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lunes, 30 de enero de 2012

"La socialdemocracia europea se hunde".Por Eduardo Febbro

No hay nada mejor que una traves铆a por la verdad y la responsabilidad para entender el colapso mundial que desemboc贸 en la crisis actual y la parte de responsabilidad que le incumbe a la izquierda europea en ese desastre. Beno卯t Hamon ofrece ese doble componente.

Este dirigente socialista de la nueva generaci贸n, hoy portavoz del PS, l铆der de la corriente m谩s radical del Partido Socialista franc茅s, hizo una s铆ntesis l煤cida y responsable no s贸lo de los estragos del librecambismo liberal sin freno sino, sobre todo, de la forma en que la izquierda europea renunci贸 a sus valores hist贸ricos y colabor贸 con el mercado.

"Recuperemos la marcha del progreso social" es la consigna del libro que Beno卯t Hamon acaba de publicar, Tourner la page (Dar vuelta la p谩gina), y cuyo eje es precisamente la idea de dejar atr谩s los a帽os en que la socialdemocracia fue aliada del liberalismo para construir ahora otra sociedad.

Beno卯t Hamon constata el abismo a donde los mercados financieros arrojaron a la humanidad, la forma en que el neoliberalismo paraliza el progreso social, el consenso que impera en las elites para que sean los pueblos los que paguen la cuenta y la manera en que se pone en tela de juicio el sufragio universal en beneficio de una tecnocracia impune. Tourner la page es una suerte de hoja de ruta, una estrategia hacia la recuperaci贸n del progreso social y, sobre todo, una l煤cida radiograf铆a de la socialdemocracia y sus a帽os de estrecha colaboraci贸n con su enemigo hist贸rico. Frente a una ideolog铆a basada en la depredaci贸n, el socialismo no fue capaz de defender sus propias alternativas. Hoy, asegura Beno卯t Hamon, ha llegado la hora de romper el consenso y salir de un sistema econ贸mico, social y monetario que s贸lo acarrea pobreza, destruye empleos y extrae del presente las conquistas sociales obtenidas a lo largo de d茅cadas de lucha.

– Usted apunta en su libro una de las novedades m谩s emblem谩ticas de la crisis actual: la p茅rdida de soberan铆a de los pueblos. El liberalismo tiene miedo del voto, es decir, de la columna vertebral de la democracia.

– Durante mucho tiempo el liberalismo vivi贸 mediante un compromiso entre liberales y socialdem贸cratas. Pero en el antagonismo entre los socialdem贸cratas y liberales lo que hoy est谩 claro es que, para los liberales, el sufragio universal es un obst谩culo a la idea que estos 煤ltimos se hacen de un mundo perfecto, sin trabas, gobernado por los mercados y en el cual los instrumentos de regulaci贸n deben estar en manos de agencias independientes, supervisores supranacionales y de aparatos tecnocr谩ticos.

Los liberales reh煤san la supervisi贸n pol铆tica porque tienen la 铆ntima convicci贸n de que el sufragio universal es la dictadura del d茅bil sobre los fuertes, la dictadura de los indigentes cuyas condiciones de vida no les permiten entender la complejidad de las cosas. Yo estoy convencido de que hay que actuar de una forma radicalmente opuesta. Debemos recuperar las bases y los fundamentos de la democracia en las sociedades occidentales y europeas. Esos fundamentos est谩n hoy ampliamente amenazados por 30 a帽os de liberalismo.

– Hoy, en Europa, hay un intento claro de transferir la soberan铆a nacional, o sea, las pol铆ticas decididas por mayor铆as electas, a instancias tecnocr谩ticas, supranacionales.

– En efecto, entre otras cosas est谩n defendiendo la idea de someter los presupuestos de los Estados europeos a un r茅gimen de sanciones decididas por una instancia tecnocr谩tica como la Comisi贸n Europea o la Corte de Justicia Europea. No. Si yo decido que en mi presupuesto nacional haya diez mil millones de d贸lares destinados a la educaci贸n porque mi pueblo lo necesita y despu茅s viene la Corte de Justicia Europea a decirme que no, esto es un absurdo.

– ¿Acaso el liberalismo no perdi贸 el miedo a la revoluci贸n?

– En este momento, en Europa se est谩n plasmando caracter铆sticas revolucionarias: crisis econ贸mica, desconexi贸n de las elites, enriquecimiento de los m谩s ricos, sentimiento de una suerte de fatalidad seg煤n la cual existe s贸lo una pol铆tica posible que se traduce en m谩s esfuerzos para las clases medias y populares, corrupci贸n de las elites y un clima contrario a las mismas. Todo esto crea un contexto muy favorable para la extrema derecha. Para la izquierda, no hay nada peor que el debate se focalice entre, por un lado, la derecha garante de la perpetuaci贸n del sistema y, del otro, la extrema derecha que aparece como la 煤nica capaz de encarnar la transformaci贸n del sistema. La izquierda aparece en este contexto como una mezcla de todo, un poco de sal, un poco de aceite, un poco de pimienta. Estoy muy de acuerdo con el an谩lisis que hace el fil贸sofo Slavoj Zizek cuando dice que las diferencias entre la izquierda y la derecha se resumen en lo esencial a las cuestiones de sociedad, pero las cuestiones sociales y econ贸micas aparecen como sustra铆das del debate. La s铆ntesis es que, poco a poco, la socialdemocracia se hunde y desaparece del paisaje pol铆tico.

– Hay una l贸gica en ello: la socialdemocracia europea se ali贸 con el capital, form贸 parte de la arquitectura del mundo actual y no como oposici贸n, sino como socia del modelo actual.

– As铆 es. Pero la socialdemocracia es la gran perdedora de este pacto. A partir del momento en que el liberalismo econ贸mico y el liberalismo pol铆tico se imponen, el acuerdo entre liberales y socialdem贸cratas se vuelve mort铆fero. Eso es lo que est谩 por precipitar la ca铆da de la socialdemocracia europea. Por eso mi libro se llama Dar vuelta la p谩gina. Si queremos que la gente vuelva a creer en nosotros, si queremos que se nos escuche cuando decimos que este modelo de desarrollo es un modelo agotado, que el modelo liberal ha fracasado, todo eso pasa por la voluntad de dar vuelta la p谩gina y tambi茅n, sobre todo, por el reconocimiento de que nosotros estamos dentro de esa p谩gina que debemos dar vuelta. Cuando hagamos eso, cuando demos vuelta la p谩gina, con ello dejaremos atr谩s una p谩gina de nuestra historia marcada por la corresponsabilidad con el sistema actual. No creo que seamos tan responsables como los conservadores o los liberales, no. Nuestra responsabilidad no es equivalente. Ellos son hoy los arquitectos del desmantelamiento del Estado providencia en Europa, cosa que nosotros no queremos. Ello, no obstante, no nos exime del hecho de que, en un momento, cre铆mos que pod铆amos construir un modelo con los liberales. Por consiguiente, los socialdem贸cratas europeos tienen una gran responsabilidad con la crisis actual.

– Para usted, entonces, dar vuelta la p谩gina significa qu茅 exactamente. ¿Cu谩l es la direcci贸n?

– Creo que hoy existen los medios de emprender una pol铆tica radicalmente distinta, aunque m谩s no sea por el hecho de que ya se pueden evocar temas de los que hace diez a帽os no se pod铆a hablar. Sin dudas, la rapidez de la crisis contribuye a ello. Los temas centrales de la transformaci贸n son los siguientes: el tema del libre cambio es esencial, o sea, la necesidad de ponerle l铆mites al libre cambio, de regularlo. El segundo tema consiste en saber en qu茅 condiciones se financia el Estado providencia, es decir, la pol铆tica fiscal. Se trata de saber de qu茅 medios se dispone para financiar la educaci贸n, la salud, los servicios p煤blicos, la protecci贸n social, la jubilaci贸n. Evidentemente, el tema de la pol铆tica econ贸mica y monetaria es central. Sin una pol铆tica monetaria y econ贸mica constante nada se podr谩 cambiar. Es imposible decir que uno es de izquierda si no se cambia la pol铆tica fiscal, la pol铆tica monetaria, la pol铆tica comercial y la doctrina de la pol铆tica econ贸mica que hoy apuesta por el holocausto, es decir, por la competitividad a trav茅s del descenso del costo de la mano de obra, o sea, el trabajo. Hay que cambiar las tres doctrinas: la doctrina monetaria que apuesta por un euro fuerte para controlar la inflaci贸n, la doctrina comercial ultra librecambista y la doctrina econ贸mica que fundamenta el crecimiento sobre el bajo costo de la mano de obra.

– Usted ha expresado varias veces su reconocimiento ante los cambios que la socialdemocracia supo hacer tangibles en Am茅rica latina, sobre todo en Brasil, Argentina y, en otro contexto ideol贸gico, Venezuela.

– Lo que me asombr贸 e interpel贸 en Am茅rica latina, y digo esto sin negar la dureza del combate, es el hecho de que las cosas se pueden cambiar. Desde luego, la relaci贸n de fuerzas que hubo que enfrentar fue poderosa: Lula, Ch谩vez, Evo Morales, Correa, Kirchner, todos se enfrentaron a ello. No es f谩cil hacer pol铆tica. Observo que, en lo que ata帽e a varias cuestiones, por ejemplo la movilizaci贸n de instrumentos econ贸micos independientes de las instituciones de Breton Woods, o la cuesti贸n de las nacionalizaciones, o la cuesti贸n de la reapropiaci贸n de los 煤tiles de producci贸n, en especial cuando se trata de recursos naturales, en todas esas cuestiones Am茅rica latina demostr贸 que en una econom铆a globalizada es posible reapropiarse de los 煤tiles de producci贸n, redistribuir la riqueza, sin que ello arruine un pa铆s. En Am茅rica latina est谩 la 煤ltima juventud de la izquierda mundial. Hubo un momento en que esa facultad estuvo en la izquierda europea, ahora no. La izquierda latinoamericana tiene una capacidad de poner en tela de juicio el orden econ贸mico mundial que la socialdemocracia europea ya no tiene.

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