estar en ecosistema
diversificado.
 
Este es uno de los raros casos en donde se puede observar de manera real una
pequeña batalla entre el monocultivo propuesto por el mundo corporativo (que
en este caso usa al INA como promotor), el nuevo actor representado por el
mundo de los créditos de carbono, y la agricultura basada en sistemas
campesinos diversificados, que los científicos de la resistencia mundial han
podido conceptualizar durante el último quinquenio con el a veces abstracto
nombre de Soberanía Alimentaria.
 
En este contexto, la institucionalidad cubana de la década de los 80s
descubrió a tiempo que el monocultivo del azúcar había causado un gran
problema para la economía de esa nación caribeña, un problema que se hizo
más evidente durante el periodo especial de los años 90s. Desde entonces, la
nación se vio inmersa en una era de cambios estructurales sin precedentes,
reubicando y actualizando a todos los trabajadores agropecuarios, pero sobre
todo en la destrucción de un paradigma de desarrollo a sustituir por uno
nuevo, hacia la conversión, que continua hasta hoy, a un sistema de
producción basado en los principios de la agro-ecología, de la
diversificación, de la potenciación de los recursos locales, de la
autosuficiencia y del uso de los conocimientos campesinos ancestrales. Para
ello, todo el aparato estatal, y sobre todo, los centros de investigación
científica, de la formación vocacional rural y la educación media y
universitaria del sector, están viviendo una transformación radical (6).
 
Queda así al descubierto cómo la lucha por la tierra en Honduras,  y la
catástrofe humana que conlleva, se encuentra en un marco estructural mucho
más complejo de lo que pensábamos, en donde la imposición del cultivo de
Palma Africana representa un anzuelo para después, el pez, ser ingerido por
la voracidad del capitalismo salvaje y se coloca muy lejos de representar
cualquier solución válida.
 
El ejemplo cubano, también conocido como la última reforma agraria del siglo
XXI, es el único que en la actualidad se puede citar como soberano a nivel
mundial y aunque aun hoy no puede prescindir de las importaciones
estratégicas de alimentos; éste ha proporcionado un camino claro y decisivo
hacia sistemas alimentarios que brindan justicia a la sociedad. En Honduras,
existe actualmente un retroceso en ese camino, en donde la Palma Africana
nos lleva  un callejón sin salida, lleno de violencia y otras injusticias.
 
*Notas*
 
(1) En US$; Banco Mundial 15 millones, BID 7 millones, DEG 20 millones, EDF
20 millones y el Gobierno Británico 30 millones.
(2) UNFCCC United Nations Framework Convention on Climate Change  - Marco de
Naciones Unidas para el Cambio Climático
(3) Telesur, Mesa Redonda, Jueves 21 de abril de 2011. UNAM / Food
Rebellions, Erik Holt Gimenez y Raj Patel, Food First Institute, Oakland,
California, 2009.
(4) http://en.wikipedia.org/wiki/Palm_oil
(5) Conversaciones en el Instituto Nacional Agrario.
(6) Agricultura Sostenible y Resistencia; Transformando la Producción de
Alimentos en Cuba. Fernando Funes, Luis Garcia, Martin Bourque, Nilda Perez
y Peter Rosset. Co-publicado por Food First Books, Asociación Cubana de
Extensionistas Agrícolas y Forestales, Centro para el Estudio de la
Agricultura Sostenible de la Universidad Nacional Agraria de La Habana
(UNAH).

Unesco reitera petición de respeto al patrimonio cultural de Libia ante bombardeos

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para la Cultura, la Ciencia y la Educación (Unesco) reiteró este viernes que se respete el patrimonio cultural de Libia según lo establecido en la Convención de la Haya en conflicto armado, ante los bombardeos que las fuerzas imperialistas llevan a cabo en el país norafricano hace varias semanas.

El enviado especial de teleSUR a Libia, Rolando Segura, reportó a través de su cuenta en la red social Twitter que la  ''Unesco ha reiterado respetar patrimonio en Libia según Convención de La Haya Protección Patrimonio Cultural en conflicto armado''.

Este tratado fue aprobado en La Haya en el año 1954 algún tiempo después de terminada la segunda guerra Mundial

Segura indicó que una de las zonas arqueológicas de valor histórico que se encuentran en peligro por los ataques comandados por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es la de las Ruinas Leptis Magnam cercanas a la ciudad de Trípoli y que es uno de los cinco sitios libios inscritos como Patrimonio  Mundial.

''Leptis Magna fue relevante metrópoli de la república de Cartago, y después del Imperio Romano'',  señaló Segura.

El periodista de teleSUR, reseñó una declaraciones recientes de una colega francesa de nombre Anne Barrier en las que afirmaba que ''ni la OTAN, ni el pueblo libio deberían destruir nada de esto''.

Sumado a esto, la directora de la Unesco, Irina Bokova, afirmó que el ''patrimonio libio da fe de grandes logros técnicos artísticos antepasados'', indicó Segura.

Desde el pasado marzo, La Unesco  ha advertido los riesgos que corre el patrimonio libio y ha instado tanto a  la población de este país como a las naciones que llevan a cabo los ataques a cuidar estas ruinas.

"Pedimos a las fuerzas de la coalición y al gobierno libio que se alejen en sus operaciones", expresó la portavoz de prensa de esta agencia de la ONU, Lucía Iglesias, cuando comenzaron los bombardeos a Libia.

Además de Leptis Magna también figuran en la lista de patrimonios arqueológicos libios amenazados, las ruinas de Sabratha, la antigua ciudad desértica de Ghadames y las ruinas de Cirene, todas cercanas a Trípoli.

A éstas se suman las pinturas rupestres de Tadrart Acacus, situadas en la región desértica cercana a Argelia. Sus imágenes más antiguas tienen unos 14 mil  años.

*
Las Ruinas Leptis Magnam es una de las zonas arqueológicas amenazadas por los ataques de la OTAN. (Foto :Archivo)

Capitalistas salvajes crean crisis para continuar asaltándonos.por David Brooks

Congresistas yanquis forman parte del 1 por ciento que se roba el 40 por ciento de los recursos y riquezas del Planeta Tierra.
Estos asaltantes o ricos son financiados por los pobres y despedido.


Podría ser el asalto más grande de la historia, más lucrativo que los robos más famosos de joyas, piezas de arte, bancos, oro ; el más atrevido y mejor planeado y ejecutado jamás, mucho más allá de lo máximo imaginado en novelas y películas, y, hasta la fecha, ninguno de los responsables ha sido detenido ni mucho menos enjuiciado.
Augmenter policeDiminuer police

Por el momento, ha sido el crimen perfecto. Continúa el robo hoy día, frente a la cara de todos, y los responsables y sus cómplices no están escondidos ni han asumido otras identidades. Casi todo lo que han hecho es público y conocido.

Los director de películas documentales más destacados y premiados del país lo han capturado. Michael Moore afirmó que ante toda la retórica política de que hay que hacer ajustes para reducir el déficit y la deuda gubernamental, el hecho es que no se está enfrentando ninguna bancarrota, ya que « el país está inundado en riqueza y efectivo. Sólo es que no está en manos de ustedes. Ha sido trasladado, en el atraco más grande de la historia, de los trabajadores y consumidores a los bancos y los portafolios de los súper ricos ».

Charles Ferguson fue premiado con el Óscar por mejor documental este año, Inside Job, que documenta las maniobras de financieros, ejecutivos empresariales, políticos y economistas académicos que llevaron a la crisis económica más severa desde la gran depresión. Al pronunciar su breve discurso de aceptación ante millones de televidentes a nivel mundial, dijo que tenía que decir una cosa : que de los responsables de este desastre, que tanto daño ha causado a la gente, « ni un solo ejecutivo financiero ha sido encarcelado, y eso está mal ».

¿De qué tamaño es este robo ? El economista premio Nobel Joseph Stiglitz sintetiza : uno por ciento de los estadunidenses controlan ahora 40 por ciento de la riqueza de Estados Unidos, y cada año gozan de una cuarta parte del ingreso nacional. Sus ingresos se han incrementado 18 por ciento durante la última década, mientras los de ingreso medio han visto reducido su ingreso. Afirma que todo el crecimiento económico en las décadas recientes sólo ha beneficiado a los más ricos, convirtiendo a este país, en términos de desigualdad de ingreso, en uno de los peores del mundo avanzado, más bien en los niveles de Rusia e Irán.

En un artículo reciente en Vanity Fair, Stiglitz señala que los ejecutivos que ayudaron a provocar la recesión de los últimos tres años, y cuya contribución a la sociedad ha sido inmensamente negativa, han sido premiados por su trabajo con enormes bonificaciones.

De hecho, los ingresos en salarios, bonos y acciones para los altos ejecutivos se han disparado a niveles superiores a los tiempos antes de la recesión, que para ellos ya eran gloriosos. El ingreso medio de los ejecutivos en jefe en 200 de las principales empresas del país fue de 9.6 millones de dólares anuales en 2010, un incremento de 12 por ciento con relación a 2009, reportó el New York Times. En la lista de los mejores pagados, el primero es Philippe Dauman, de Viacom, cuyo ingreso fue de 84.5 millones de dólares ; otros en la lista son Ray Irani, de Occidental Petroleum, con un ingreso de 76.1 millones (un incremento de 142 por ciento comparado con su remuneración en 2009), y Lawrence Ellison, de Oracle, con 70.1 millones. Varios más tuvieron incrementos de ingreso de más de 200 por ciento.

Es decir, las grandes empresas estadunidenses festejan su prosperidad mientras casi todos los demás siguen padeciendo los efectos de la crisis (millones en el desempleo y perdiendo sus viviendas y uno de cada siete sufre « inseguridad alimentaria »). Las ganancias empresariales en el cuarto trimestre de 2010 se incrementaron 29.2 por ciento, el crecimiento más dramático en 60 años.

Así, poco después de ser interrumpido brevemente por la peor crisis económica, continúa el gran atraco.

¿Cómo se permite un traslado de estas dimensiones ? Stiglitz, entre otros, explica que el país, en lugar de tener, según la famosa frase de Abraham Lincoln, un « gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo », ahora es « del uno por ciento, por el uno por ciento, para el uno por ciento (el título de su artículo) ».

Recuerda que « virtualmente todos los senadores estadunidenses y la mayoría de los representantes en la Cámara son miembros del uno por ciento más rico cuando llegan, son mantenidos en sus puestos por dinero del uno por ciento más rico, y saben que si sirven bien al uno por ciento de arriba, serán recompensados por el uno por ciento más rico cuando dejen sus puestos ». Además, indica, en gran medida los encargados de políticas comerciales y económicas del ejecutivo también provienen de las filas de ese uno por ciento más rico.

Con ello, el gran empresariado y sus cómplices políticos han logrado ampliar el poder empresarial a niveles extraordinarios, tanto por fallos recientes en la Suprema Corte que anula restricciones en su participación financiera en contiendas electorales, junto con triunfos legislativos constantes en casi todos los rubros en que las empresas han deseado promover cambios para su beneficio, como también a nivel internacional, en los acuerdos comerciales que privilegian los intereses empresariales sobre normas laborales y ambientales.

No sorprende, entonces, que mientras el Congreso y la Casa Blanca, como también gobiernos estatales y municipales, debaten qué tanto recortar servicios sociales para los más necesitados y despedir a miles de maestros, enfermeras y hasta bomberos, casi nadie se atreve a proponer mayores impuestos a los más ricos y a las empresas, ni mucho menos fiscalizarlos por fraudes, robos y corrupción del proceso político (algo cada vez más legalizado). Al contrario : se habla de reducir aún más sus cargas tributarias, a pesar de que algunas no pagan nada : una de las empresas más prósperas y grandes del mundo, General Electric, que obtuvo miles de millones en ganancias, pagó exactamente cero en impuestos al tesoro público el año pasado.

Cuando un ciudadano, tal vez desempleado, con hambre, decide robar un banco o una empresa, sabe que enfrenta la casi segura posibilidad de ser encarcelado. Pero parece que aquí, cuando un banco o una empresa, un ejecutivo, decide robar, defraudar, corromper, y manipular al público, no enfrenta ninguna consecuencia.

Es el crimen perfecto. Por ahora...

VIDEO : Abuela Grillo

Adaptado de un mito ayoreo. Corto animado producido en The Animation Workshop en Viborg, Dinamarca, por The Animation Workshop, Nicobis, Escorzo, y la Comunidad de Animadores Bolivianos, el cual tiene el apoyo del Gobierno de Dinamarca.

Animado por 8 animadores bolivianos, dirigido por un francès, musica principal "Chillchi Parita" compuesta y cantada por Luzmila Carpio, embajadora de Bolivia en Francia, otras composiciones y arreglos por Pablo Pico, un proyecto danès, ayuda de produccion por un mexicano y una allemana.

Animated short-film produced in The Animation Workshop in Viborg, Denmark. By The Animation Workshop, Nicobis, Escorzo, and the Community of Bolivians Animators and is supported by the Danish Government. Animated by 8 bolivians animators, directed by a french, music by the bolivian ambassador in France, Luzmila Carpio, composed by another french, a danish project, hepled for the production by a mexican and german. Adaptaded from ayoreo myth.

La derecha y su fábrica de mentir. Por Atilio Boron

ALAI AMLATINA, 20/04/2011.- La cumbre de la ultraderecha mundial en Buenos Aires revela varias cosas. Por un lado, la creciente desesperación del imperialismo para “reordenar su tropa” y tratar de retomar el control absoluto de este continente. La heroica resistencia de Cuba (en donde el VI° Congreso del Partido Comunista de Cuba acaba de ratificar la continuidad del proyecto socialista, convenientemente actualizado); la solidez política de los procesos radicales en marcha en Venezuela, Bolivia y Ecuador y, por último, la persistencia de una orientación latinoamericanista e integracionista en Argentina, Brasil y Uruguay generan el desasosiego de los administradores imperiales.

El resultado de la primera vuelta electoral en Perú y la probabilidad de un triunfo de Ollanta Humala es otro dolor de cabeza para el ocupante de la Casa Blanca. De ahí el hiperactivismo de los publicistas imperiales, con Mario Vargas Llosa como aclamado mascarón de proa acompañado por impresentables tales como José M. Aznar, derrotado en una ejemplar elección por mentirle descaradamente a los españoles acerca de los atentados de Atocha, y Arnold Schwarzenegger, artífice de la paulatina destrucción del más importante sistema de universidades públicas de los Estados Unidos, la Universidad de California, que supo combinar amplios criterios de inclusión social con elevados niveles de excelencia académica.

La llegada a Argentina de este contingente organizado y financiado por poderosos “tanques de pensamiento” de la derecha radical como la Sociedad Mount Pelerin, el Instituto Cato, la Fundación Heritage y el Fondo Nacional para la Democracia (NED, por su sigla en inglés) con estrechas vinculaciones con los servicios de inteligencia de Estados Unidos y un deshonroso activismo al servicio de las más criminales dictadura latinoamericana demuestra la agresiva internacionalización de la derecha, bajo la dirección general de Washington, y la importancia que le conceden a la “reconquista” de este continente.

Pero el evento también revela algo que ni siquiera el eximio manejo del lenguaje de Vargas Llosa o los artilugios retóricos de otro visitante, Fernando Savater, pueden disimular: que el neoliberalismo es una receta que sólo sirve para enriquecer a los ricos y empobrecer a los pobres. Ahí están para comprobarlo los casos ya no de América Latina sino los de la rica Europa y el propio Estados Unidos, claros ejemplos de la debacle a la que conducen las políticas neoliberales. En una medida sin precedentes la calificadora de riesgo Standard & Poors acaba de modificar la perspectiva de los títulos de la deuda estadounidense de “estable” a “negativa”.

El neoliberalismo transformó a la superpotencia imperialista en una nación de pedigueños que sobrevivirá mientras chinos, japoneses y surcoreanos estén dispuestos a seguirles prestando dinero. La deuda pública de EEUU llegó a 47.000 dólares por habitante, y a nivel global ya supera los 14 billones de dólares (es decir: 14.000.000 de millones), una cifra equivalente a su PBI, mientras que hace apenas 30 años oscilaba en torno al billón de dólares. ¡Todo un éxito de las políticas neoliberales, sin duda! A su vez, la crisis en Europa que estalló en Grecia ya arrastra con su “efecto dominó” a Portugal, Irlanda: Italia y España están caminando al filo de la navaja, mientras Francia, Reino Unido y Alemania ven deteriorarse su situación día a día. Pero los ideólogos y publicistas del neoliberalismo persisten en su prédica porque en el río revuelto de la crisis el gran capital financiero se fortalece a expensas de los millones que se declaran en bancarrota. Tres millones de deudores hipotecarios en default en Estados Unidos no impidieron que los sueldos anuales de los principales CEOs de Wall Street regresaran a los niveles multimillonarios de antaño. En una palabra: nuestros ilustres visitantes no son otra cosa que una pandilla de embaucadores y publicistas que en su ideologismo barato hacen caso omiso de los datos que brotan de la experiencia.

Dado que los concurrentes al cónclave de Buenos Aires insisten tanto sobre las bondades del neoliberalismo para nuestra región (y en las virtudes del modelo chileno, tan exaltadas por uno de sus voceros, también él participante del encuentro, Sebastián Edwards) es oportuno darle una ojeada a lo que piensan los latinoamericanos sobre las políticas neoliberales.

La consultora Latinobarómetro publica todos los años un relevamiento de las opiniones y actitudes políticas y sociales de la población en 18 países del área. Sus datos son tanto más pertinentes porque se trata de una empresa con un fuerte sesgo conservador y para nada sospechosa de ser crítica del neoliberalismo. En ediciones anteriores de su informe anual se le olvidó consignar que en el 2002 había habido un golpe de estado en Venezuela. Ahora, en la página 26 de su Informe correspondiente al año 2010 se dice que en ese año en Ecuador “hubo un confuso incidente con las fuerzas policiales que fue calificado por algunos como ‘golpe’.” Dejamos a los lectores que extraigan las conclusiones por sí mismos. Pues bien: en ese mismo documento se le pregunta a los entrevistados si creen que las privatizaciones han sido beneficiosas para el país. Sería bueno que don Mario y sus amigos le peguen una miradita a estos datos porque en Latinoamérica en su conjunto sólo 36 por ciento contesta por la afirmativa. Y si se observan los datos para Perú apenas el 31 por ciento ofrece la misma respuesta, 34 por ciento en Chile y 30 por ciento en la Argentina.(1) Interrogados acerca de su satisfacción con los servicios públicos privatizados (otro de los caballitos de batalla del neoliberalismo) sólo un 30 por ciento de los latinoamericanos responde afirmativamente, 27 por ciento en Chile y en el Perú, y 30 por ciento en la Argentina. Consultados sobre la situación económica de sus países el 27 por ciento de los entrevistados de Chile –o sea, aproximadamente uno de cada cuatro- dicen que la misma es buena o muy buena, contra un 17 por ciento en la Argentina (igual al promedio latinoamericano) y un escuálido 10 por ciento en el Perú de Alan García y su (ahora) admirador Mario Vargas Llosa. Cuando la encuesta pregunta “cuán justa es la distribución de la riqueza” el país que tiene la mayor proporción de gentes que dicen que es “justa o muy justa” es la tan vilipendiada –por los organizadores de esta maratón publicitaria- Venezuela bolivariana, con un 38 por ciento, contra un 14 por ciento en el Perú y 12 por ciento en Argentina y otro tanto en Chile, país al que nuestros visitantes nos sugieren imitar por sus logros económicos y sociales a pesar de que el 88 por ciento de la población entrevistada afirma que la actual distribución de la riqueza es injusta. Por cierto, un detalle nimio para los ideólogos de la derecha.

Podríamos seguir aportando cifras y datos que revelan la profunda insatisfacción con los resultados de las políticas neoliberales en América Latina. Claro está que esto no va a modificar un ápice la postura de nuestros visitantes. Tal como los teólogos medievales insistían en que la tierra era plana mientras contemplaban las esferas del sol y la luna, esto modernos publicistas de la reacción siguen haciendo su trabajo, impertérritos ante los datos de la experiencia. Su misión es propalar esas “mentiras que parezcan verdades”, para usar una incisiva frase del notable escritor e inescrupuloso publicista del imperio, que con su florida y precisa prosa se le ha encomendado la delicada misión de otorgarle credibilidad a una estafa que nuestros pueblos pagan con su dolor y, muy a menudo, con sus vidas.

- Dr. Atilio A. Boron, director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales (PLED), Buenos Aires, Argentina www.centrocultural.coop/pled, http://www.atilioboron.com

nota:
(1) Estas y las demás cifras pueden consultarse en Corporación Latinobarómetro, Informe 2010. www.latinobarometro.org

lunes, 25 de abril de 2011

Libia: Lo justo y lo injusto. Por Ignacio Ramonet

“Todos los pueblos del mundo
que han lidiado por la libertad
han exterminado al fin a sus tiranos.”
Simón Bolívar 

Los insurgentes libios merecen la ayuda de todos los demócratas. El coronel Gadafi es indefendible. La coalición internacional que lo ataca carece de credibilidad. No se construye una democracia con bombas extranjeras. Por ser en parte contradictorias, estas cuatro evidencias nutren cierto malestar, en particular en el seno de las izquierdas, con respecto a la operación Amanecer de la Odisea comenzada el pasado 19 de marzo.
La insurrección de las sociedades árabes constituye el mayor acontecimiento político internacional desde el derrumbe, en Europa, del socialismo autoritario de Estado en 1989. La caída del muro del Miedo en las autocracias árabes es el equivalente contemporáneo de la caída del muro de Berlín. Un auténtico terremoto mundial. Por producirse en el área de mayores reservas de hidrocarburos del planeta, y en el epicentro del \”foco perturbador\” del mundo (ese \”arco de todas las crisis\” que va de Pakistán al Sahara Occidental, pasando por Irán, Afganistán, Irak, Líbano, Palestina, Somalia, Sudán, Darfur y Sahel), su onda de expansión modifica toda la geopolítica internacional. 

Algo se rompió para siempre en el mundo árabe el pasado 14 de enero. Ese día, manifestantes tunecinos que desde hacía semanas reclamaban en las plazas libertad y democracia, consiguieron derrocar al déspota Ben Alí. Comenzaba el deshielo de las viejas tiranías árabes. Un mes después, en Egipto, corazón de la vida política árabe, un poderoso movimiento de protesta social expulsaba a su vez del poder al general Mubarak. Entonces, como si de repente descubriesen que los regímenes autoritarios, desde Marruecos hasta Bahréin, fuesen colosos con pies de arena, decenas de miles de ciudadanos árabes se lanzaron a las plazas gritando su hartazgo infinito de los ajustes sociales y de las dictaduras (1).
La fuerza espóntanea de estos vientos de libertad sorprendió a todas las cancillerías del mundo. Cuando comenzaron a soplar sobre las dictaduras aliadas de Occidente (en Túnez, Egipto, Marruecos, Jordania, Arabia Saudí, Bahréin, Irak, Yemen), las grandes capitales occidentales, empezando por Washington, Londres y París, se sumieron en un prudente mutismo, o alternaron declaraciones que revelaban su profundo malestar ante el riesgo de ver desaparecer a sus \”amigos dictadores\” (2). 
Mucho más sorprendente fue, durante esta primera fase (de mediados de diciembre a mediados de febrero), el silencio de los gobiernos progresistas de América Latina, considerados por toda una parte de la izquierda internacional como su principal referente contemporáneo. Sorpresa tanto más grande puesto que estos Gobiernos tienen mucho en común con el movimiento insurreccional árabe: habían llegado al poder mediante las urnas, aupados por poderosos movimientos sociales (en Venezuela, Brasil, Uruguay y Paraguay) que, en varios países (Ecuador, Bolivia, Argentina), después de haber resistido a dictaduras militares, también habían derrocado pacíficamente a gobernantes corruptos.

Inmediata debía de haber sido allí la solidaridad con las insurrecciones árabes, réplicas de sus propios alzamientos cívicos. No lo fue. Y eso que el carácter izquierdista del movimiento no ofrecía dudas. El conocido intelectual egipcio Samir Amin lo describe así: \”Las fuerzas principales en movimiento durante los meses de enero y de febrero eran de izquierdas. Demostraron que tenían una resonancia popular gigantesca pues llegaron a movilizar a ¡más de quince millones de manifestantes en todo Egipto! Los jóvenes, los comunistas, fragmentos de las clases medias democráticas constituyeron la columna vertebral de ese movimiento\” (3).

A pesar de ello, hubo que esperar al 14 de febrero -o sea tres días después de la caída del odiado Mubarak y un día antes del comienzo de la insurrección popular en Libia- para que, por fin, un líder latinoamericano (Fidel Castro) calificase la rebelión árabe de \”revolucionaria\” en una declaración que explicaba con lucidez: \”Los pueblos no desafían la represión y la muerte, ni permanecen noches enteras protestando con energía, por cuestiones simplemente formales. Lo hacen cuando sus derechos legales y materiales son sacrificados sin piedad a las exigencias insaciables de políticos corruptos y de los círculos nacionales e internacionales que saquean el país\” (4).
Pero cuando, naturalmente, esa rebelión se extendió a los Estados autoritarios del mal llamado \”socialismo árabe\” (Argelia, Libia, Siria), cayó de nuevo un pesado mutismo en las capitales del progresismo latinoamericano. Políticamente podía aún interpretarse de dos maneras: simple prolongación del prudente silencio que hasta entonces, globalmente, habían observado esas cancillerías con respecto a acontecimientos muy alejados de sus principales centros de interés; o expresión de un malestar político frente al riesgo de perder, en su pulso con el imperialismo, a aliados estratégicos…
Ante el peligro de que triunfase esta segunda opción, varios intelectuales relevantes (5) avisaron de inmediato que ello significaría algo impensable para Gobiernos seguidores del mensaje universal del bolivarianismo. Porque sería afirmar que una relación estratégica entre Estados es más importante que la solidaridad con los pueblos en lucha. Lo cual conduciría, más tarde o más temprano, a cerrar los ojos ante cualquier eventual atrocidad contra los derechos humanos (6). Y en este caso el ideal solidario de la revolución latinoamericana naufragaría en el helado océano de la Realpolitik.
En el tablero de la política internacional, la Realpolitik (definida por Bismarck, el \”canciller de hierro\” prusiano, en 1862) considera que los países se reducen a sus Estados. Jamás toma en cuenta a sus sociedades. Según ella, los Estados se mueven sólo en función de sus fríos intereses y de sus alianzas estratégicas (cuya finalidad esencial es la preservación del Estado, no la protección de la sociedad). Desde la paz de Westfalia en 1648, la doctrina geopolítica establece que la soberanía de los Estados es intangible en virtud del principio de no-injerencia, y que un Gobierno, sea cual sea el modo en que llegó al poder, tiene total libertad de hacer lo que quiera en sus asuntos internos.

Semejante idea de la soberanía -que sigue siendo dominante- ha visto erosionada su legitimidad desde el final de la Guerra Fría en 1989. Y ello en nombre de los derechos de los ciudadanos, y de una concepción más ética de las relaciones internacionales. Las dictaduras, cuyo número se reduce de año en año, van resultando cada vez más ilegítimas en criterios del derecho internacional. Y moralmente inaceptables porque, entre otros graves abusos, desposeen a las personas de sus atributos de ciudadano.
Basado en este razonamiento, se desarrolló en los años 1990, el concepto de derecho de injerencia o deber de asistencia que condujo, pese a aceptables pretextos de fachada, a desastres político-humanitarios de gran envergadura en Kosovo, Somalia, Bosnia… Y finalmente, bajo la conducción de los neoconservadores estadounidenes, al desastre total de la guerra de Irak (7).

Pero tan trágicos fracasos no han interrumpido la idea de que un mundo más civilizado debe ir abandonando una concepción de la soberanía interna establecida hace casi cuatro siglos en nombre de la cual poderes no elegidos democráticamente han cometido (y cometen) incontables atrocidades contra sus propios pueblos.

En 2006, las Naciones Unidas, en su Resolución 1674, han hecho de la protección de los civiles, incluso contra su propio Gobierno cuando éste usa armas de guerra para reprimir manifestaciones pacíficas, una cuestión fundamental. Que modifica, por primera vez desde el Tratado de Westfalia, -en materia de derecho internacional- la concepción misma de la soberanía interna y del principio de no-injerencia. La Corte Penal Internacional (CPI), creada en 2002, va en idéntico sentido.
Y en ese mismo espíritu, muchos líderes latinoamericanos denunciaron con justa razón la pasividad o la complicidad de grandes potencias democráticas ante los graves crímenes cometidos contra la población civil, entre 1970 y 1990, por las dictaduras militares en Chile, Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y tantos otros países mártires de Centro y Suramérica.

Por eso sorprendió que, cuando en Libia, a partir del 15 de febrero, empezaron las protestas sociales pacíficas, inmediatamente reprimidas por las fuerzas del coronel Gadafi con desmedida violencia (233 muertos en los primeros días) (8), ningún mensaje de solidaridad con los civiles reprimidos llegase de América Latina. Ni tampoco al estallar, el 20 de febrero, el \”Tripolitazo\”: cuando unos 40.000 manifestantes denunciaron la carestía de la vida, la degradación de los servicios públicos, las privatizaciones impuestas por el FMI, y la ausencia de libertades.
Igual que durante el \”Caracazo\” del 27 de febrero de 1989 en Venezuela, esa insurrección tripolitana, retransmitida por decenas de testigos oculares, se extendió como reguero de pólvora por toda la capital, se multiplicaron las barricadas, ardió la sede del Gobierno, las comisarías fueron incendiadas, los locales de la televisión oficial saqueados, el aeropuerto ocupado y el palacio presidencial asediado. El régimen libio empezó a tambalearse. 

En semejantes circunstancias, cualquier otro dirigente razonable hubiese entendido que la hora de negociar y de abandonar el poder había llegado (9). No así el coronel Gadafi. A riesgo de sumir a su país en una guerra civil, el \”Guía\”, en el poder desde hace 42 años, explicó que los manifestantes eran \”jóvenes a los que Al Qaeda había drogado echándoles píldoras alucinógenas en el Nescafé\”… (10). Y ordenó a las Fuerzas Armadas reprimir las protestas a cañonazos y con fuerza extrema. El canal Al Jazeera mostró los aviones militares ametrallando a los manifestantes civiles (11).
En Bengasi, para defenderse contra la brutalidad de la represión, un grupo de protestatarios asaltó un arsenal de la guarnición local y se apoderó de miles de armas ligeras. Varios destacamentos militares, enviados por Gadafi para sofocar en sangre la protesta, se sumaron, con tanques y pertrechos, a la rebelión. En condiciones muy desfavorables para los insurrectos, empezaba la guerra civil. Un conflicto impuesto por Gadafi contra un pueblo que estaba pidiendo pacíficamente el cambio.
Hasta ese momento, las capitales de la América Latina progresista siguen silenciosas. Ni una palabra de solidaridad, ni tan siquiera de compasión con los rebeldes civiles que luchan y mueren por la libertad.
 
Hasta que, el 21 de febrero, en un intento de alejar cualquier acusación contra ella, la diplomacia británica -cuya responsabilidad es central en la rehabilitación del coronel Gadafi a partir de 2004 en la escena internacional- por la voz del ministro de Exteriores William Hague, anuncia que el líder libio \”podría haber huido de su país y estar dirigiéndose a Venezuela\” (12). 

Es falso. Y Caracas lo desmiente rotundamente. Pero los medios de comunicación internacionales muerden el cebo, y ponen de inmediato los focos sobre la conexión que el Foreign Office ha sugerido. Minimizando los ostentosos recibimientos del dictador libio en Roma, Londres, París o Madrid, la prensa mundial insiste en las relaciones del \”Guía\” con Caracas. El propio Gadafi cae en la celada y también menciona a Venezuela en su primer discurso desde el comienzo de las protestas. Lo hace para negar su huida a ese país, pero ello da pie a nuevas especulaciones sobre el \”eje Trípoli-Caracas\”. Gadafi añade: \”Los manifestantes son ratas, drogados, un complot de extranjeros, de norteamericanos, de Al Qaeda y de locos\” (13).

Esta perezosa jácara del \”complot norteamericano\” es retomada como argumento por varios dirigentes progresistas suramericanos –Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, entre otros–, para expresar ahora, cada uno a su modo, una clara solidaridad con el dictador libio (14) bajo los sufridos pretextos de que la \”situación es confusa\”, que los \”medios de comunicación mienten\” y que \”nadie sabe quiénes son los rebeldes\”.
Ni una frase de compunción hacia un pueblo sublevado contra un tirano militar que manda disparar contra sus propios ciudadanos. Ninguna alusión tampoco a la famosa sentencia del Libertador Simón Bolívar: \”Maldito sea el soldado que vuelve las armas contra su pueblo\”, doctrina fundamental del bolivarianismo.

La inmensidad del error político sobrecoge. Una vez más, unos gobiernos progresistas conceden prioridad, en materia de relaciones internacionales, a cínicas consideraciones estratégicas que se hallan en perfecta contradicción con su propia naturaleza política. ¿Les conducirá ese razonamiento a expresar también su apoyo a otro infrecuentable tiranillo local, Bachar El Asad, presidente de Siria, un país que vive bajo estado de alarma desde 1962 y cuyas fuerzas de represión tampoco han dudado en disparar con fuego real contra pacíficos manifestantes desarmados?
En lo que respecta a Libia, la única iniciativa latinoamericana positiva, fue la del presidente de Venezuela Hugo Chávez quien propuso, el 1 de marzo, el envío a Trípoli de una Comisión internacional de mediación constituida por representantes de países del Sur y del Norte para tratar de poner fin a las hostilidades y negociar un acuerdo político entre las partes. Rechazada por Seif el Islam, el hijo del \”Guía\”, pero aceptada por Gadafi, esta importante tentativa de mediación será torpemente descartada por Washington, París, Londres y los propios insurgentes libios. 

A partir de ahí, las cancillerías progresistas suramericanas van a insistir en su apoyo a un perfecto iluminado. Hace, en efecto, decenios que Muamar el Gadafi dejó de ser aquel capitán revolucionario que, en 1969, derrocó a la monarquía, expulsó de su país las bases militares estadounidenses y proclamó una singular \”República árabe y socialista\”.
Desde el final de los años 1970, su errática trayectoria y sus delirios ideológicos (véase su disparatado Libro Verde) lo han convertido en un dictador imprevisible, tornadizo y jactancioso. Semejante a aquellos tiranos locos que América Latina conoció en el siglo XIX con el nombre de \”caudillos bárbaros\” (15). Ejemplos de sus trastornos: la expedición militar de 3.000 hombres que lanzó, en 1978, en auxilio del sanguinario Idi Amín Dadá, otro demente presidente de Uganda… O su afición a un juego erótico con chicas menores llamado \”bunga bunga\” que le enseñó a su socio italiano Silvio Berlusconi… (16).
 
Gadafi jamás se ha sometido a ninguna elección. En torno a su imagen ha establecido un culto de la personalidad que linda con el endiosamiento. En la \”masocracia\” (Jamahiriya) libia no existe ningún partido político, sólo hay \”comités revolucionarios\”. Habiéndose autoproclamado \”Guía\” vitalicio de su país, el dictador se considera por encima de las leyes. En cambio, el vínculo familiar es, según él, fuente de Derecho. Basado en ello, por antojo, nombró a sus hijos para los puestos de mayor responsabilidad del Estado y los de mayor rentabilidad en los negocios.
Tras la (ilegal) invasión de Irak en 2003, temiendo ser el siguiente de la lista, Gadafi se arrodilló ante Washington, firmó acuerdos con la Administración de Bush, erradicó sus armas de destrucción masiva e indemnizó a las víctimas de sus atentados terroristas. Para complacer a los \”neocons\” estadounidenses se erigió en un perseguidor de Osama Ben Laden y de la red Al Qaeda. Estableció también acuerdos con la Unión Europea para convertirse en cancerbero retribuido de los emigrantes africanos. Pidió ingresar en el FMI (17), creó zonas especiales de libre comercio, cedió los yacimientos de hidrocarburos a las grandes transnacionales occidentales y eliminó los subsidios a los productos alimenticios de primera necesidad. Inició el proceso de privatización de la economía, lo que provocó un importante aumento del desempleo y agravó las desigualdades. 

El \”Guía\” protestó contra el derrocamiento del dictador tunecino Ben Alí a quien consideraba como \”el mejor gobernante de la historia de Túnez\”. En materia de inhumanidad, sus fechorías son incontables. Desde su apoyo a conocidas organizaciones terroristas hasta su demostrada participación en atentados contra aviones civiles, pasando por su encarnizamiento contra cinco inocentes enfermeras búlgaras torturadas durante años en prisión, o el fusilamiento sin juicio, en la siniestra cárcel Abú Salim de Trípoli, en 1996, de un millar de prisioneros originarios de Bengasi (18).

 
La actual revuelta empezó precisamente en esa ciudad cuando, el 15 de febrero, las familias de estos fusilados, animadas por las protestas en los países árabes, se echaron a la calle para exigir pacíficamente la liberación del abogado Fathy Terbil quien, desde hace quince años, defiende el derecho a recuperar los cuerpos de sus parientes ejecutados (19). Las imágenes mostrando la brutalidad de la represión de esta manifestación –difundidas por las redes sociales y el canal Al Jazeera– escandalizaron a la población. Al día siguiente, las protestas se habían ampliado masivamente y extendido a otras ciudades. Sólo en Bengasi, 35 personas fueron asesinadas por la policía y las milicias gadafistas (20).
 
Tan alto grado de ensañamiento contra la población civil (21) hizo legítimamente temer, a mediados de marzo, cuando las huestes gadafistas empezaron a cercar Bengasi, que se cometiese un baño de sangre. En un discurso dirigido a \”las ratas\” de esa ciudad, el \”Guía\” dejó muy claras sus intenciones: \”Llegamos esta noche. Empezad a prepararos. Os iremos a sacar del fondo de vuestros armarios. No habrá piedad\” (22). 
En ayuda de los asediados libios, que reclamaban a gritos ayuda internacional (23), deberían haber acudido en primer lugar los pueblos recientemente liberados de Túnez y Egipto. Era su responsabilidad principal. Pero lamentablemente los Gobiernos de estos dos países no supieron estar a la altura de las circunstancias históricas.

En ese contexto de urgencia, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó, el 17 de marzo, la resolución 1973 que establece un régimen de exclusión aérea en Libia con el fin de proteger a la población civil y hacer cesar las hostilidades (24). La Liga Árabe había dado su acuerdo preliminar. Y, cosa excepcional, la resolución fue presentada por un Estado árabe: el Líbano (además de Francia y Reino Unido). Ni China, ni Rusia, que disponen de derecho de veto, se opusieron. Brasil y la India tampoco votaron en contra. Varios países africanos se pronunciaron a favor: Sudáfrica (la patria de Mandela), Nigeria y Gabón. Ningún Estado se opuso.

Se puede estar en contra de la estructura actual de Naciones Unidas, o estimar que su funcionamiento deja mucho que desear. O que las potencias occidentales dominan esa organización. Son críticas aceptables. Pero, por ahora, la ONU constituye la única fuente de derecho internacional. En ese sentido, y contrariamente a las guerras de Kosovo o de Irak que nunca tuvieron el aval de la ONU, la intervención actual en Libia es legal, según el derecho internacional; legítima, según los principios de la solidaridad entre demócratas; y deseable, para la fraternidad internacionalista que une a los pueblos en lucha por su libertad.
Se podría añadir que potencias musulmanas reticentes en un primer momento como Turquía han acabado por participar en la operación.

Se podría recordar también que si Gadafi, como era su intención, hubiese anegado en sangre la insurrección popular, habría enviado una señal de vía libre a los demás tiranos de la región. Alentándolos de ese modo a aplastar ellos también, sin miramientos, las protestas locales. Basta con observar que, en cuanto las tropas de Gadafi se aproximaron a sangre y fuego en medio de la pasividad internacional a Bengasi, los regímenes de Bahréin y de Yemen no dudaron ya en disparar con fuego real contra los manifestantes pacíficos. No lo habían hecho hasta entonces. Pero apostaron a su vez por el inmovilismo internacional. 

La Unión Europea, en particular, tiene una responsabilidad específica en este asunto. No sólo militar. Es menester pensar en la próxima etapa de consolidación de las nuevas democracias que van a ir surgiendo en esta región tan vecina. Apoyar la \”primavera árabe\” supone asimismo el lanzamiento de un verdadero \”Plan Marshall\”, o sea, una ayuda económica masiva \”semejante a la que se ofreció a Europa del Este después de la caída del muro de Berlín\” (25).

¿Significa todo esto que la operación Amanecer de la Odisea no plantea problemas? En absoluto. En primer lugar, porque los Estados u Organizaciones que la capitanean (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, OTAN) son los \”sospechosos habituales\” implicados en múltiples aventuras guerreras sin la mínima cobertura legal, legítima o humanitaria. Aunque esta vez los objetivos de solidaridad democrática parecen más evidentes que los nexos con la seguridad nacional de Estados Unidos, cabe preguntarse ¿desde cuándo les ha importado a estas potencias la democracia en Libia? Por ello carecen de credibilidad.

Segundo: existen otras injusticias en esta misma región -el sufrimiento palestino, la intervención militar saudí en Bahréin contra la indefensa mayoría chií, la desproporcionada brutalidad de los Gobiernos de Yemen y de Siria…- ante las cuales las mismas potencias que atacan a Gadafi hacen la vista gorda dando prueba de una doble moral.

Tercero: el objetivo debe ser el que fija la resolución 1973, y sólo ése: ni invasión terrestre, ni víctimas civiles. La ONU no ha dado licencia para derrocar a Gadafi, aunque bien parece que ese sea el objetivo final (e ilegal) de la operación. En ningún caso esta intervención debe servir de precedente para otras aventuras guerreras contra Estados situados en el punto de mira de las potencias occidentales dominantes.
Cuarto: la historia enseña (y el caso de Afganistán lo demuestra) que es más fácil entrar en una guerra que salir de ella.

Y quinto: el olor a petróleo de toda esta operación apesta.
Los pueblos árabes están sin duda sopesando lo justo y lo injusto de la actual intervención militar en Libia. En su gran mayoría apoyan a los insurgentes (aunque se siga sin saber bien quiénes son y aunque se sospeche que varios elementos indeseables figuran en el actual Consejo Nacional de Transición). Por el momento, hasta finales de marzo, en ninguna capital árabe se han producido manifestaciones de rechazo a la operación. Al contrario, como estimuladas por ella, nuevas protestas contra las autocracias se intensificaron en Marruecos, Yemen, Bahréin… Y sobre todo en Siria.
Obtenida la zona de exclusión aérea y a salvo ya la población civil de Bengasi, las dos principales exigencias de la Resolución 1973 estaban cumplidas a finales de marzo. Aunque otras demandas no lo estaban aún (el cese el fuego por parte de las fuerzas gadafistas, y la garantía por éstas de acceso seguro a la ayuda humanitaria internacional), a partir de ese momento los bombardeos debieron cesar. Tanto más cuanto la OTAN, que no ha recibido mandato internacional para ello, ha asumido el 31 de marzo el liderazgo militar de la ofensiva. La Resolución tampoco autoriza a armar, entrenar y dirigir militarmente a los rebeldes. Porque ello supone un mínimo de fuerzas extranjeras (\”comandos especiales\”) presentes en el suelo libio, lo cual está explícitamente excluido por la resolución 1973 del Consejo de Seguridad.
Es urgente que los miembros de ese Consejo de la ONU vuelvan ahora a consultarse; que se tenga en cuenta la posición de China, Rusia, la India y Brasil para imponer un alto el fuego inmediato y buscar una salida no militar al drama libio.
 
Una solución que tome en cuenta también la iniciativa de la Unión Africana, garantice la integridad territorial de Libia, impida toda invasión terrestre de fuerzas extranjeras, preserve las riquezas del subsuelo contra la rapacidad de algunas potencias foráneas, ponga fin a la tiranía, y reafirme la aspiración a la libertad y a la democracia de los ciudadanos.
 
En Libia, sólo una salida política negociada por todas las partes será justa.
 
Notas
(1) Léase Ignacio Ramonet, “Cinco causas de la insurrección árabe”, Le Monde diplomatique en español, marzo de 2011.
(2) Léase Ignacio Ramonet, \”Túnez, Egipto, Marruecos, esas dictaduras amigas\”,
www.monde-diplomatique.es/
(3) Christophe Ventura, \”Entrevista con Samir Amin\”, Mémoire des luttes, París, 29 de marzo de 2011.
(4) Fidel Castro, \”La Rebelión Revolucionaria en Egipto\”, Granma, La Habana, 14 de febrero de 2011.
(5) Léase, por ejemplo, Santiago Alba y Alma Allende, \”Del mundo árabe a América Latina\”, Rebelión, 24 de febrero de 2011; y Atilio Borón, \”No abandonar a los pueblos árabes\”, Página 12, Buenos Aires, 7 de marzo de 2011.
(6) Error que ya cometió dos veces la revolución cubana cuando apoyó la intervención militar del Pacto de Varsovia en Praga para aplastar la insurrección popular checoslovaca en agosto de 1968, y cuando aprobó la invasión de Afganistán por la Unión Soviética en diciembre de 1979.
(7) Léase Ignacio Ramonet, Irak, historia de un desastre, Debate, Madrid, 2005.
(8) Agencia Reuters, 21 de febrero de 2011.(9) En América Latina, ante protestas populares de gran envergadura, varios presidentes (elegidos democráticamente) se resignaron a renunciar a su cargo. Tres de ellos en Ecuador: Abdalá Bucarán, \”por incapacidad mental\”, en 1997; Jamil Mahuad, en 2000; y Lucio Gutiérrez, en 2002. Dos en Bolivia: Gonzalo Sánchez de Lozada, en 2003; y Carlos Mesa, en 2005. Uno en Perú, Alberto Fujimori, en 2000. Y otro en Argentina, Fernando de la Rúa, en 2001.
(10) El País, Madrid, 24 de marzo de 2011.(11) The Guardian, Londres, 21 de febrero de 2011.
(12) Agencia AFP, 21 de febrero de 2011.(13) 
www.rue89.com/2011/02/22/kadhafi-je-suis-a-tripoli-pas-au-venezuela-191416
(14) El más antiimperialista de los líderes árabes, Hassan Nasrallah, secretario general del Hezbolá libanés, ha declarado que es \”irracional\” decir que las revoluciones árabes, y singularmente la libia (que cuenta también con el apoyo de Irán), fueron preparadas en cocinas estadounidenses. Discurso del Hassan Nasrallah, 19 de marzo de 2011.http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&id=&inicio=0
(15) Alcides Arguedas, Los Caudillos bárbaros, editorial Vda L. Tasso, Barcelona, 1929. Léase también Max Daireaux, Melgarejo, Editorial Andina, Buenos Aires, 1966.
(16) Cf. Quentin Girard, \”Toi vouloir faire bunga-bunga?\”, Slate, París, 12 de noviembre de 2010. 
http://www.slate.fr/story/30061/bunga-bunga-berlusconi
(17) Léase \”Le Rapport du FMI qui félicite la Libye\”, in Mémoire des luttes, París, 11 de marzo de 2011. http://www.medelu.org/spip.php?article761
(18) Léase, Brian May, \”Informe sobre Libia\”, Amnistía Internacional, Londres, 27 de mayo de 2010. http://www.amnesty.be/doc/communiques-et-publications/Les-rapports-annuels/Le-rapport-annuel-2010/Moyen-Orient-et-Afrique-du-nord,2038/article/libye-16281
(19) Cf. Evan Hill, \”The day the Katiba fell\”, Al Jazeera English, 2 de marzo de 2011.http://english.aljazeera.net/indepth/spotlight/libya/2011/03/20113175840189620.html
(20) Ibid.
(21) Estos y otros crímenes han conducido al fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, el argentino Luis Moreno Ocampo, a abrir una investigación contra Muamar el Gadafi, acusado de \”crímenes contra la humanidad\” por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
(22) Agencia AFP, 17 de marzo de 2011.
(23) Léase Khaled Al-Dakhil, \”Pourquoi tant d\’hésitations?\”, Al-Hayat, Londres (reproducido por Courrier Internacional, París, 17 de marzo de 2011).
(24) 
http://www.un.org/spanish/docs/sc/
(25) Nouriel Roubini, \”Un plan Marshall pour le printemps arabe\”, Les Échos, París, 21 de marzo de 2011.
Le Monde Diplomatique (edición española]
RM