Primer Congreso Internacional contra la Represi贸n en el que ONG, plataformas y movimientos sociales analizan los pasos a seguir frente al aumento de los castigos
LUC脥A VILLA / LUIS GIM脡NEZ
Un nuevo C贸digo Penal para criminalizar las protestas, detenciones preventivas de activistas, violentas cargas policiales en manifestaciones pac铆ficas, amenazas y ataques a quienes pretenden dejar testimonio de los abusos. Todas son medidas relativamente recientes, que coinciden con uno de los periodos de mayor despertar social y movilizaci贸n en Espa帽a, pero tambi茅n en otros lugares del mundo.
Bajo el paraguas de este nuevo contexto represivo se celebra entre hoy y ma帽ana el primer Congreso Internacional contra la Represi贸n, organizado por la defensora de los animales ‘lgualdad Animal', pero que acoge entre los ponentes a periodistas, soci贸logos, activistas, profesores y juristas,
entre otros, para dar respuesta y analizar las posibilidades
reivindicativas ante "la etapa m谩s oscurantista de nuestra
democracia".
Ha arrancado esta ma帽ana en el Ateneo de Madrid, situado a pocos metros
del Congreso de los Diputados y en el d铆a en que se celebra el 34
aniversario de la Constituci贸n.
"Cada vez que salimos a cubrir
una protesta nos encontramos con un contexto que antes no exist铆a.
Desde el 15-M hemos descubierto que los derechos fundamentales que antes
no se cuestionaban empiezan a ser cuestionados. Desde el Gobierno han
hablado de modular el derecho a la manifestaci贸n,
limitar el de asociaci贸n o incluso decir que el derecho a la
informaci贸n es limitado", ha se帽alado Pilar Velasco, periodista de la Cadena Ser, que ha participado en una de las primeras conferencias para tratar de cerca el caso de las detenciones de los promotores de la iniciativa ‘Rodea el Congreso'.
"Estamos ante la etapa m谩s oscurantista de nuestra democracia"
"El
ciudadano est谩 m谩s presionado que nunca, atrapado entre el poder
medi谩tico, financiero y pol铆tico", ha a帽adido la periodista, que ha
reconocido que desde la profesi贸n se est谩 "tomando conciencia" de que a
partir de ahora se tendr谩n que "asumir riesgos que antes no exist铆an, desde querellas hasta presiones del sistema financiero".
Pero
las consecuencias no las padecen s贸lo los movimientos m谩s recientes.
Algunas de las organizaciones que m谩s tiempo llevan en el activismo,
como Greenpeace, ponen cifras sobre la mesa: como respuesta a
sus actividades, los ecologistas tienen 7 procesos abiertos en marcha
con 91 voluntarios implicados, penas solicitadas de hasta tres a帽os de
c谩rcel, multas por una cuant铆a total de 800.000 euros y 16 activistas en
libertad provisional.
"Hay pocas conquistas sociales que se hayan conseguido sin la protesta"
En
cualquier caso, la organizaci贸n teme que la situaci贸n se agrave de
ahora en adelante si se siguen endureciendo los castigos y la represi贸n
aumenta. "El activismo siempre ha tenido consecuencias. No ha salido
gratis y siempre hay v铆ctimas. Hasta ahora en Europa eran consecuencias
leves, pero cada vez m谩s se dan penas de c谩rcel o maltrato.", dijo Juli谩n Carranza, director de participaci贸n de Greenpeace.
"En ning煤n caso puede utilizarse el C贸digo Penal como instrumento de
represi贸n del activismo. No se puede penalizar y criminalizar, hay que
decir "no"", a帽adi贸.
"Los antidisturbios hacen pol铆tica".
Con esta afirmaci贸n ha titulado su ponencia Pablo Iglesias,
doctor en Ciencias Pol铆ticas y profesor en la Universidad Complutense. Y
para demostrarlo ha recurrido a un ejemplo concreto: la movilizaci贸n
antiglobalizaci贸n que tuvo lugar en G茅nova en 2001 y en la que muri贸 por
disparos de un agente el joven italiano Carlo Giuliani. "Las im谩genes
demuestran c贸mo el objetivo de la Polic铆a era buscar un escenario en el
que se desatara la violencia y hubiera v铆ctimas, ya fueran agentes o
manifestantes", ha relatado Iglesias, que se encontraba en ese momento
cerca del lugar de la muerte de Giuliani.
Las im谩genes han mostrado como la Polic铆a dej贸 actuar libremente al conocido como black block
(grupo de manifestantes violentos), rompiendo establecimientos,
quemando coches y atacando instituciones sin nadie que se lo impidiera.
Despu茅s, las autoridades utilizaron este pretexto para cargar contra el
bloque "desobediente", no-violento, y generar escenarios en los que
peligrasen las vidas humanas, tanto de agentes como de manifestantes. Y
as铆 fue, se desat贸 una batalla campal que se llev贸 la vida de Giuliani.
"Este modelo represivo fue absolutamente exitoso.
Esa violencia dividi贸 y acab贸 con el movimiento
antiglobalizaci贸n".
Y eso es lo mismo que pasa hoy, "el 25-S en Madrid vimos algo parecido.
La Polic铆a act煤a de forma similar, deja hacer en un momento para luego
cargar contra todos."
Pese a todo, los movimientos sociales
est谩n lejos de echarse atr谩s por temor a la represalias. El objetivo
parece claro: "Hay pocas conquistas sociales, por no decir ninguna, que
se hayan conseguido sin la protesta", afirm贸 Carranza, que tambi茅n dej贸
lugar para la autocr铆tica. "Las organizaciones somos el 煤ltimo basti贸n de credibilidad para la sociedad y nos quedan dos telediarios si no somos capaces de articular un discurso com煤n entre todas".
Torturas, "una realidad invisible"
Este Congreso tambi茅n ha dado cabida un tema "pol茅mico", "invisible" y "ocultado": la tortura en Espa帽a.
"Actualmente se est谩n imponiendo pol铆ticas neoliberales al tiempo que
se endurece el c贸digo penal y se persigue la disidencia" ha comenzado
explicando Andr茅s Garc铆a, abogado y miembro de la Coordinadora para la
Prevenci贸n y Denuncia de la Tortura, un conglomerado de colectivos que
hacen trabajo en los CIE, con los presos y de observaci贸n de los
derechos humanos. "Existe un problema social, ir al fondo de la cuesti贸n
es un objetivo de las organizaciones, pero sobre todo queremos
visibilizar que no se est谩n investigando estos casos".
Garc铆a ha
mostrado varias tablas comparativas hechas a partir de los informes que
realizan anualmente en las que se mostraban c贸mo en 2011, "coincidiendo
con la eclosi贸n del movimiento 15-M", se han disparado los casos. Y ha
comentado que les "da miedo realizar el informe de 2012, porque hemos
visto c贸mo la represi贸n a la disidencia aumenta cada vez m谩s".
Martxelo Otamendi ha relatado las torturas a las que fue sometido en r茅gimen de aislamiento En
este sentido, especialmente preocupados se muestran desde su colectivo
por la situaci贸n en el Pa铆s Vasco, donde se ha aplicado en infinidad de
ocasiones el r茅gimen de incomunicaci贸n en los que "en muchos casos se
han denunciado torturas". Y esto, ha a帽adido, "ha sido reconocido y
denunciado por la ONU y el Comit茅 Europeo para la prevenci贸n de la
tortura".
Para tratar este tema la ponencia siguiente ten铆a a un invitado muy esperado, Martxelo Otamendi, el director del diario vasco Egunkaria,
que fue cerrado por orden del juez Del Olmo en 2003 y sus directivos
detenidos, encerrados y, seg煤n denuncian, torturados. Y 茅l ha relatado
su caso particular, con todos los m茅todos que la Guardia Civil utiliz贸
contra 茅l: la t茅cnica de la bolsa, golpes, amenazas de muerte o
privaci贸n del sue帽o entre otras.
Con todo, Andr茅s Garc铆a se
muestra convencido de que hay mucho que hacer: "se nota cuando un preso o
un inmigrante tienen un abogado que est谩 por la causa y no uno de
oficio. Se nota en una penitenciaria donde trabajan asociaciones. El papel de la sociedad civil es fundamental".
Para 茅l, "igual que luchamos contra los desahucios, por las libertades
civiles, hemos de incluir tambi茅n las reivindicaciones de las c谩rceles".
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