Esta colusi贸n es quiz谩s ilustrada de major manera por la carrera de Allen Welsh Dulles. Dulles era un agente de la Oficina de Servicios Estrat茅gicos (OSS), la organizaci贸n de inteligencia americana de la Segunda Guerra Mundial que precede a la CIA.
Tambi茅n fue socio superior de Sullivan & Cromwell, una firma de abogados conectada con Wall Street que representa a las corporaciones m谩s grandes de Estados Unidos, y un miembro del directorio del Banco J. Henry Schroeder, hogar de inversiones multinacionales. La preocupaci贸n por los negocios internacionales de Dulles cre贸 una serie de conflictos de inter茅s cuando encabez贸 la CIA desde 1953 a 1961.
Cuando Dulles fue escogido para la tarea de organizar lo que hoy se conoce como la Agencia Central de Inteligencia, cre贸 un grupo asesor de una media docena de hombres, todos ellos banqueros de inversi贸n y abogados de Wall Street. Por casualidad, Dulles hab铆a tratado de ser instalado como Director de Inteligencia Central (DCI) en 1949, pero cuando el entonces presidente Harry Truman venci贸 al gobernador de New York, Thomas Dewey (Dulles escrib铆a los discursos de Dewey) en la elecci贸n de 1948, sus planes quedaron congelados.
Tales conflictos de inter茅s hab铆an existido dentro de la comunidad de inteligencia desde el comienzo. Durante la Segunda Guerra Mundial, la OSS reclut贸 personal casi exclusivamente desde las universidades elitistas de la naci贸n y directorios corporativos.
El alcance internacional de muchas corporaciones estadounidenses, particularmente aquellas en aseguradores e industrias petrol铆feras, los hicieron ideales para el papel de recopilaci贸n de inteligencia. La alianza fue redefinida, si es que no formalizada, despu茅s de la guerra con la creaci贸n de la CIA en 1947.
Durante la Guerra Fr铆a, continuamente, corporaciones estadounidenses proveyeron tapadera, financiamiento secreto, recursos y contactos en el extranjero a agentes de la CIA. La CIA a menudo respond铆a otorgando contratos de varios millones de d贸lares a estas corporaciones, entreg谩ndoles inmunidad de la prensa invocando la “seguridad nacional”, levantando reg铆menes t铆teres pro-estadounidenses, y, cuando era necesario, derrocando gobiernos extranjeros recalcitrantes.
Bajo la direcci贸n de Dulles, existieron dos operaciones importantes llevadas a cabo por la CIA que ilustran perfectamente la misi贸n corporativa de la agencia.
En 1963, trabajando con el MI6 brit谩nico, la CIA derroc贸 al gobierno iran铆 democr谩ticamente electo de Mohammed Mossadegh, citando como excusa la amenaza del comunismo. Pero tal amenaza no existi贸. Los sovi茅ticos se hab铆an retirado del pa铆s en 1945, y el Partido Comunista de Ir谩n, el Tudeh, era d茅bil y no estaba en posici贸n de llegar al poder.
La verdadera raz贸n del golpe de Estado respaldado por la CIA que tumb贸 la democracia e instal贸 al tir谩nico Shah, era que Mossadegh amenazaba con nacionalizar los recursos petrol铆feros de su pa铆s. La pol铆tica pon铆a en peligro las ganancias de las compa帽铆as brit谩nicas y estadounidenses del petr贸leo, pero no representaba pr谩cticamente ninguna amenaza para la seguridad de Estados Unidos.
El derrocamiento del gobierno democr谩ticamente electo de Jacobo Arbenz en Guatemala, en 1954, tambi茅n fue justificado como una operaci贸n anti-comunista. Pero, una vez m谩s, tal amenaza no exist铆a. El gobierno de Arbenz hab铆a golpeado fuerte a la United Fruit Company instaurando un programa de reforma de los suelos que pidi贸 la expropiaci贸n de porciones de las vasta propiedades de la compa帽铆a.
La CIA acus贸 a Arbenz de comunista, mont贸 un golpe y lo derroc贸, instalando al brutal dictador Coronel Castillo Armas. La operaci贸n fue considerada un 茅xito para la CIA y, sin duda alguna, para el directorio de United Fruit – pero demostr贸 ser un desastre para el pueblo guatemalteco, que deber铆a soportar 40 a帽os de guerra civil.
Obviamente, las operaciones corporativas de la CIA no terminaron con la salida de Dulles en 1961.
En 1973, la CIA orquest贸 un golpe contra el l铆der democr谩ticamente electo de Chile, Salvador Allende. 脡ste hab铆a afectado a la 茅lite financiera estadounidense al nacionalizar las minas de cobre del pa铆s y el sistema de telefon铆a. La CIA respondi贸 con un golpe que result贸 en la muerte de Allende y en la instalaci贸n del General Augusto Pinochet como dictador. El reinado de Pinochet dur贸 otros 15 a帽os, durante los cuales el r茅gimen tortur贸 y asesin贸 a miles de opositores pol铆ticos.
En 1987, el jefe de la estaci贸n de la CIA en Angola, John Stockwell, dijo que la CIA, desde sus inicios, ha sido responsable de decenas de miles de acciones encubiertas y programas de desestabilizaci贸n. En aquel entonces, Stockwell estim贸 que m谩s de 6 millones de personas hab铆an muerto en acciones encubiertas de la CIA. El ex oficial del Departamento de Estado y autor, William Blum, ha llamado a 茅ste el “Holocausto americano”.
No causa sorpresa que esta alianza entre la comunidad de inteligencia y los negocios lleve a tanto da帽o, mutilaci贸n y sangre en otros pa铆ses. El secretismo que existe bajo el alero de la “seguridad nacional” permiti贸 que la CIA y las corporaciones estadounidenses evitaran ser fiscalizadas, se posicionaran encima de la ley, e incrementaran sus ganancias y poder铆o.
En resumen, la desestabilizaci贸n de los llamados “pa铆ses del Tercer Mundo” proporcion贸 una arena para las operaciones clandestinas de la Agencia. Florecieron con ello el tr谩fico de armas y drogas en varias agencias de inteligencia occidentales.
Estos conflictos nada ten铆an que ver con la seguridad nacional, sin embargo mantuvieron a esp铆as ocupados y enriquecieron a varios contrabandistas de armas. Si millones de inocentes sufrieron y perecieron en una guerra sin sentido, bueno, C’est la guerre. En 1975, Philip Agee, un ex agente de la CIA y autor del libro Inside the Company, uno de los primeros expos茅s detallados de la Agencia, realiz贸 esta interesante observaci贸n:
Para las personas que trabajan en ella, la CIA es conocida como La Compa帽铆a. La mentalidad de los Grandes Negocios impregna todo. Los agentes, por ejemplo, son llamados activos. Se dice que el hombre a cargo de la estaci贸n en Reino Unido tiene la “cuenta del Reino Unido”…
Las corporaciones multinacionales estadounidenses han edificado intereses colosales en todo el mundo, y puedes apostar… que donde sea encuentres intereses comerciales de Estados Unidos, encontrar谩s tambi茅n a la CIA… Las corporaciones multinacionales quieren un status quo pac铆fico en pa铆ses donde tienen inversiones, porque eso les da acceso tranquilo a materias primas baratas, trabajo barato y mercados estables para sus bienes finales.
El status quo conviene a los banqueros, porque su dinero queda seguro y se multiplica. Y, por supuesto, el estatus quo conviene a los peque帽os grupos gobernantes que la CIA respalda en el extranjero, porque todo lo que ellos quieren es mantenerse en lo alto de la pir谩mide socioecon贸mica, y que la mayor铆a de sus poblaciones queden en el fondo. ¿Pero te das cuenta de lo que significa “estar en el fondo” en la mayor铆a de los lugares del mundo? Ignorancia, pobreza, a menudo muerte por inanici贸n o enfermedad.
A lo largo de la Guerra Fr铆a, la CIA sirvi贸 a los intereses de la 茅lite financiera inflando artificialmente las estimaciones sobre la fuerza del ej茅rcito sovi茅tico. Estas estimaciones aseguraron la aprobaci贸n de enormes proyectos de ley en el Congreso que aumentaron facultades militares, enriqueciendo as铆 a unas cuentas corporaciones dentro del complejo industrial-militar.
Cuando la Guerra Fr铆a termin贸, la CIA se encontr贸 sin adversarios y fue r谩pida en idear una nueva misi贸n: el espionaje corporativo. El periodista Robert Dreyfuss escribe:
Desde el fin de la Guerra Fr铆a, Washington ha estado ocupado hablando sobre el uso de la CIA para el espionaje econ贸mico. Despojado del eufemismo, el espionaje econ贸mico simplemente significa que esp铆as estadounidenses tendr谩n de blanco a compa帽铆as extranjeras, como Toyota, Nissan, y Honda, traspasando de forma encubierta secretos comerciales y tecnolog铆a a ejecutivos corporativos de Estados Unidos.
Dif铆cilmente, el comportamiento de la CIA es una innovaci贸n estadounidense. En realidad, se remonta al menos a la British East India Company y es parte del juego del imperio. Para conocer detalles de c贸mo se ejecuta el juego, recomendamos los libros Family Secrets de Russ Baker y Confessions of an Economic Hitman de John Perkins.
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