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domingo, 1 de enero de 2012

Leonardo Boff: Judgment Day For Our Culture?. ¿El d铆a del juicio a nuestra cultura?


Judgment Day For Our Culture?
Leonardo Boff Theologian
Earthcharter Commission

El fin del a帽o ofrece la ocasi贸n para hacer un balance sobre nuestra situaci贸n humana en este planeta. ¿Qu茅 podemos esperar y qu茅 rumbo tomar谩 la historia? Son preguntas preocupantes pues los escenarios globales se presentan sombr铆os. Una crisis de magnitud estructural se ha instalado en el coraz贸n del sistema econ贸mico-social dominante (Europa y Estados Unidos), con reflejos en el resto del mundo. La Biblia tiene una categor铆a recurrente en la tradici贸n prof茅tica: el d铆a del juicio se avecina. Es el d铆a de la revelaci贸n: la verdad sale a la superficie y nuestros errores y pecados son denunciados como enemigos de la vida. Grandes historiadores como Toynbee y von Ranke tambi茅n hablan del juicio a culturas enteras. Estimo que estamos realmente ante un juicio global sobre nuestra forma de vivir en la Tierra y sobre el tipo de relaci贸n que mantenemos con ella.

Considerando la situaci贸n a un nivel m谩s profundo, que va m谩s all谩 de los an谩lisis econ贸micos que predominan en los gobiernos, en las empresas, en los foros mundiales y en los medios de comunicaci贸n, notamos cada vez con m谩s claridad la contradicci贸n existente entre la l贸gica de nuestra cultura moderna, con su econom铆a pol铆tica, su individualismo y su consumismo, y la l贸gica de los procesos naturales de nuestro planeta vivo, la Tierra. Son incompatibles. La primera es competitiva, la segunda, cooperativa. La primera es excluyente, la segunda, inclusiva. La primera pone su valor principal en el individuo, la segunda en el bien de todos. La primera da centralidad a la mercanc铆a, la segunda a la vida en todas sus formas. Si no hacemos algo, esta incompatibilidad puede llevarnos a un sever铆simo impasse.

Lo que agrava esta incompatibilidad son las premisas subyacentes a nuestro proceso social: que podemos crecer ilimitadamente, que los recursos son inagotables y que la prosperidad material e individual nos trae la tan ansiada felicidad. Tales premisas son ilusorias: los recursos son limitados y una Tierra finita no resiste un proyecto infinito. La prosperidad y el individualismo no est谩n trayendo felicidad sino altos niveles de soledad, depresi贸n, violencia y suicidio.

Hay dos problemas que se entrelazan y que pueden convulsionar nuestro futuro: el calentamiento global y la superpoblaci贸n humana. El calentamiento global es un c贸digo que engloba los impactos que nuestra civilizaci贸n produce en la naturaleza, amenazando la sostenibilidad de la vida y de la Tierra. La consecuencia es la emisi贸n annual de miles de millones de toneladas de di贸xido de carbono y de metano, 23 veces m谩s agresivo que el primero. La aceleraci贸n del deshielo del suelo congelado de la tundra siberiana (permafrost), have que exista en los pr贸ximos decenios el peligro de un calentamiento abrupto de 4 a 5 grados cent铆grados que devastar铆a gran parte de la vida sobre la Tierra. El crecimiento de la poblaci贸n humana have que se exploten m谩s bienes y servicios naturales, se gaste m谩s energ铆a y se lancen a la atmosfera m谩s gases productores de calentamiento global.

Las estrategias para controlar esta situaci贸n amenazante pr谩cticamente son ignoradas por los gobiernos y por quienes toman las decisiones. Nuestro arraigado individualismo ha impedido que en las reuniones de la ONU se haya llegado a un consenso. Cada pa铆s ve solamente su inter茅s y es ciego al inter茅s colectivo y al planeta como un todo. Y as铆 nos vamos acercando despreocupadamente a un abismo.

Pero la madre de todas las distorsiones referidas es nuestro antropocentrismo, la convicci贸n de que nosotros, los seres humanos, somos el centro de todo y que las cosas han sido hechas s贸lo para nosotros, olvid谩ndonos de nuestra completa dependencia de todo lo que nos rodea. Aqu铆 radica nuestra destructividad que nos lleva a devastar la naturaleza para satisfacer nuestros deseos.

Se have urgente un poco de humildad y vernos en perspectiva. El universo tiene 13,7 miles de millones de a帽os; la Tierra, 4,45 miles de millones; la vida, 3,8 miles de millones; la vida humana, 5-7 millones; y el homo sapiens unos 130-140 mil a帽os. Por lo tanto, hemos nacido have solo "unos minutos", fruto de toda la historia anterior. Y de sapiens estamos pasando a ser demens, amenazadores de nuestros compa帽eros en la comunidad de vida.

Hemos llegado al 谩pice del proceso evolutivo no para destruir sino para guardar y cuidar este legado sagrado. S贸lo entonces el d铆a del juicio ser谩 la revelaci贸n de nuestra verdadera identidad y de nuestra misi贸n aqu铆 en la Tierra. 



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