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jueves, 2 de febrero de 2012

Guatemala - R铆os Montt: un genocida en la antesala a su condena.Por Mario Sosa

El  26 de enero de 2012, se realiz贸 un acto hist贸rico en Guatemala: el inicio de un proceso judicial por genocidio en contra del dictador, general en retiro y pol铆tico de derecha, Jos茅 Efra铆n R铆os Montt.

M谩s de 100 masacres, 1771 muertes (de mujeres, hombres, ancianos y ni帽os), 1485 mujeres menores de edad violadas y el desplazamiento forzoso de cerca de 30 ciudadanos, son algunas de los cr铆menes por los cuales se acusa al general de la tierra arrasada.

A estas cifras se agrega el trabajo al que fueron obligados miles de civiles, la organizaci贸n forzosa de los ciudadanos en las llamadas "Patrullas de Autodefensa Civil" y en las aldeas modelos (una especie de campos de concentraci贸n), as铆 como la conformaci贸n de los Tribunales de Fuero Especial a trav茅s de los cuales y utilizando jueces sin rostro, fueron fusilados militantes y supuestos integrantes de las fuerzas revolucionarias.

Todos, hechos de terror, destructores del tejido social y de las condiciones de reproducci贸n social de los pueblos que conforman la naci贸n guatemalteca. Todos hechos que son parte, parafraseando a Eduardo Galeano, de las venas abiertas y las heridas del pueblo guatemalteco.

R铆os Montt se hizo jefe de Estado luego de disolver la Junta Militar que hab铆a accedido al poder pol铆tico producto de un golpe de Estado en contra del tambi茅n militar genocida, Fernando Romeo Lucas Garc铆a. En su calidad de jefe de Estado y parte del alto mando del ej茅rcito guatemalteco, planific贸, dirigi贸, control贸 y coordin贸 la implementaci贸n de los planes: "Plan de Campa帽a Victoria 82", "Plan de Operaciones Sof铆a", "Operaciones Ixil" y "Plan Firmeza 83".

M谩s all谩 del combate militar a la guerrilla, estos planes implicaron actos que persiguieron "quitarle el agua al pez", es decir, aniquilar la supuesta base social de la insurgencia, con el agravante de la aplicaci贸n de criterios como: "todos los ixiles son guerrilleros".

Tales planes y las contundentes evidencias demuestran las implicaciones de la estructura castrense y, a trav茅s de establecer el car谩cter de la cadena de mando, las responsabilidades de la jefatura del Estado ejercida por R铆os Montt en los hechos que por los cuales se le acusa.

En la primera deliberaci贸n judicial por este caso, el Ministerio P煤blico present贸 un conjunto de pruebas documentales, peritajes, declaraciones y argumentos para tipificar y cimentar la acusaci贸n por delitos de lesa humanidad y las responsabilidades ideol贸gicas, pol铆ticas y militares directas que implican a uno de los principales responsables del genocidio y etnocidio ocurridos en Guatemala.

Ante la contundencia de las evidencias, el general genocida prefiri贸 guardar silencio, mientras su defensa fue incapaz de articular, con fundamentos y pruebas, su petici贸n para que no fuera ligado a proceso.

Despu茅s de las argumentaciones de las partes procesales en la audiencia, la jueza Carol Patricia Flores concluy贸 que existen indicios de acciones delictivas del general en retiro, y lo lig贸 a proceso por caso de genocidio e incumplimiento de deberes contra la humanidad, dict谩ndole cauci贸n econ贸mica y medida de arresto domiciliario.

Con esta decisi贸n, se abre paso para que un juzgado de cr铆menes de alto impacto, proceda al desarrollo de un juicio y determine la culpabilidad del acusado.

Empieza a dar fruto, asimismo, la querella interpuesta en el 2001 por v铆ctimas de violaciones a derechos humanos. Es un hecho que acontece, adem谩s, despu茅s que dicho personaje perdiera la inmunidad que, como diputado al Congreso de la Rep煤blica, le hab铆a permitido evadir la justicia, con la complicidad de estructuras pol铆ticas, militares y asociaciones de ex militares que se han dedicado a obstaculizar este y otros procesos que se siguen en contra de hechores materiales e intelectuales de actos terroristas y represivos ejecutados desde fuera y desde dentro de aparatos del Estado guatemalteco.

Esta decisi贸n judicial es sin duda un aliciente esperanzador para las miles de v铆ctimas que exigen justifica. Pero como todo en este pa铆s donde siguen intactas las estructuras de poder econ贸mico, pol铆tico y militar vinculadas al terrorismo de Estado, la condena a R铆os Montt ser谩 un resultado producto de la lucha contra quienes desde dentro y fuera del Estado no descansar谩n por tratar de desvirtuar, obstaculizar y combatir el proceso y a las v铆ctimas.

Esto no obstante que desde la legalidad actualmente existente en el pa铆s y las normas internacionales en materia de cr铆menes de lesa humanidad, se abre la posibilidad para una condena ejemplar, que genere condiciones para que estos hechos no se repitan y para que la impunidad vaya cediendo a la justicia y la reparaci贸n.

En casos de genocidio como estos, que con tales resoluciones judiciales adquieren legalidad y legitimidad para perseguir a los responsables, es necesario recordar y no olvidar la cauda de 250 mil v铆ctimas, 45 mil desaparecidos y 1 mill贸n de desplazados, que son consecuencia no s贸lo de la pol铆tica decidida e implementada por las elites econ贸micas, pol铆ticas y militares a trav茅s del Estado guatemalteco y de organismos paramilitares, sino tambi茅n de la imposici贸n, direcci贸n, financiamiento y asesor铆a del Estado estadounidense, el cual, inspirado en su Doctrina de Seguridad Nacional, ti帽o de sangre a Guatemala y a toda Nuestra Am茅rica desde los a帽os posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Memoria, verdad y justicia en el proceso contra el general genocida.

Rebelion.org

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