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s谩bado, 7 de enero de 2012

La CIA cultiv贸 huracanes humanos. Por Saul Landau

Quien siembra vientos recoge tempestades - Proverbio espa帽ol

Luis Posada Carriles, que ya tiene m谩s de 80 a帽os, ha regresado a Miami como un h茅roe triunfante despu茅s de que un jurado de El Paso lo declar贸 inocente de 11 cargos por mentir en un formulario de inmigraci贸n. Es extra帽o que el Departamento de Justicia haya presentado evidencia que mostr贸 que Posada hab铆a orquestado una serie de atentados con bombas en Cuba en 1997 -uno de los cuales mat贸 a un turista.

Posada regres贸 a Miami donde participa en la recaudaci贸n de fondos. Seg煤n un funcionario de EE.UU. que solicit贸 el anonimato, “Posada se ha convertido en un grano en el culo”.

El s铆ndrome del tiro por la culata ha llegado de nuevo. En la d茅cada de 1960 y principios de la del 70, oficiales de la CIA trabajaron 铆ntimamente con Posada, pero a 茅l no le import贸 hacer dinero con otras agencias. Plane贸 acciones de terrorismo y simult谩neamente denunci贸 a sus colaboradores. El 14 de octubre de 1976, un memo de la CIA desde Caracas reportaba que “unos pocos d铆as despu茅s de una cena para recaudar fondos, a Posada le escucharon decir ‘vamos a atacar un avi贸n cubano (en el vuelo 455 de Cubana estallaron bombas)’ y que ‘Orlando Bosch conoce los detalles’.”

Un memo del 26 de noviembre de 1976 enviado por la CIA al FBI declaraba que “Posada fue usado tambi茅n como fuente de informaci贸n con referencia a los exiliados cubanos”. El memo afirmaba que “Posada reportaba a la Agencia y m谩s tarde al FBI acerca de su participaci贸n en las actividades de este grupo (RECE - Resistencia Cubana en el Exilio) y subsiguientemente de otros grupos cubanos a los que estaba afiliado”.

En mi filme Por favor, que el verdadero terrorista se ponga de pie, Ann Bardach (”L铆der del Exilio Cubano Acusado con Otros 7 de Conspiraci贸n”, NY Times, 13 de julio de 1998), lleg贸 a la conclusi贸n a partir de entrevistas a funcionarios de la seguridad nacional que la Agencia sab铆a que Posada iba a atacar a un avi贸n comercial cubano y no hizo por evitarlo ni inform贸 al gobierno cubano. M谩s de tres d茅cadas despu茅s, el gobierno de EE.UU. us贸 su evidencia acerca de las actividades terroristas de Posada para demostrar que este hab铆a mentido en un formulario de inmigraci贸n. Acusarlo de terrorismo o deportarlo a Venezuela para ser juzgado por el sabotaje al avi贸n pudiera provocar que Posada revelara “secretos de familia”

Los funcionarios del Departamento de Justicia se retorcieron las manos preocupados. Exiliados cubanos geri谩tricos de derecha saludaron el retorno triunfal a la Rep煤blica Aut贸noma de Miami.

Sin embargo, la iron铆a de lata se convirti贸 en una peligrosa aleaci贸n. Posada recaud贸 dinero proveniente de cubanos ricos que pensaban que la violencia les devolver铆a el poder y la propiedad perdidos en la isla. La CIA y el FBI le pagaron dinero extra para que delatara a sus benefactores del exilio, como Jorge Mas Canosa.

Los que lo honran niegan que 茅l haya realizado los hechos por los que lo honran. Como dijo Posada en una cena cuando le preguntaron acerca de la verdad de las acusaciones de sus ataques con bombas: “Sin comentario”. Luego cit贸 al General Antonio Maceo: “La libertad no se mendiga. Se conquista con el filo del machete”.

Los octogenarios seguidores aplaudieron. A su edad, raras veces se rechaza una oportunidad para comer, beber y celebrar -cualquier cosa.

En la isla, los viejos cubanos celebraron su victoria en Bah铆a de Cochinos. Aunque la naci贸n sufr铆a problemas econ贸micos, al menos los l铆deres pod铆an brindar alegremente por 52 a帽os de desobediencia a Washington.

Rieron acerca el 茅xito de Fidel en “exportar los enemigos de Cuba al adversario mayor”. S铆, algunos ciudadanos 煤tiles tambi茅n huyeron, pero el 茅xodo masivo permiti贸 a Cuba sembrar tambi茅n a un buen n煤mero de agentes de la seguridad del estado (infiltrados).

Animados por la CIA en la d茅cada de 1960, los violentos cubanos anticastristas se convirtieron en un problema -y lo siguen siendo- para la sociedad norteamericana. Al hacerse c贸mplice del terrorismo entrenando a miles de exiliados en la violencia contra Cuba, la CIA tambi茅n legitim贸 el terrorismo en casa.

En la d茅cada de 1960, exiliados cubanos apoyados por la CIA realizaron miles de misiones de sabotaje contra su antigua patria. Algunos trataron de asesinar a Fidel y demostraron una gran vocaci贸n para esa “tarea”. Tambi茅n atacaron a sus cr铆ticos en Miami y otros lugares –con bombas y armas de fuego.

Nixon no tuvo en cuenta la t贸xica inconsistencia que surgi贸 de su cultivo de terroristas. En 1971, EE.UU. firm贸 la Convenci贸n para la Supresi贸n de Actos ilegales contra la Seguridad de la Aviaci贸n Civil. El Art铆culo 7 de ese documento dice: “El Estado Firmante, en el territorio en el cual se encuentra el supuesto infractor, si no lo extradita estar谩 obligado, sin excepci贸n alguna y a pesar de que el delito no se haya cometido en su territorio, a someter el caso a las autoridades competentes con el prop贸sito de procesarlo”.

Sin embargo, surgi贸 una excepci贸n. En enero de 1965, Bosch hab铆a lanzado bombas de fosforo a un central azucarero cubano. 脡l explic贸 a la prensa: “Si tuvi茅ramos los recursos necesarios, Cuba arder铆a de punta a punta”.

En 1990, Orlando Bosch, el coautor junto con Posada del sabotaje al avi贸n, se libr贸 de ser procesado en Venezuela al obtener una amnist铆a de Pap谩 Bush -en contra de fuertes opiniones del Departamento de Justicia. Bosch, al igual que Posada, se vanagloria de sus haza帽as en Miami. En 1968 dispar贸 una bazuca contra un barco polaco en el puerto de Miami; en 1976 茅l y Posada planearon el derribo del avi贸n cubano, y mataron a 73 personas.

El 10 de noviembre de 2001, Beb茅 Bush advirti贸 a los miembros de la ONU: “Algunos gobiernos todav铆a se hacen de la vista gorda con los terroristas, con la esperanza de que la amenaza no les toque. Est谩n errados. Los aliados del terror son igualmente culpables e igualmente responsables”. Pero Bush y sus partidarios miamenses en el Congreso no se refer铆an a Bosch y a Posada -luchadores por la libertad, no terroristas.

Esos huracanes humanos dejaron una huella de destrucci贸n a su paso -cad谩veres de ciudadanos cubanos. En 1961, el jefe de la CIA Allen Dulles hab铆a advertido al presidente Kennedy acerca de posibles consecuencias si se abortaba la invasi贸n a Bah铆a de Cochinos. Los 1 500 exiliados cubanos entrenados en Guatemala podr铆an convertirse en un “problema de desactivaci贸n”. Ahora, con m谩s de 80 a帽os, Posada y Bosch son ep铆tomes de ese aprieto; no cultiven basura a no ser que tengan un dispositivo para deshacerse de la basura.

Saul Landau, miembro del Instituto para Estudios de Pol铆tica acaba de terminar Por favor, que el verdadero terrorista se ponga de pie, filme disponible por medio de cinema libre studio.

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