Estas son reflexiones del doctor Alejandro Benda帽a, bi贸grafo y profundo conocedor del pensamiento y la obra del General de Hombres Libres, publicado en la Revista Env铆o, N煤mero 160, en junio de 1995.
El Sandino que todos llevamos dentro
Hay que valorar bien lo que significa una conmemoraci贸n nacional de Sandino. Es bastante lo que podemos celebrar este a帽o todos los nicarag眉enses sin distingos pol铆ticos. Celebrar el s铆mbolo de Sandino, su ejemplo de arrojo y valent铆a, su patriotismo inclaudicable, su condici贸n de h茅roe nacional, su capacidad de creer y generar fe en la causa de la soberan铆a nacional, y a partir de esa fe y fuerza moral enfrentarse como David contra los invasores. La personificaci贸n de la dignidad de Nicaragua.
No se necesita ser sandinista para conmemorar a Sandino, para sentir y exigir respeto para Sandino, para recordar a aquello pobres valientes soldados, hombres y mujeres, que le permanecieron fieles a trav茅s de los a帽os y las penurias, de los bombardeos y del fr铆o, en las monta帽as de Las Segovias.
¿C贸mo no sentirnos orgullosos de un patriota que pudo capturar la imaginaci贸n y el respeto de la nueva generaci贸n latinoamericana de su tiempo, ameritando el reconocimiento de los pueblos y de la intelectualidad mundial, incluyendo a la de Estados Unidos? Sandino y su peque帽o ej茅rcito loco hicieron resplandecer a Nicaragua. Fue la primera vez -pero no la 煤ltima- que el nombre de Nicaragua se confundi贸 con el de Sandino en la imaginaci贸n y el coraz贸n de tantos ciudadanos conscientes en tantas partes del mundo.
Sandino permanece en nosotros. Porque en el momento en que el nicarag眉ense siente la imposici贸n o la humillaci贸n externa, el racismo o el desprecio, el despojo de nuestra riqueza, el menosprecio de nuestras capacidades, en ese momento se nos sale el Sandino que todos llevamos dentro, llam茅monos o no sandinistas. Mientras 茅se sea el caso, habr谩 esperanza para la patria de Sandino.
Pero si a todos los nicarag眉enses podemos pedir respeto al s铆mbolo de Sandino, a los que tenemos el atrevimiento de llamarnos sandinistas se nos pide algo m谩s: se nos pide fidelidad al pensamiento de Sandino. Esto no es tarea f谩cil, ya que no es una tarea de lectura. Sandino no fue ni un pensador ni un "intelectual" de escritorio. No nos leg贸 vol煤menes n铆tidamente impresos de discursos, art铆culos, ensayos o disquisiciones filos贸ficas. Pero esa persona que no pudo terminar la secundaria, hizo un esfuerzo extraordinario para desarrollar una visi贸n propia del mundo. No podemos decir que lleg贸 a articular una ideolog铆a o filosof铆a pura o propia. Y eso no es una cr铆tica, sino caracter铆stica de los grandes l铆deres a lo largo de la historia, que si se hubieran dedicado a buscar la perfecci贸n te贸rica quiz谩s no hubieran llegado a ser l铆deres.
Aprendiendo de la Revoluci贸n Mexicana
El pensamiento de Sandino lo captamos a partir de su vida. No 煤nicamente con el intelecto y la raz贸n, sino tambi茅n con el coraz贸n y la m铆stica. Lo asimilamos en parte como lo pudo asimilar el pueblo de Las Segovias, que a duras penas conoc铆a las letras y que en su mayor铆a no conoci贸 personalmente al General, pero que pudo interpretar y heredar la m铆stica sandinista.
M铆stica no es lo mismo que misticismo, porque las ideas de Sandino tuvieron un asidero racional. Fue Sandino el que introdujo a Nicaragua las ideas sociales m谩s avanzadas y revolucionarias de la 茅poca, traduci茅ndolas a la realidad de Nicaragua. Las hab铆a asimilado en M茅xico, durante la Revoluci贸n Mexicana. No en los salones literarios ni en las universidades, sino como mec谩nico en los campos petroleros de propiedad norteamericana. Como obrero organizado que recibi贸 una educaci贸n pol铆tica en la ideolog铆a sindicalista, tambi茅n conocida como anarco sindical, socialista libertaria o comunista racional, enmarcada a su vez en el orgullo 茅tnico tan caracter铆stico de la Revoluci贸n Mexicana y de esa nueva generaci贸n de latinoamericanos.
En junio de 1927, d铆as antes de atacar Ocotal, Sandino le escribe al Jefe Pol铆tico de esa localidad: "Bendigo la hora en que emigr茅 a un pa铆s donde apagu茅 mi sed de ense帽anza bebiendo en nuevas ideas, templ茅 mi esp铆ritu acrisolado en el sentimiento de amor patrio. No quiero decirle que fui a Europa buscando escuela de h茅roes, aprendiendo en ella c贸mo se forjan, pues estemos persuadidos, mi buen amigo, que los h茅roes se improvisan por las circunstancias del momento y siempre surgen de la clase del pueblo, mayoritariamente en la raza indo hispana".
Buena definici贸n del sandinismo: la capacidad popular de improvisar h茅roes. Pero si de la inspiraci贸n surge esa capacidad, los enemigos de la clase del pueblo ten铆an que terminar tanto con Sandino como con la inspiraci贸n, tanto con el pensador como con el pensamiento, una y otra vez a lo largo de casi siete d茅cadas. El primer Somoza, despu茅s de matar a Sandino, destruye el archivo del Ej茅rcito Defensor de la Soberan铆a Nacional de Nicaragua, ese archivo que Sandino llam贸 su "tesoro moral". Tratando de rematarlo, Somoza Garc铆a mand贸 a escribir aquella diatriba antisandinista, "El Calvario de las Segovias". Y Somoza Debayle manda a re editar en 1976 el mismo libro en otro intento de matar el legado de Sandino, que segu铆a viviendo y combatiendo en la fuerza organizada del Frente Sandinista.
Ah铆 est谩 la sabidur铆a de Carlos Fonseca, que siempre insisti贸 en la necesidad de estudiar a Sandino. Fonseca nos se帽al贸 y nos se帽ala: "El inagotable caudal patri贸tico y revolucionario de Sandino nos facilita a veces extraer las ricas lecciones propiamente pol铆ticas que ellas contienen".
Patri贸tico y revolucionario. Son inseparables las dos condiciones, porque all铆 tambi茅n est谩 la esencia del sandinismo. Por eso es que Sandino tiene que formar parte del an谩lisis y de la acci贸n que de los sandinistas exige la nueva etapa que vive Nicaragua. En la 茅poca de Carlos, como en la nuestra, se plantea como una tarea inexcusable hacer la reflexi贸n cr铆tica sobre la tradici贸n hist贸rica, y concretamente la necesidad de alimentarnos te贸rica e ideol贸gicamente de la obra de Sandino, reconstruyendo la originalidad de su pensamiento, contando ahora, como no pudo contar Carlos, con nueva documentaci贸n sobre Sandino, pero tambi茅n con nuevas preguntas.
Una indudable convicci贸n socialista
Para los sandinistas no se trata de conmemorar a Sandino por nostalgia, por a帽oranza, o como una efem茅rides obligatoria. Reinvocamos a Sandino por necesidad, urgidos de pistas para mejor ubicarnos ante la oleada neoliberal y la crisis en las izquierdas. Retomar a Sandino porque la incomprensi贸n del presente y la falta de visi贸n de futuro muchas veces nace de la ignorancia del pasado. Porque en el pasado est谩n las ra铆ces que permitir谩n al tayac谩n sandinista aguantar la tempestad moment谩nea del presente para seguir creciendo en el futuro.
Pero es tambi茅n a trav茅s del presente que volvemos a descubrir el pasado. Si reflexionamos sobre la historia del sandinismo a la luz de Sandino, pero tambi茅n a partir del fracaso del modelo socialista estatista o del modelo neoliberal capitalista, encontraremos en el pensamiento de Sandino no recetas ni programas precisados para el futuro, sino pautas. Porque Sandino, desde la perspectiva humanista y patri贸tica indispensable, desarroll贸 un pensamiento cr铆tico, tanto de la deshumanizaci贸n capitalista como del modelo de socialismo autoritario que ya se perfilaba en su 茅poca. Y lo hizo desde una convicci贸n socialista de la que no puede caber duda, que 茅l mismo admite en varias ocasiones, y que est谩 latente en el an谩lisis y estrategia que Sandino hace de su lucha y en c贸mo la ubica en la historia universal.
El radicalismo social de Sandino no provino de Mosc煤, sino de M茅xico, y no de los textos y tomos, sino de su condici贸n de obrero y mestizo sediento de conocimiento, miembro sindicalizado del gremio de los obreros del petr贸leo, quiz谩s el gremio obrero m谩s radicalizado de Am茅rica Latina. Fue altamente influenciado por el socialismo libertario de los anarco sindicalistas, que b谩sicamente aceptan el an谩lisis marxista de la historia y del capital, pero se apartan de las prescripciones codificadas y canonizadas sobre el partido y el Estado. Una corriente pol铆tica que se caracteriz贸 no por ser una doctrina, sino una actitud.
Sandino nunca ocult贸 su convicci贸n antiimperialista ni su fe en el papel protag贸nico de la clase trabajadora. Su visi贸n es nacional, pero principalmente a partir de los intereses y necesidades de la clase popular, de la mayor铆a del pa铆s. Nunca dijo que s贸lo los bur贸cratas y los iluminados llegar谩n hasta el final.
Ni dictadura del proletariado ni del capital
Debemos resguardar a Sandino de quienes pretenden separar la persona de la convicci贸n revolucionaria. Pero antes nos tocar铆a preguntarnos si nosotros como Frente Sandinista hemos sido fieles al pensamiento de Sandino. No basta aqu铆 con proclamarnos socialistas, sino reflexionar sobre el socialismo de Sandino, que siempre vener贸 la libertad individual. Recordar al Sandino que guard贸 su distancia de todo proyecto pol铆tico de izquierda o de derecha que antepusiera el Estado o los partidos pol铆ticos a la libre expresi贸n y al libre desarrollo de la persona. Su socialismo es tan ajeno a la dictadura del proletariado como a la dictadura del capital, tan adverso a la plutocracia como a la partidocracia. Un socialismo que nunca se prest贸 al anti comunismo, pero que tampoco hizo apolog铆as del autoritarismo de izquierda y que incluso rompe con el movimiento comunista oficial cuando 茅ste insisti贸 en bajarle l铆neas.
Porque Sandino no aceptaba modelos mec谩nicos importados de otras latitudes. Asimila cuanto puede, pero hace una exigencia permanente de la autodeterminaci贸n y de la libertad individual en los terrenos m谩s diversos, desde la autogesti贸n econ贸mica hasta el federalismo pol铆tico, junto con la fe en la cultura ind铆gena campesina como instrumento emancipador y con la propiedad colectiva como forma superior de organizaci贸n socio econ贸mica.
A la vez, Sandino respeta y defiende al peque帽o propietario, al peque帽o capital, incluso al capital extranjero. Nada de esto es incompatible con su visi贸n y proyecto popular y con su compromiso de clase. Lo 煤nico que exige es respeto a la dignidad de la naci贸n y del trabajador. Por ejemplo, el 29 de abril de 1928 Sandino mand贸 a quemar la mina La Luz y los Angeles, propiedad de un norteamericano, pero tambi茅n se tom贸 la molestia de escribirle al gerente: "Los capitalistas ser谩n apreciados y respetados por nosotros, siempre que se nos trate como iguales y no en la forma equivocada que hoy lo hacen, crey茅ndose amos y se帽ores de nuestras vidas e intereses".
De la lucha popular no quedaban excluidos los patriotas de otras extracciones sociales. Sandino habla de sus hermanos en la patria, de la gran familia nicarag眉ense. El 1 de octubre de 1932, env铆a lo que llamaba "Circular a todas nuestras autoridades" que eran tanto civiles como militares , en la que explica con enorme sencillez y sabidur铆a: "T茅ngase presente que la reuni贸n de muchas familias de distintos apellidos en una regi贸n forma lo que se llama patria. La Patria de nosotros, por ejemplo, se llama Nicaragua. El Presidente de la Rep煤blica es un servidor del pueblo y no es amo, ni patr贸n tampoco". Entendemos a partir de esto que el nacionalismo en Sandino, la identidad nacional de Nicaragua, o se fundamenta en la democracia o no es nacional ni patri贸tica.
Un maestro espiritual m谩s que un caudillo
Pero hay otra dimensi贸n del socialismo de Sandino en la que hay que hacer hincapi茅, precisamente porque en el pasado los sandinistas no siempre la supimos valorar ni practicar: la presencia de la espiritualidad, la 茅tica y la moral en la lucha y pensamiento de Sandino.
Para Sandino la emancipaci贸n tambi茅n es espiritual y 茅tica. Desde joven emprende la b煤squeda de la verdad que explicara la raz贸n del sufrimiento propio y ajeno. Buscaba entender, como 茅l dec铆a, "las relaciones m谩s profundas de las cosas, leyendo todo lo que a mi juicio es moral e instructivo". Sandino incursion贸 profundamente en el campo de la filosof铆a buscando siempre la superaci贸n personal y el significado de la vida.
Los que le conocieron llegaron a decir que Sandino ten铆a "mucho de Trotsky y algo de As铆s". Un periodista norteamericano afirm贸: "Hay algo religioso en la ideolog铆a de este hombre". Otro que lo entrevist贸, observ贸: "La impresi贸n que da el General Sandino, lo mismo en su aspecto que en su conversaci贸n, es de una gran elevaci贸n espiritual". Y otro dijo: "El General Augusto C茅sar Sandino no es sicol贸gicamente un caudillo. Presenta m谩s perfil de ap贸stol. Es un convencido que persuade, no es un creyente que impone."
La gran mayor铆a de los miembros del Ej茅rcito Defensor de la Soberan铆a Nacional de Nicaragua nunca lograron conocer a Sandino en persona, pero le fueron leales hasta la muerte, viendo en 茅l no s贸lo al dirigente militar sino tambi茅n al maestro espiritual. Las palabras de Sandino llegaban a la tropa en comunicaciones regulares escritas desde el Cuartel General del Chipote. En una carta que env铆a al Coronel In茅s Hern谩ndez G贸mez y al Sargento Mayor Ladislao Palacios, del segundo destacamento del EDSNN les dice: "Nuestra conciencia debe de ser nuestra mejor consejera y por esta raz贸n es algo bueno ponerse a pensar, aunque sea una vez por semana, en todo lo bueno y malo que hemos hecho y observar el futuro de las cosas, de manera de evitar caer en el abismo si hemos iniciado ese camino".
Las referencias a Dios figuran a menudo en sus palabras. Algunas son las mismas que repite nuestro pueblo: "Dios es el que dispone de nuestras vidas", "Dios me los lleve con bien", "Ganaremos, Dios mediante", "Dios y las monta帽as son aliados nuestros". Todo ello en contraposici贸n de lo que 茅l llamaba el "Dios oro", venerado por los banqueros de Wall Street, los marines y los vendepatrias.
Una revoluci贸n es siempre religiosa
Para Sandino la pol铆tica no es separable de la fe ni de la 茅tica. Sandino cree en Dios y cree en Jes煤s, pero sin considerarse cat贸lico ni cristiano. Sab铆a bien que una revoluci贸n es siempre religiosa, aunque se proclame atea. Que no puede haber conciencia sin ciencia, pero tampoco ciencia sin conciencia, porque eso era "la ruina del alma", como dec铆a Rabelais.
Sandino tiene fe, no en la religi贸n institucionalizada, sino en la religi贸n que responde a la exigencia espiritual de toda persona o de un pueblo. En la redenci贸n del hombre, la mujer y la sociedad a partir de la fuerza de Dios, que 茅l llama Amor, que 茅l llama Divina Justicia, y que es implacable. En la liberaci贸n no a partir de una inspiraci贸n divina o de la aparici贸n de alg煤n Mes铆as, sino a partir de la conciencia. Sandino le explicaba a su tropa: "No hacen falta los redentores, la persona es capaz de redimirse a s铆 misma".
Para Sandino la liberaci贸n de la patria pasa por la liberaci贸n del individuo, por el desprendimiento de vicios, por el amor a la comunidad, que es tambi茅n identificaci贸n con otros pueblos en lucha. Frente a la vida, Sandino exalta la importancia de la energ铆a personal, de la fe, del optimismo, de la voluntad, de la conciencia 茅tnica, de la juventud y de las nuevas generaciones, cuenta con la m铆stica revolucionaria. El sandinismo encierra por esto posibilidades de superaci贸n moral, espiritual y material.
Por eso es que Sandino no visualiza la finalizaci贸n de su lucha con el retiro de los marines. Su insistencia es en los valores libertarios. No est谩 aferrado a la lucha armada. Hacia 1933 comienza a organizar las cooperativas y est谩 m谩s obsesionado con la paz, al punto de asumir riesgos que le hicieron caer en la trampa mortal que le tendi贸 Somoza. "Tenemos que seguir luchando dijo aunque sea por otros medios".
Sandino sigue siendo el camino
La lucha de Sandino no es simplemente contra la intervenci贸n extranjera o la guardia nacional, sino contra la hipocres铆a de quienes utilizan valores morales, religiosos, patri贸ticos, culturales y tradicionales para encubrir privilegios de clase antinacionales, mancomunados al poder del imperio. Pero en su lucha no recurre a la demagogia y a la mistificaci贸n, sino que mantiene la mira en la construcci贸n de un hombre nuevo en una patria nueva lo uno no se entiende sin lo otro , con verdadera igualdad de oportunidades morales y materiales para todos los nicarag眉enses, y no para unos pocos. Creaci贸n heroica de un socialismo nicarag眉ense, despojando a la derecha de su pretendido monopolio sobre los valores de patria, familia y espiritualidad.
Para Sandino no pod铆an ser verdaderos nicarag眉enses ni verdaderos creyentes en Dios los vendepatrias y los agentes criollos del poder铆o financiero y militar de Estados Unidos. ¿Qu茅 hubiera dicho de los vendeTelcor y de los nicarag眉enses que se escudan en los poderes externos para imponer sus privilegios? ¿Qu茅 hubiera dicho del atropello de los trabajadores de La Fosforera para darle gusto a los s煤bditos de otro pa铆s , o de los que invocan la necesidad de recurrir al Dios oro aunque esto signifique entregar la conducci贸n econ贸mica y los patrimonios del pa铆s?
Sandino sigue siendo el camino. Apunt贸 y apunta a la posibilidad de un socialismo nuevo, 茅tico, humanitario, y nicarag眉ense, pero a la vez universal. Nos leg贸 el reto de construir un movimiento pol铆tico que trascienda los l铆mites tanto del socialismo autoritario como de la socialdemocracia, por no decir del capitalismo salvaje. Y en esa tarea, el reto de hacerse acompa帽ar por y desde el pueblo, inspirando e interpretando la reflexi贸n pol铆tica y espiritual popular. El reto de responder a la demanda de coherencia y autenticidad sustituyendo los acomodos pasajeros o electorales. Ser sandinista exige una visi贸n cr铆tica del pasado, pero tambi茅n inspirarse en 茅l para construir una visi贸n com煤n de futuro, del sandinismo del futuro, para poder responder a esa sed de comunidad, de transformaci贸n y de visi贸n de futuro. Ni el dolor del pueblo ni la naturaleza radical del r茅gimen imperante admiten planteamientos blandengues o cupulares. Tenemos que impedir la deshumanizaci贸n de la pol铆tica y no formar parte de ella.
Sin Sandino no hay renovaci贸n sandinista
En esta batalla desigual, la memoria hist贸rica de Sandino figura como un arma indispensable para hacer frente a estos peligros, de igual manera que Sandino empu帽贸 la memoria de Benjam铆n Zeled贸n. La identidad sandinista no puede estar basada exclusivamente en los s铆mbolos del pasado, pero tampoco es cuesti贸n de borr贸n y cuenta nueva. Porque las ideas y la sangre no son borrables, porque constituyen una luz indispensable para profundizar nuestro conocimiento del camino sandinista.
Se podr谩n acomodar algunos. No todos pueden ser revolucionarios. Deber谩n, s铆, ser respetados, as铆 como Sandino pudo respetar a los que no pensaron como 茅l pero supieron demostrar inconformidad patri贸tica. Pero no podr谩n ser sandinistas, por la sencilla raz贸n que sin Sandino no hay sandinismo, mucho menos renovaci贸n sandinista. La izquierda sin socialismo es izquierda desclasada y descafeinada, es ex izquierda, es derecha.
Dicen que se puede interpretar indistintamente a Sandino, pero Sandino y la historia tambi茅n nos interpretan a nosotros. Con el calificativo de sandinistas no podemos ser tan generosos porque es un patrimonio de los verdaderos seguidores de Sandino. Podr谩n ser simpatizantes respetables, pero no sandinistas. Porque en el tiempo de Sandino tambi茅n estuvieron presentes los simpatizantes respetables, pero no sandinistas. Porque en el tiempo de Sandino, tambi茅n estuvieron presentes simpatizantes en la llanura con los que Sandino siempre mantuvo una comunicaci贸n correcta , que le mandaban a decir que su lucha era muy noble pero no era viable; que su patriotismo estaba fuera de duda, pero que su vocabulario era demasiado altisonante y no inspiraba confianza en otros sectores y en otros gobiernos; que su lucha era muy valiente, pero irrealista su insistencia en el retiro total de los interventores; que hab铆a que ajustarse a los nuevos tiempos y formar parte del esquema institucional intervenido.
Con cortes铆a, conciencia y coraz贸n, Sandino dijo que no, tal como el sandinismo debe decir no a la nueva ortodoxia de la derecha que dice que no es derecha, al nuevo fundamentalismo que dice que no es ideolog铆a a la izquierda capituladora y descafeinada y a todos los que dictaminan aceptan el dictamen que dice que hay que resignarse a vivir bajo el imperialismo neoliberal aceptando la comercializaci贸n de la pol铆tica y de la moral. No a los que repiten que no hay posibilidad de lucha contra una derecha mundial entronizada en el poder, que hay que entregar pedazos de la patria, que en el mundo ya no hay otro tipo de econom铆a u otro tipo de pol铆tica, que hay que dejar de pensar y luchar.
Sandino nunca dej贸 de pensar y luchar, y de hacerlo de manera radical si los contrincantes se lo impon铆an. Y Sandino no le tuvo miedo a la palabra radical. Radical significa ser racional y directo en la b煤squeda de la paz social, significa dirigirse a las ra铆ces de un problema y no s贸lo a sus s铆ntomas. Sandino supo que en la lucha contra la injusticia no se pod铆a ser moderado. Y por eso el sandinismo tiene un quehacer radical, en el sentido m谩s profundo, humanista y comprometido de la palabra.
La innovaci贸n sandinista
Sandinismo significa la reapropiaci贸n constante, creativa y din谩mica del socialismo 茅tico de Sandino. Sandinismo significa innovaci贸n desde adentro, desde la izquierda, a partir de la articulaci贸n de ideas nuevas, y no renovaci贸n desde afuera, desde el anti socialismo, con la reintroducci贸n de viejas ideas de la derecha.
Sandino significa la creencia en el hombre y mujer como personas, y no la conquista de las masas o de electorados. Significa compulsi贸n moral y no urgencia electoral. Significa ser como el General, que quiso tanto a Nicaragua que no quiso ser Presidente, ni Ministro ni Diputado. Significa poder decir no a los privilegiados y tambi茅n a los privilegios. Significa pertenecer con orgullo a la izquierda, fuente de cuanto pensamiento humanista ha arrojado la historia moderna. Significa sentir la solidaridad con quienes sufren en cualquier rinc贸n de la tierra, en Cuba, Chiapas, Chechenia o Bosnia.
Sandinismo significa el derecho de nuestros hijos a compartir el sue帽o de Sandino, el derecho de imaginarnos esa patria nueva sin hambre y sin miseria, sin intervenci贸n, como se la imagin贸 Sandino. Porque al fin y al cabo, el d铆a que dejemos de so帽ar, de tener fe en la construcci贸n de esa alternativa de dignidad, el d铆a que permitamos que una nueva generaci贸n olvide a Sandino, ese d铆a la alternativa de dignidad habr谩 dejado de existir. No, no es 茅ste el discurso de los a帽os ochenta. Es el discurso de hoy, de ma帽ana, de siempre. Es el discurso de Sandino.
RLP
WWW.SANDINOVIVE.INFO
http://difusionrebelde.blogspot.com/

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